«…quizás el único cometido real del arte, de la cultura, es el de hacerle de recipiente. Así cuando alguien ve un cuadro, lee un libro es el tiempo el verdadero tema, pero este (el artista) es tan astuto que hace creer al lector o al espectador, que solo es una historia de amor o de guerra, o el retrato de un hombre que ya pasó por este mundo.»
Me ha fascinado esta novela, porque cito como dice arriba, es una historia de amor, de duelo, de arte, y nada de eso existe sin el tiempo. Esto recuerda a aquella famosa frase de Aquiles en la película, cuando decía algo así como que los seres humanos tenemos suerte de morir porque eso nos hace valorar cada instante por lo que tiene de único. Pasa así también con las personas, con los lugares, con todo lo que nos concierne. En este libro se dice que sucede solo lo que nos afecta, y aunque al hablarlo con otras personas me han dicho que eso no es así, ¿acaso es mentira? Quizá eso sea lo que nos salve de volvernos locos, el dejar de arrastra afectos cuando ya no tienen sentido en nuestra biografía. Al protagonista de esta novela eso le cuesta mucho trabajo, y por lo que he podido comprobar, es algo que a los hombres les sucede más a menudo que a las mujeres, quizá porwue no saben vivir en el presente de verdad.
La novela trata muchos temas que se condensan en los que ya he mencionado, y a cualquiera que le guste el arte le gustaría leerla. La he leído muy despacio y podría haberla terminado en una tarde, pero no creo que un libro por ser corto merezca ese tratamiento. Creo que leer es estar acompañado y, ¿si nos gusta la compañía por qué reducirla a un par de horas? He disfrutado cada pagina, y he podido corroborar la idea de que cuando dos personas tienen que estar juntas, por muchos que sean los obstáculos, malentendidos, roces o silencios, estarán juntas. El amor es una fuerza en este mundo, aunque en pareja suceda tan escasas veces.
«Las personas felices no tienen tiempo para recordar», supongo que con esa frase puedo cerrar esta reseña. Supongo que esa frase nos hace entender muchas, muchísimas cosas, como por que cuando se produce una ruptura hay uno de los dos que aún mira las fotos y otro que hace mucho que las tiró a una papelera cualquiera. Ojalá nunca tuviésemos tiempo para recordar, pero supongo que entonces muchas buenas historias no se escribirían.