Hannah Swensen no tiene tiempo para aburrirse. Cuando no está atendiendo a la clientela de su panadería The Cookie Jar, está impartiendo clases de cocina para adultos en el Instituto Jordan o intentando encontrar el ingrediente secreto de unos cupcakes de chocolate. Todos en Lake Eden creen que Hannah tiene un imán para los crímenes, pero cuando descubre un cadáver dentro de un contenedor de basura le resulta muy difícil mantenerse al margen. Primero, porque la víctima tiene el pecho manchado del glaseado de uno de sus cupcakes y, segundo, porque se trata del sheriff Grant, el rival directo de su cuñado Bill para el puesto de sheriff y el principal sospechoso. Secretos del pasado, mentiras inconfesables y maquinaciones oportunistas son los ingredientes de este caso.
Like Hannah Swensen, Joanne Fluke grew up in a small town in rural Minnesota where her neighbors were friendly, the winters were fierce, and the biggest scandal was the spotting of unidentified male undergarments on a young widow's clothesline. She insists that there really are 10,000 lakes and the mosquito is NOT the state bird.
While pursuing her writing career, Joanne has worked as: a public school teacher, a psychologist, a musician, a private detective's assistant, a corporate, legal, and pharmaceutical secretary, a short order cook, a florist's assistant, a caterer and party planner, a computer consultant on a now-defunct operating system, a production assistant on a TV quiz show, half of a screenwriting team with her husband, and a mother, wife, and homemaker.
She now lives in Southern California with her husband, her kids, his kids, their three dogs, one elderly tabby, and several noisy rats in the attic.
Hannah Swensen está dando una clase semanal de cocina en el centro comunitario de divulgación. Su clase prueba las recetas para el libro de cocina Lake Eden, que aún no se ha publicado. Una noche está llevando la basura al contenedor de basura detrás de la escuela secundaria, donde está dando su clase, cuando descubre el cadáver del sheriff Grant. Hannah llama al detective Mike Kingston, quien debe colocar a su compañero, Bill, en la lista de sospechosos. Bill compite contra el sheriff Grant en las elecciones. Hannah trabaja con su hermana y su madre para absolver a su cuñado de asesinato.
Sigo disfrutando de la serie de Hannah Swensen. Esta quinta novela de la serie no es una excepción. Por supuesto, seguimos en el mismo patrón, no hay sorpresa, pero me gustó el ambiente en general. Para un pueblo pequeño donde todos se conocen, todavía hay muchos asesinatos…
Adiviné la identidad del asesino desde el principio, pero identificar el motivo es lo que me hizo estar pegada a sus páginas. La trama se sostiene, es más creíble que la anterior y eso es lo que me gusta.
También creo que preferí este volumen porque el triángulo entre Hannah y sus dos pretendientes está un poco menos presente, no soy de este tipo de relaciones y es el punto más aburrido para mi.
En conclusión, un libro como todos los anteriores, entrretenido. No es de las series que más me gusta pero sin duda la recomiendo.
3.5⭐ sinceramente me lo leí en un día no sé si es porque me atrajo demasiado o porque necesitaba saber que el cuñado de Hannah era inocente. Y después me lo terminé leyendo completo sin darme cuenta. Después hay ciertas cosas que no estoy muy de acuerdo, a mí me cae mal Mike. Sé que no trata de romance, pero a mí me hace falta ese pedacito de saber con quién se va a quedar para mi preferencia yo elijo Norman 🙈
5° libros de la serie "Misterios de Hannah Swensen" (Sin spoilers)
No puedo ser una persona objetiva con esta serie porque la AMO. Son los libros a los que recurro cuando ya nada me engancha, estoy abrumada por libros densos o simplemente quiero algo bonito pero con intriga.
Si estás buscando un misterio sangriento y duro, no busques en estos cozy mystery. Pero es que esa es la gracia. Pueblo pequeño, protagonista con un gato que regenta una pastelería, vecinos cotillas que hablan más de la cuenta...
En esta nueva entrega, Hannah vuelve a encontrar otro cadáver, con tan mala suerte de que uno de los principales sospechosos es su cuñado Bill. Por supuesto Hannah no va a quedarse de brazos cruzados y va a investigar, ya lo hace sin que la llamen, imaginaros cuando le toca la familia 😂
Sigue manteniendo esa mezcla perfecta entre lo acogedor de tener a Hannah en su obrador haciendo masa para galletas, y resolver un asesinat0 que cada vez se pone más espeluznante. Y todo eso mientras decide quién tiene más peso en su vida amorosa.
Entre los capítulos seguimos encontrando las recetas que se hacen a lo largo de la historia, por si queréis recrearlas en casa. Yo he hecho alguna y quedan genial 🤤
Los capítulos no son largos. También tiene sus puntos de humor ácido y sin pelos en la lengua que caracteriza a nuestra protagonista. Pero no todo es diversión y misterio, estos libros tienen una crítica a ese estereotipo de mujer que se espera que se case y tenga hijos, Hannah rompe con eso, elija lo que elija está bien, pero que sea porque quiere y no porque es lo que se espera de ella.
Por supuesto, hice muchas teorías y no acerté quien era el asesin0 hasta el final 😂
Es tierno que en el medio de los capítulos haya recetas y que siempre estén hablando de comida 🍪 Pero el misterio en sí es muy poco satisfactorio. Hay 800 personajes y todos muy poco desarrollados Also la plot de romance es muy rara. por qué sale con los dos al mismo tiempo y a todos les parece normal??
MALISIMO Tiene muchas partes que no aportan nada a la trama. La protagonista hizo poco y nada en la investigación, eran los otros personajes que hacían las cosas por ella. Además, el libro tiene un tono medio machista y sexista, como cuando le dice bailarina exótica a una de las personajes (solo porque le gustaba Mike, interes romántico de la protagonista), o cuando él se enojaba con ella y la hacia sentir mal porque ella era más inteligente que él 🤨, entre otras cosas. Eran comentarios y situaciones metidas ahí que no me gustaron.
El último cupcake es la quinta entrega de la saga protagonizada por la repostera Hannah Swensen.
A medida que una serie avanza, evitar repetirse y mantener la frescura del entramado se convierte en un reto. En esta ocasión, Joanne Fluke lo supera con soltura, construyendo un misterio alrededor del asesinato del sheriff Grant que sorprende no tanto por la lista de sospechosos, sino por el trasfondo que esconde el caso.
En El último cupcake, nuestra protagonista se enfrenta a una doble investigación. Por un lado, intenta descubrir el ingrediente secreto de un cupcake de chocolate para incluirlo en el libro de recetas de Lake Eden. Por otro, se ve envuelta en la búsqueda del asesino del sheriff Grant, rival directo de su cuñado en la carrera por el puesto.
La lectura es ágil y dinámica, con un lenguaje sencillo que envuelve al lector en una atmósfera dulce, entre distintos glaseados y hornadas. La historia vuelve a intercalar recetas de postres entre capítulos, las mismas que Hannah prepara, un sello característico de la serie que añade cercanía mientras avanzamos hacia la resolución del enigma.
La trama no es especialmente enrevesada, pero sí entretenida. Mantiene el misterio casi hasta el final y despierta la curiosidad suficiente para empujarnos a seguir leyendo. Importante, el conocimiento previo de los personajes facilita ubicarlos en su papel dentro de la historia y, aunque la autora continúa profundizando en sus vidas personales, resulta recomendable haber leído las entregas anteriores para captar todas las conexiones.
Las deducciones de Hannah vuelven a ser brillantes, aunque la investigación policial queda, una vez más, en segundo plano, lo que puede hacer que el desenlace resulte menos realista de lo esperado. Aun así, es una lectura disfrutable que logra superar con holgura a varias de sus predecesoras.
El último cupcake, una historia donde los crímenes se mezclan con glaseado y las pistas se esconden entre bandejas de pasteles. Si os gustan los libros con ambientación de pueblo pequeño, una protagonista curiosa y asesinatos sin sangre pero con mucho salseo… este cozy mystery os puede encantar.
Me ha parecido un cozy mystery de lo más agradable. No busca sorprender con giros locos, sino envolverte en su ambiente dulce y tranquilo mientras sigues las pistas con Hannah. Me ha gustado mucho la personalidad de la protagonista: es curiosa, natural y muy real. Eso sí, es una lectura para saborear despacio, sin prisas, perfecta para intercalar con libros más intensos. Lo recomendaría para quienes disfruten del misterio suave, con un toque de humor y cero sangre. Vamos, un crimen con aroma a canela.
Me ha parecido un cozy mystery de lo más agradable. No busca sorprender con giros locos, sino envolverte en su ambiente dulce y tranquilo mientras sigues las pistas con Hannah. Me ha gustado mucho la personalidad de la protagonista: es curiosa, natural y muy real. Eso sí, es una lectura para saborear despacio, sin prisas, perfecta para intercalar con libros más intensos. Lo recomendaría para quienes disfruten del misterio suave, con un toque de humor y cero sangre. Vamos, un crimen con aroma a canela.
Lectura entretenida entre libros más densos o con más trama y que haya que prestar atención. Ha sido fácil de leer, pero no me ha atrapado como un misterio, no sé si es porque eran demasiado obvias las pistas que ha dejado la autora (sabía quién era el asesino en la mitad del libro y solo me quedaba saber el por qué lo había hecho) o porque este género no es para mí. Me ha entretenido, pero sin más. Demasiados personajes para mi gusto en algo tan corto, quizá para despistar, pero se me ha hecho un poco bola.
Creo que el cozy mystery igual no es del todo para mí.
Le doy 5 estrellas porque me tuvo enganchadísima de principio a fin. Es el quinto libro de la saga, y cada vez me gusta más cómo Joanne Fluke combina el misterio con ese ambiente acogedor de Lake Eden. Hannah sigue siendo un personaje súper entrañable, y entre recetas, amoríos y asesinatos, no puedes soltar el libro. Tiene ese toque dulce y divertido que hace que quieras seguir con la serie sin parar. Perfecto si te gustan los cozy mysteries con encanto, humor y mucha repostería de por medio.
Un libro de cozy mystery en el que hay que averiguar quién es el asesino de la mano de Hanna. Hasta el final no puedes ni imaginar quién es y eso puede ser bueno, lo malo del libro es que tiene miles de diálogos de relleno que hace que se pierda la verdadera trama que te pueda enganchar. Como punto positivo las recetas que te vas encontrando en el libro y que los últimos capítulos sí te tienen más enganchada a la historia.
A sido una lectura muy entretenida, me ha gustado el problema es que me ha dejado con la sensacion como de sin mas, la manera que han resuelto el misterio me ha parecido muy meh y tampoco es que me quede con la semsacion de que me haya fascinado. Que el libro traiga recetas pero es un plus.
El caso de asesinato es cerca de la familia, cuando Bill es el principal sospechoso y Andrea se esta volviendo loca al tenerlo todo el tiempo en casa. No se como se va a resolver el triangulo amoroso pero no lo entiendo. La dinamica entre hermanas me encanta
Me encantó este libro, descubrí el género cozy mystery con esta novela. Lectura sencilla y fluida, consigue engancharte desde la primera página y me parece un buen libro para salir de un bloqueo lector.
De nuevo, se han saltado uno. Este libro, que es el quinto traducido al castellano, pero el cuarto de la serie (porque el de Navidad es un 1.5), sería el quinto de la serie en inglés. Nos faltaría “Lemon Merengue Pie Murder”. En este caso, no es que se note muchísimo. Me di cuenta por la historia de unos personajes secundarios, que me daba la sensación de que me había perdido algo… y era porque, en efecto, me lo había perdido.
En esta ocasión, el muerto es una persona cercana al cuñado de Hannah y tiene que esmerarse para investigar rápido y alejar de él las sospechas, con la inestimable ayuda de su hermana (que es un personaje que cada vez me gusta más). Y, mientras, sigue con sus particulares dudas amorosas (que le despejaba yo rápidamente).
Aunque averigüé relativamente pronto quién se había cargado al difunto, me faltaba el móvil, así que me tuvo intrigada casi hasta el final. Y son unos libros que sigo disfrutando mucho porque me sirven para desconectar. Me voy con Hannah a su pueblo, a tomar unas galletitas a The Cookie Jar y me evado…
Así que, aunque se hayan saltado un libro, esta vez, tienen mi perdón y seguiré con la serie.