El vendedor de pájaros es el único pasajero del tren que baja en Desolación. «El lugar es tan yermo, triste y desamparado que ni siquiera los jotes lo sobrevuelan». Como todos los miércoles, el tren Longitudinal Norte se detiene jadeante. Es raro que alguien baje en esa estación, pero esa tarde lo hace el pajarero. Su llegada no pasa inadvertida; allí está el grupo de amigas que acude a observar semanalmente quiénes serán los amantes que huyen esta vez, allí los niños que lo siguen como si fuera un árbol lleno de aves, allí el odiado jefe de la vigilancia, quien ha sido informado de un mercanchifle anarquista que promueve la insurrección en la pampa
“Era triste la oficina Desolación. Triste como su nombre. Ni siquiera tenía una banda de músicos que tocara retretas los domingos por la tarde como en las demás salitreras”.
En El vendedor de pájaros Hernán Rivera Letelier lo hace de nuevo: conmueve a los lectores a través de su singular prosa, mostrando una nueva faceta de la vida en las salitreras. En esta ocasión, nos muestra a un grupo de mujeres entrañables, heroínas anónimas como tantas nortinas que lucharon hasta dar la vida por su dignidad y la de los suyos.
Until the age of 11 he lived in the Algorta saltpeter mining town (north of Chile), after that his family moves to Antofagasta city, where he works in numerous jobs. For three years he travel by Chile, Bolivia, Perú, Ecuador and Argentina , and later started living at Pedro de Valdivia (another saltpeter mining town), where he finish high school and graduates as secondary teacher in INACAP. He has received the Premio Consejo Nacional de Libro (Chilean National Book Award) twice, in 1994 and 1996.
Winner of the Premio Alfaguara de Novela 2010, for his novel, El Arte de la Resurrección.
Acabo de terminar el libro y si bien el paisaje, los personajes, las eternas calaminas y las palabras son más de lo mismo, con varios guiños a novelas anteriores del autor (Mi nombre es Malarrosa, La contadora de películas, Santa María de las flores negras, Fatamorgana de amor con banda de música), en esta novela se nota un esfuerzo de Rivera por refrescar su literatura que venía flojeando.
En este caso la historia, los personajes femeninos y el rol de los pájaros y sus metáforas hacen que esta novela sea un mejor esfuerzo de Rivera respecto de sus últimos libros y eso -en especial para los lectores cautivos como yo, se agradece. Meritorio un poema freak dedicado a las víctimas de la tragedia de Iquique de 1907.
Como todo lo de Rivera se lee rápido y entretiene. La recomiendo.
Mi reconocimiento para este vocero de la sangre del pueblo chileno que me permitió disfrutar de esta pieza de su trabajo literario y que confirmó mi deseo de visitar las salitreras algún dia de mi vida. Larga vida al Maestro Hernan Rivera Letelier.
Una nueva mirada a lo que fue la vida en las desérticas salitreras del norte chileno, a través de la pluma característica de Hernán Rivera Letelier. Cómo es habitual, una serie de personajes pintorescos dan vida a un relato ágil y entretenido. Aún cuando se deslizan temas relacionados a la crítica social, el autor siempre superpone lo literario por sobre lo ideológico. El dolor, la injusticia y la discriminación están presentes, pero sus personajes son tan llamativos que sus acciones individuales concentran la atención del lector.
Emocionante, descarnado y muy humano, Rivera muestra los años de oficio, con personajes vigorosos, una trama sensible que siempre va de lo tragicómico a lo derechamente triste y brutal. La prosa usada lo hace una lectura ligera pero no por ello superflua. Me alegra que existan escritores como Hernán que le hagan justicia a través del realismo mágico a las memorias de tantas personas que sufrieron en las salitreras.
Como en el resto de su obra, el ambiente es el desierto, cuya pampa es un personaje más. Pues, por muy yerma que se vea la tierra (si la han visto en persona tal vez entiendan mejor) posee una fuerza, una carga negativa y positiva que mueve estos relatos de amor, sufrimiento y muerte. Siempre muerte.
"El vendedor de pájaros" tiene una prosa perfecta, profunda bordeando lo poético y con la simpleza característica de Rivera Letelier que nos hace viajar bajo el sol abrasador del norte.
Es un libro entretenidísimo, muy inteligente en su elaboración, variando entre el típico relato en tercera persona y fragmentos en primera de sus protagonistas. Y con un desenlace que redondea esa evocación y melancolía tan presente en los libros del autor. Totalmente recomendable. De sus mejores obras.
"(...) el bosque sería muy aburrido si solo cantaran los pájaros que lo hacen mejor."
La descripción del libro no le hace justicia. Claro, la historia comienza con el vendedor de pájaros y su llegada a la oficina, pero rápidamente se nos presenta un abanico de personajes extraordinarios con dinámicas complejas y un estilo de narración sublime.
Aquí, cada componente de la historia tiene su momento protagónico, pero sin dejar de lado su visión general. Cada conversación nos abre un poquito más al mundo en que nuestros personajes viven y nos comparten sus angustias, miedos y ansias. Cada suceso viene convenientemente acompañado de su explicación correspondiente, convirtiéndolo en un libro amigable para todo tipo de público. Cada frase nos recuerda quiénes y de dónde somos, nos hace sentir el calor de la pampa y el peso de su historia. En pocas palabras, es un libro rico en identidad y apreciación, no sólo por la tierra, sino que también por la fuerza de su gente y la relevancia de sus luchas personales. Destaco, en particular, los personajes femeninos. Por lo general, en novelas como ésta se invisibiliza, martiriza o minimiza el rol de la mujer, dejándola como una presencia estática, superficial y vagamente familiar siempre sujeta a sus personajes masculinos. Sin embargo, en El vendedor de pájaros encontramos una gran variedad de mujeres que reclaman su existencia como seres individuales e independientes más allá de su posición social. No me refiero a que todas sean "íconos feministas", sino a que sus personalidades y sus historias se les atribuyen a sí mismas, a sus decisiones y convicciones, lo que resulta en personajes sólidos y en un emocionante desarrollo de la historia. Asimismo, aprecio que el autor no reclamara como suyas las ideas sociales y feministas que se promueven en el libro, ya que en todo momento procura dar crédito a los precursores de éstas y a, incluso, reiterar el nombre de personajes en la historia de Chile que mucho tuvieron que ver en su momento y de los que poco y nada sabemos los que no hemos profundizado con el pasar de los años.
En definitiva, ¡un libro que recomendaré a medio mundo!
Pedido en la Biblioteca Pública 336 de Talca, Chile.
Gracias a mi tío que me prestó este libro después de el autodidacta, me emocionó mucho saber sobre mis raíces sobre su historia y cómo la misma vida fue la que tuvo que vivir mi abuela. muy entretenido, además me hizo sentir muchas emociones. El final me confundió un poco. también me hizo crecer mi odio hacia los gringos.
Una historia fascinante y mágica, nos lleva a conocer una vez más al estilo Rivera Letelier la situación de las salitreras y un periodo lleno de pobreza y falta de derechos tanto para los trabajadores como para sus niños y mujeres
"Se quedaron mirando a los ojos como hipnotizados. cada uno adivinándose en las pupilas del otro, cada uno descifrando el pensamiento del otro, conjeturándolo, prediciéndolo, augurándolo. El acuerdo final fue tácito: pájaros de un mismo plumaje volaban juntos."
En eso que fue un sueño, una pesadilla, en esos desiertos poblados me hubiese gustado traerme para el sur a la Jordania, en un largo tren. Hernan Rivera Letelier escribe Papeluchos para adultos, escribe décadas de soledad, logra que yo eche de menos algo que ni conocí.
Al inicio se hace un poco repetitivo y algo tedioso de leer, pese a tener capítulos de dos o tres páginas. La trama no es muy interesante. Rescato del libro que representa como era Chile en esa época y en esos sectores.
La pampa salitrera es como ya sabemos el lugar donde Rivera Letelier mejor se desenvuelve, es para el un escenario conocido. Esta historia tiene grandes tintes sociales, lo que al final son los taninos que nos deja esta historia, la de aquellas masacres que hemos olvidado o ya desconocemos, en este sentido la obra logra su objetivo, nos involucra de lleno en la lucha por la reivindicación de derechos laborales, de la igualdad de la mujer, y de paso nos deja en claro la gran importancia de las mismas en la sociedad.
En términos literarios la obra me parece apresurada, comprimida a ratos, los cambios de modo no convencen del todo, y algunos personajes no alcanzan el desarrollo que se podría haber esperado, me parece que había cierta necesidad de mantener esta historia lo mas corta posible y en esta poda se perdió detalle, son en definitiva 66 capítulos en 217 paginas, lo que nos llena de cortes a cada 3 paginas promedio. Asimismo en los pasajes finales la tensión parece perderse entre algunos capítulos que relajan el relato innecesariamente, sin embargo la novela cierra bien, cumple su objetivo, la prosa de Rivera es agradable, fluida y su descripción de la pampa y la vida en la misma consolidada. Una novela buena donde el tema es el amor, la lucha social y la importancia del rol de la mujer en la sociedad, temas siempre vigentes.
Gran historia sobre la indignación y lucha de las mujeres pampinas en la época del auge salitrero. Mientras los dueños y administradores ganaban y vivían como dioses, las mujeres y sus familias no tenían buenas condiciones ni sociales ni laborales.
Rivera Letelier se luce en un terreno que maneja a la perfección y que narra muy bien. El único pero, es que hay romances que se desarrollan muy rápido y no condicen con el ritmo de la historia.
En general es un buen libro con una temática relevante y con un final que... Uf.
Interesante, claramente no el mejor, pero a pesar de que en cierto momento vi perdido cualquier repunte en la historia, al final se eleva como un volantín que alcanza medio vuelo.
Primer libro que leo de este autor y debo decir que me enamoró desde las primeras páginas. La prosa de Hernán logró transmitirme de forma sencilla y rápida toda la idiosincracia chilena. Recuerdo de forma especial la descripción de Belinda, la pianista del pueblo y de forma automática me llegó a la mente el dicho "pueblo chico, infierno grande". Tomando en cuenta que la historia se desarrolla en una salitrera minúscula, entonces el infierno pasa a tener un tamaño descomunal.
El vendedor de pájaros transcurre en una salitrera abandonada de la mano de Dios, en medio de la pampa está Desolación (hasta el nombre da "ánimo"), un lugar donde las injusticias sociales se viven a diario.
En lo personal me lancé a leer este libro sin saber mucho de él, y eso fue lo mágico que me atrapó, porque a medida que avanzaba iba meditando sobre cuál sería la trama del libro y comentaba mis teorías con quien quisiera escucharme.
Cuando finalmente me di cuenta de cual era el mensaje del autor, simplemente no pude dejar de leer y en menos de dos horas tuve un sin fin de emociones que me hicieron desear seguir leyendo al autor.