Jo Walton, Madeline Miller o Juliet Marillier, son autoras de diversas épocas y temáticas que toman mitos, leyendas y momentos históricos y los hacen suyos, los reinterpretan y nos los hacen más interesantes. Son grandes contadoras de historias de una escuela iniciada por Ursula K. LeGuin. Jo Walton no tiene un libro parecido a otro, pero en todos ellos se refleja su arte contando historias, cosa que hace de forma magistral y “La ciudad justa” es un claro ejemplo de ello. Aquí utiliza elementos tanto de la fantasía como de la ciencia ficción para llevarnos a un lugar más allá del tiempo y del espacio.
La ciudad justa es una utopía, un ideal del filósofo griego Platón cuyas características sociales, ideológicas, políticas, espirituales y, sobre todo, filosóficas, se detallan y explican en su obra cumbre “La República”. Y es esta obra la que toma como objeto de estudio la diosa Atenea quien lleva el experimento a la práctica en una isla legendaria que conocemos como la Atlántida. Para ello reúne a eruditos de toda la Historia, a acólitos suyos que eligieron entrar en la ciudad justa y a su propio hermano el dios Apolo, quien lleva a cabo su propio experimento: renacer como ser humano y vivir con las limitaciones y las experiencias propias de los humanos. Apolo elige experimentar consigo mismo, pero Atenea no: la ciudad justa necesita niños que se conviertan en sus primeros ciudadanos y esos niños salen del comercio de esclavos, son comprados con 10 años y “liberados” en la ciudad, donde primero se les educa y luego se les clasifica según sus aptitudes, su inteligencia, su esfuerzo y su capacidad filosófica. Los niños no eligieron estar allí y no pueden salir de allí, no pueden escoger sus parejas libremente sino que les son asignadas aleatoriamente cada x tiempo. La mayoría de ellos es feliz y acepta lo que la ciudad les ofrece, pero la mayoría no son todos. Cinco años más tarde, el filósofo Sócrates aparece en la ciudad para enseñar retórica a los niños. Sócrates tampoco ha elegido estar allí…
Duermevela editorial ha elegido un libro de acogida difícil. Es un gran libro pero no es un libro fácil. En realidad pocos libros de Jo Walton son fáciles, por lo que encierran sus líneas. Mi experiencia con este libro ha sido increíble, pero al tiempo que veía lo mucho que me aportaba, las reflexiones y debates que tuve con este libro han sido tales, que entiendo que para otra persona no sea un libro tan increíble. Es un libro que hace pensar, hace pensar muchísimo, hace que des una y mil vueltas sobre cada idea, cada aspecto de la vida diaria, del pensamiento humano, de las creencias sociales actuales, del bien y la verdad, de las preconcepciones… de temas como el amor, la sensualidad, el sexo consentido, el sexo no consentido, el poder del hombre sobre la mujer, el feminismo, la capacidad de raciocinio de las mujeres, la experiencia vital, la inteligencia emocional, la division de clases, la division intelectual, la inteligencia artificial, el poder de los dioses, la indefensión de los humanos, el libre albedrío, LA LIBERTAD O LA FALTA DE ELLA.
“La ciudad justa”, es un libro intenso, es un tesoro en sí mismo, lo he subrayado, marcado y ya preveo que lo releeré y lo conservaré. Igual que conservo mi libro de lecturas de la historia de la filosofía de bachillerato. No es necesario haberse leído “La República” para entrar en la ciudad justa. Los niños lo tendrán prohibido hasta cumplir los 50. Cuando el libro acaba aún tienen 18… el último párrafo es impresionante.