Nacida en la isla Io, Ichi pasa sus días buceando como el resto de mujeres del lugar, hasta que un día su vida cambia. Ante la pobreza y deudas familiares, su padre decide venderla a un prestigioso burdel del barrio rojo de Kumamoto. Pasará a convertirse en la protegida de la oiran, la cortesana de más nivel de la casa, y comenzará a acudir al Taller Bermellón Femenino, una escuela de prostitutas, único derecho que las mujeres obligadas a trabajar en esto han alcanzado. Allí aprenderá caligrafía, contabilidad y buenos modales. Aun bajo la mirada inocente de Ichi, se pondrá de manifiesto la cruda realidad de estas mujeres: son vendidas a antojo de sus padres, generando una deuda que algunas nunca pueden pagar y gran parte de ellas acaban pereciendo a los pocos años. Pero algo está cambiando, una esperanza está cobrando forma, una disconformidad, una revolución silenciosa.
Lo primero que me llamó la atención fue Ichi, su protagonista, y como la inocencia con la que se enfrenta a la vida, no se pierde ante ninguna circunstancia. Y eso que es una mujer que se rebela, que trata de decir no, manteniendo su actitud de chica de pueblo, nada sofisticada. También destaca Shinonome, la oiran jefa, esta cortesana que ha alcanzado el nivel máximo de respeto para las mujeres que viven esta vida. Pese a su aparente conformismo o, incluso, aceptación de este destino, se esconde una mujer fuerte y decidida, que solo está esperando el momento de poder actuar. Por último, mi gran favorita, Tetsuko, nacida en una familia de samuráis caída en desgracia, es vendida y, ante su falta de atributos deseables para los clientes, acaba dando clases en el taller femenino. A través de esta última, la autora hace grandes reflexiones sobre la situación de la mujer en el Japón de la época y, especialmente, la que es obligada a vender su cuerpo, sobre su vulnerabilidad en la sociedad y su deseo imparable de que la situación cambie.Tetsuko tiene reflexiones feministas que me parecieron muy poderosas, hasta el punto que desafía la religión y a los grandes filóss, incluso a los que se jactan de la igualdad del hombre y la mujer, aunque luego demuestran lo contrario en sus escritos. Tetsuko es un personajazo del que me hubiera gustado ver más.
Creo que “Mujer de placer” de Kiyoko Murata es de esos libros con los que se aprende, los que acabas con la sensación de que ahora sabes un poquito más del mundo. Me ha gustado mucho conocer la vida de las cortesanas de la era Meiji, a través de estas mujeres el lector puede hacerse una idea de la vida que llevaron, de la lucha de sus derechos, a veces de una manera más silenciosa, pero otras veces alzando la voz, huyendo incluso hacia un destino incierto, convirtiéndose en prófugas de la justicia al hacerlo. He aprendido mucho de las normas, sus costumbres y de como funcionaba el negocio. También me ha sorprendido que tenían festividades propias.
Creo que la historia está muy bien narrada, ya que pese a contener una crítica social muy directa, esta va cogiendo forma poco a poco, presentándose muy sutilmente durante la mayor parte de la historia, para explotar en grandes momentos llenos de reivindicación. Muy curioso es que durante la era Meiji las cortesanas había conseguido que se fundasen sindicatos que luchaban por sus derechos, pero que a la hora de la verdad, no eran más que una pose, una manera de no ser mal vistos en Occidente, ya que estas mujeres seguían estando igual de atrapadas. Y no solo lo estaban por los dueños de estas casas, sino por sus propios padres, que no solo las vendían como si de objetos se tratasen, sino que además volvían a hipotecar la existencia de estas cada vez que necesitaban dinero. Nunca dejará de sorprenderme que las propias familias pudieran llegar a vender a sus hijas para obtener dinero. También permite al lector asistir a la dualidad de algunas de las cortesanas, estaban obligadas a acostarse con hombres para mantener a su familia, pero al menos podían comer todos los días, sus familiares no. De esta manera, ellas mismas se sentían responsables, cayendo en la trampa.
Una de las cosas que más me ha gustado encontrar en esta historia es la sororidad que desprende, ver como esas mujeres, que están pasando por lo mismo, se apoyan y se unen para ser más fuertes. Como se enseñan unas a las otras, ya que entienden que el conocimiento es la única manera de no ser engañadas, como se cuidan unas a las otras cuando lo necesitan. Hasta ahora, siempre que he leído una historia donde las cortesanas son personajes principales, nunca se hablaba de detalles como su unión, su lucha o estos sindicatos. ¿Por qué ocurre esto? Pues porque siempre lo había leído desde la perspectiva de hombres, y para ellos, parece ser, las únicas cosas interesantes a resaltar en relación a estas era la belleza o los buenos modales. Nada más tenía importancia. Cuando el tema lo trata una mujer, la cosa cambia.
Para finalizar diré que me hubiera gustado ver un poquito más de ese final, que tanto me ha gustado, al igual que me he quedado con ganas de ver algo más de esa unión que empieza a crecer entre Shinonome y Tetsuko. Es un libro exquisito, para leer muy atento y con ganas de aprender. Tengo que hacerme con el otro libro de la autora que tiene la editorial publicado, porque es una autora increíble. Mención especial merecen sus traductores, Makiko Sese y Daniel Villa. Cada vez que leo algo traducido por Makiko, me encuentro con una maravilla. No creo que sea casualidad.