Manuela Martínez escribe con aparente liviandad sobre el despertar sexual, los primeros amores, la amistad, pero posando siempre la atención donde el drama comienza, como si viera sus brotes, como si pudiera escuchar dónde nace el dolor. Sus cuentos son pequeñas piezas escritas con frescura e inteligencia, una voz hipnótica y una soltura admirable para narrar el abismo de los comienzos y los recovecos siempre arenosos de la intimidad. Magalí Etchebarne
Audaz, sutil, acerada y tierna, Manuela Martínez explora, con los ojos terriblemente abiertos y la sensibilidad a flor de piel, esa nube de niebla e incomprensión que es la adolescencia —tener un cuerpo adolescente, tener deseos adolescentes, tener padres, hermanos, abuelos, amigos y ser una adolescente— y, con una pizca de candor, un poco de ironía y un talento para narrar que deslumbra, acompaña a sus personajes en su confuso camino hacia la juventud y la primera adultez. Escritos en estado de gracia, cada uno de estos cuentos es un verdadero deleite. Federico Falco
Se me hizo un embole leerlo, 200 páginas de puro embole. Ningun cuento me gustó, pero si rescato dos: la que van a visitar la abuela al geriátrico y la de la chica que lleva a su novio a cenar a lo de la mamá Esta narrado muy raro además, y no es muy claro, por este motivo la lectura no se me hacía fluida. Es dificil entender quien habla de quien o quien habla a quien, o la situación en la que están El ultimo se gana al premio embole 2025 dios osvaldo me dormiste como nunca, encima es el cuento más largo de todos Pensé que iba a ser una lectura rápida de verano y termine empezando cada cuento rogando que se termine y empiece el otro Lectura olvidable, y le tenia fe porque la Etchebarne lo comentó en la contratapa Pero bueno, 2 estrellas y fui buena, capaz baje a una, quien sabe
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Me gustó mucho. Los cuentos atraviesan como distintas facetas de la vida cotidiana: el despertar sexual, la salud mental, los vínculos con los padres, la vejez, las relaciones sentimentales, la rutina que a veces asfixia y termina haciendo que nos replanteemos si es lo que realmente nos hace felices o si solo vivimos por inercia. Me encantaron los cuentos "Primero, felicitaciones" y "Segundo plano", sobre todo porque había muchos detalles de mi época de adolescente y de la infancia que me hicieron sentirme aún más parte de cada historia. Fácil de leer, entretenido. Son cuentos en donde no pasa mucho más que un redescubrimiento interior de los personajes y eso me gusta bastante. Recomendado.
¿La juventud es un tesoro? ¿Cuándo dejamos de ser jóvenes? La lectura de este libro me dejó resonando estas preguntas. A la vez, me hizo pensar en cómo las primeras experiencias que tenemos, las distintas “iniciaciones”, nos marcan de por vida.
En cada uno de los cuentos de esta colección, se exploran distintos vínculos y situaciones relacionadas con la juventud y la transición de una etapa a otra de la vida. Mi cuento favorito definitivamente fue “Primero, felicitaciones”, que ilustra de una forma muy perspicaz las vivencias de una típica adolescente argentina.
P. D.: me encantan todos los libros de esta editorial.
Ya había leído a Manuela (en su novela El hombre perfecto) y tiene una forma de escribir sobre la cotidianidad y los vínculos familiares que me gusta mucho.
Todos los cuentos tratan temas complicados, pero lo hacen de manera muy amena. Linda lectura, ligera, y lo suficientemente atrapante como para querer leer su novela.
Me sentí parte de cada cuento, como si escribiera sobre cómo me sentí alguna vez, quién fui en el pasado, qué cosas me dan miedo del futuro… Lo leí de un tirón pero, si bien es de fácil lectura, revuelve mucho los sentimientos. Recomiendo mucho 🩷
Manuela escribe con tanta liviandad sobre algunos temas que duele. No lo menciono en términos de crítica, pero no me resultó llevadero de leer. Tampoco lo disfruté.
Este libro de Manuela Martínez está compuesto por 8 relatos atravesados por un mismo principio: la primera vez.
El primer deseo, el primer amor, la primera separación, la primera muerte, el primer miedo, el primer hijo, la primera tristeza… por eso el título. Martínez cubre esa primera experiencia de cualquier cosa que nos recuerda que estamos vivos.
Y lo hace con una delicadeza y un nivel de detalle destacable. También con mucha franqueza y realidad.
Hay cuentos narrados en primera persona y en tercera persona, con protagonistas mujeres y hombres, con múltiples voces y monólogos… no hay oportunidad para aburrirse leyendo a Manuela.
La variedad también está en los temas: adolescencia, sexualidad, trastornos alimenticios, salud mental, infidelidad, familia, vejez, desapego, soledad, familias ensambladas, relaciones con diferencias significativas de edad, envidia, celos. No sé si se le escapa algo, pero en ocho relatos la autora aborda los temas más existenciales -y a la vez comunes- de la experiencia humana.
Mis favoritos fueron:
📘 Segundo plano: una joven visita, junto a su mamá y su novio, el pueblo en el que creció, recordando lo más lindo de su infancia pero también el dolor que la sacó de ahí.
📘 Las flechas, que es el relato de una nieta que visita a su abuela con alzheimer en el geriátrico por miedo al qué dirán y culpa; aunque, cuando su nuevo novio conoce a su abuela, las cosas cambian dentro de sí misma)
📘 Una gran nube blanca: una mujer joven asiste a una reunión familiar en casa de su madre (que goza de una muy buena posición económica) con su nuevo novio, muchos años máyor que ella, y su hijastro, a quien recién conoce.
Un libro además de entretenido, bien escrito, reflexivo, crudo e innovador en su forma.
los primeros dos cuentos, particularmente el primero, son POR ESCÁNDALO lo mejor del libro. creo que con un comienzo tan fuerte inevitablemente el resto del libro va a bajar, aunque el último cuento levanta ligeramente (salvo el final). una voz muy interesante y cruda, muy tierna de a ratos, que no se escapa de lo difícil y relata vivencias muy comunes en los inicios de la sexualidad y la socialización de las mujeres. me gustó mucho :)
Me gustó. La autora tiene una forma de escribir que te atrapa y la lectura se hace fluida. Todos los cuentos son realistas y abordan distintas temáticas de la vida cotidiana, pero sobre todo los vínculos. Da la sensación de que fueran bastante autobiográficos. Los finales son muy abiertos pero están bien, no quedan inconclusos. Me dejaron una cierta sensación de melancolía.
tiene un estilo muy cotidiano que funciona muy bien para ciertos temas, pero cuando la trama no es interesante es un embole. me perturbó un toque el cuento "una gran nube blanca" porque la protagonista/narradora se llama igual que la autora, nació el mismo año, y está de novia con un tipo que podría ser su padre.
Tiene algunas cosas buenas, por ej. en la construcción de personajes. Hay algo experimental qir podría estar bueno si fuera consistente. Me parece que no se le da bien el cuento y debería probar escribir una novela.
Me gustaron un poco solo dos cuentos de este libro las flechas y ensayo general, creo que porque fueron los que me habilitaron algo para reflexionar... el resto me parecieron densos.
Fresco y vital. Los cuentos son historias de estrenos. Historias que podrían pasarnos a cualquiera (o que nos han pasado) narradas de una manera hermosa, aunque a veces cuenten cosas terribles.