2,5⭐️
Adriana Criado es una de mis autoras favoritas a nivel nacional. Su trilogía cliché fue la que me hizo el año pasado adentrarme al mundo de las sagas o series de romance, pues siempre he acostumbrado a leer autoconclusivos.
Desgraciadamente, este libro no ha sido una buena experiencia para mí. Me da muchísima pena escribir esta reseña, pero creo firmemente que si tienes una opinión, da igual que sea positiva o negativa, siempre está bien exponerla de manera respetuosa y con argumentos constructivos.
Para empezar, el entorno cowboy, rancho y vida de un pueblo pequeño me ha encantado. No tengo nada malo que decir, Adriana siempre consigue adentrarnos en sus localizaciones perfectamente y atraparnos desde el primer momento.
Lo malo que tengo que decir en este libro, y es lo que me ha hecho poner tan pocas estrellas, es que la idea principal no funciona. No es viable la veas por donde la veas. Una competición por parejas de ese calibre, tal y como lo describe la autora, no es posible. Los ejercicios a caballo, las carreras, no tienen ningún sentido. ¿Individualmente? Podría ser. ¿Por parejas? Olvídate.
Me da muchísima rabia, porque si hubiera escogido otra idea, como hacer una yincana o algún ejercicio por equipos real, no hubiera fallado tanto en la narración. Pero es que es la idea principal, el libro gira alrededor de esa competición, y no es viable.
Luego, el tema tecnicismos ecuestres ha sido un completo desastre. Empezamos con llamar jácara a la cabezada de cuadra. En mi vida he escuchado ese término y por lo que he podido investigar haciendo una búsqueda en internet (no era tan complicado) es que se utiliza sobre todo en latinoamérica. En España es de toda la vida cabezada de cuadra. También hubo fallo en otra escena donde están Seth y Gia entrenando y, al terminar, deja a Whisky un segundo en la cuadra entre entrenos y dice “para que coma pienso y descanse”. Los caballos no pueden comer pienso entre entrenos, y de normal solo comen por la mañana. Como mucho por la tarde si lo necesitan, pero nunca antes o después de entrenar tan duramente. Otra vez, una simple búsqueda en internet y lo hubiera sabido. O si no hubiera dado ese detalle que no es relevante, estaría.
Seguimos tema tecnicismos, que es lo que más me ha sacado de la historia, al final del libro se refiere a Gia como jinete, cuando el término correcto para una mujer que monta a caballo es amazona.
Y, por último, el caballo maltratado, Raven. Tal y como lo describe la autora: que no se levanta, está en los huesos y en muy mal estado… ese caballo en la vida real no hubiera sobrevivido ni una semana. Los caballos no pueden mantener tumbados más de 3 días sin sufrir algún tipo de colapso, pues de normal se tumban unas pocas horas al día, no te digo las semanas que pasa allí solo con alguna visita del veterinario y sin hacer ningún tipo de prueba real.
Ahora bien, el enemies to lovers ha sido BRUTAL. La relación enemies como tal es inmejorable y Adriana nos hace reír, odiar y enamorarnos con muchísima facilidad. Lo que me ha fallado ha sido la parte lovers. La sentí muy ajena, como si no fuera importante, y que el problema principal haya sido un fallo de comunicación… me parece un poco torpe y no tiene la chicha suficiente. Además de que lo arreglan con una conversación y listo.
También el problema entre los abuelos me parece absurdo e igual de relevante, tienen una conversación con todos los familiares delante y no se vuelve a hablar del tema, pero bueno.
Y la última cosa que quiero decir es que no he aguantado a Gia en todo el libro🤣 Ha sido el personaje principal femenino más detestable que he leído nunca. Aun teniendo en cuenta el desarrollo de personaje y la evolución que tiene a lo largo del libro, no he empatizado nada con ella y, lo siento pero Gia, nunca me harán quererte.
Quiero aprovechar y comentar que parece que ahora mismo todas las influs o autoras nacionales jóvenes tienen que hacer libros de cowboys porque “está de moda”, y me parece increíble. Me encanta esa ambientación, da mucho juego y creo que lo bonito de ser escritora es que te da la libertad para hablar sobre lo que quieras. Lo que pasa es, que si la ambientación no está bien porque no se han informado lo suficiente, el libro cojea por todas partes. Si quieres hablar de algo que no sabes, tienes que informarte y, al igual que me ha pasado con Y entonces, tú de Eva López, se ha notado que no han indagado lo suficiente.
Pese a los fallos, estoy deseando leer la segunda parte porque esos personajes me han encantado e incluso he empatizado más con ellos que con Gia y Seth.