Seiya Hayashi es un reconocido neumólogo que padece una extraña enfermedad respiratoria de la que no se conoce cura y que acabó con la vida de su padre cuando era niño. Por prescripción médica, regresa al pueblo en el que nació y, con la ayuda de su madre, monta una clínica de medicina de familia. Adaptándose poco a poco a su nueva rutina, Seiya reconectará con personas de su juventud, conocerá a los nuevos habitantes, recuperará recuerdos perdidos y volverá a encontrarse con su primer amor, Hotaru, de la que no ha sabido nada desde que se marchó repentinamente del pueblo sin despedirse. ¿Podrá esta nueva vida sanar a Seiya y ayudarle a resolver las incógnitas de su pasado?
Bárbara Marui ha construido una preciosa y delicada historia de amor familiar y romántico, una novela intimista y de sentimientos sobre cómo sanar nuestro pasado y vivir con esperanza el presente.
Bárbara Marui (Hospitalet de Llobregat, 1994) es licenciada en Lenguas y Literaturas Modernas por la Universidad de Barcelona. Actualmente ejerce como profesora de Educación Secundaria y ELE.
Comenzó a escribir desde bien pequeña, impulsada por los múltiples profesores de Lengua Castellana que han pasado por su vida y por sus padres, quienes siempre la han alentado a explorar su vena artística. Le gusta dibujar, pintar, cantar, bailar y la jardinería.
En 2024 publicó Gaijin bajo el pseudónimo de Baru Marui. 'Hotaru. El secreto de las luciérnagas' es su segunda novela.
3,5 ⭐ ---- La novela, narrada desde la perspectiva masculina, se mueve entre el presente y los fantasmas del pasado.
La autora, que no es japonesa, si no española, logra transmitir una sensación íntima, pausada, con momentos que no buscan impactar con golpes de acción, sino con sensaciones, con memorias. Esa lentitud ayuda a que el lector se impregne de la nostalgia, del paisaje, del dolor y la ternura. Eso le da un encanto especial. Se juega con la idea de volver, de confrontar lo que se dejó atrás, lo que no se comprendió y lo que se perdió.
Los personajes no son perfectos: tienen miedos, errores, decisiones que duelen. Eso los hace creíbles y empáticos. La relación de Seiya con la madre, por ejemplo, tiene matices, no es blanco o negro. Aunque la novela trabaja bien los recuerdos y los vacíos, algunas revelaciones o conflictos se pueden anticipar casi desde los primeros capítulos, quitándole peso al factor sorpresa.
El cierre tiene fuerza emocional, pero se siente un poco contenido. La sensibilidad de la autora se percibe mucho, hay belleza en los paisajes, en los recuerdos, en las pequeñas cosas... Sin embargo, como suele suceder con este tipo de literatura, para quienes prefieren tramas con más ritmo, con giros fuertes o personajes secundarios muy marcados, puede quedarse algo corta.
Me ha encantado, es un libro que perfectamente podría considerar cozy romance. La autora te sumerge en la vida del protagonista de una forma fantástica y desde las primeras hojas ya te sientes parte de todo. Me ha ganado por completo cómo nos adentra en el problema de salud que tiene, no solo neumológico sino también mental, sin caer en típicos términos médicos, sino sintiéndolo todo a través de sus vivencias, tanto del pasado como del presente. Desde el principio el lector tiene muchas pistas de lo que realmente pasa y pasó en el pasado, pero engancha poder ver cuándo se dará cuenta, cuándo podrá cambiar su vida y cómo llegará a ese momento. La ambientación en el Japón rural es sublime y maravillosa, encandila en cada capítulo y te dan ganas de irte a vivir allí y sentir cada estación, sus festividades, sus colores y sus gentes. Es la segunda vez que leo a la autora y ya necesito más historias, leeré todo lo que escriba porque sé que no decepciona.
Premisa: Seiya regresa al pueblo de su infancia por prescripción médica. Él es neumólogo, pero a la vez sufre una extraña enfermedad respiratoria para la que no se conoce cura. Al comenzar una nueva vida allí, reconectará con personas de su pasado reviviendo emociones y asuntos que no quedaron resueltos.
Opinión: Esta portada es carne de escaparate, ya que tiene muchas papeletas para atraer todas las miradas y conseguir que los lectores se aventuren a descubrir su sinopsis. Al leerla, hay muchos aspectos que pueden llamar la atención: la enfermedad amenazante, el retorno al hogar del pasado, la conexión sentimental perdida... Un caramelito para acompañar las primeras tardes de otoño de sofá, café y manta.
Al meterme en harina, lo primero que me pareció reseñable es su tono amable y sosegado, acompasado a un ritmo pausado que se asemeja al de la literatura asiática. Marui nos presenta una historia contemplativa y emocional, cocida a fuego lento y enfocada en detalles, recuerdos y sensaciones. Un contexto adecuado sobre el que poder construir una trama poderosa en mensaje o simbolismo.
Estos componentes que, a priori, pueden parecer reclamos o virtudes actúan en este caso como arma de doble filo. Es inevitable comparar su tono narrativo con el de autores asiáticos por su contextualización y estilo. A pesar de compartir ciertos rasgos, le faltan en cambio simbolismo, actitudes sobreentendidas, contención contextual y parquedad: elementos que no he encontrado a pesar de haberlos buscado durante todo el relato.
La trama es sencilla, utilizando los recuerdos como elemento de intriga y explicación de una relación amorosa con la que no he conectado demasiado. Creo que la utilización del salto temporal es un recurso con mucho potencial, ya que aporta dinamismo yo posibilidades. Pero su desarrollo me ha resultado predecible, situación que se ha unido a la sensación de haber pasado más páginas de las necesarias.
Últimamente he leído muchísima literatura asiática, lo que ha sido un condicionante absoluto en mi experiencia lectora, ya que adoro sobremanera esas características tan propias que he sentido como elementos de mejora en esta historia. Aún así, he disfrutado sus virtudes, y con ese beneficio me quedo.
Hotaru, el secreto de las luciérnagas, es un libro que te permite realizar un viaje hacia tus propios recuerdos, preguntarte qué es real y qué no de todo aquello que recuerdas, y qué otras cosas se han quedado en el olvido en tu mente. Además, te permite conocer un poco más sobre el rol que hoy en día siguen desempeñando las mujeres dentro de la cultura japonesa, así como las responsabilidades y obligaciones sociales que en ellas recaen, mucho más allá de sus propios sueños.
Bárbara Marui ya me había fascinado con su primer libro, Gaijin, y ahora con Hotaru, muestra cómo los recuerdos, secretos y amores perdidos pueden hacer cambiar la vida de una, dos o hasta tres familias.
Siento que este libro se habría beneficiado de una ronda de edición (o de otra, si ya fue editado) porque algunos errores ortográficos, inconsistencias, frases torpes y ciertos elementos podrían haberse eliminado o reescrito para mostrar más y contar menos (a veces carece un poco de 'show, don't tell'). El 'plot twist' difícilmente puede considerarse como tal porque lo adivinas en cuanto se presentan los personajes relevantes y, aunque queda claro que sufre de una especie de confusión mental o pérdida de memoria, te preguntas cómo es posible que al protagonista (supuestamente muy inteligente y exitoso) le cueste tanto averiguar qué pasa...
Sin embargo, esta historia es tan conmovedora y adorable que no puedo criticarla demasiado. Disfruté muchísimo leyendo Hotaru: la ambientación es preciosa, exuberante y llena de vida tranquila, y me encantan los personajes femeninos de esta novela, ¡especialmente Aiko! También me encantó la inclusión del amor familiar, sobre todo a través de la relación entre Natsuo y Tsubaki. Siempre me gusta un libro sobre el amor en el que el enfoque no está tanto en el amor romántico, sino en el amor en general. La nota de la autora al final casi me hace llorar por sus elementos autobiográficos sobre la salud y la memoria. Definitivamente un romance cozy en el que me imagino envolviéndome como en una mantita nuevamente en el futuro ᡣ𐭩
Hotaru es una de esas lecturas que, sin ser densas, logran envolverte en una atmósfera profundamente nostálgica. Con un ritmo pausado y una prosa suave y delicada, Bárbara Marui nos cuenta la historia de Seiya, un médico enfermo que decide regresar al pueblo donde creció, buscando no solo alivio físico, sino también emocional.
La novela transcurre entre el presente y los recuerdos del pasado, especialmente los ligados a Hotaru, su primer y único amor. En este viaje introspectivo, Seiya no solo se reencuentra con figuras del ayer, sino que también construye nuevos lazos con los habitantes del pueblo, en una cotidianidad que contrasta fuertemente con su vida anterior en Tokio.
Aunque la autora no es japonesa, creo que logra retratar con bastante sensibilidad ciertas costumbres, dinámicas sociales y presiones familiares propias del Japón contemporáneo. Las expectativas de los padres, el deber frente al deseo, el silencio que a veces pesa más que las palabras: todo eso está presente en el subtexto de la novela.
Mi única crítica es que la trama resulta un tanto predecible. Desde muy temprano es bastante claro hacia dónde se dirige la historia, lo que le resta algo de impacto emocional al desenlace. Me hubiera gustado que ciertos indicios fueran más sutiles para mantener algo de incertidumbre hasta el final.
Aun así, Hotaru es una lectura que recomiendo si buscás una novela tranquila, cargada de emociones suaves, con ese aire de nostalgia que se queda un rato después de cerrar el libro.
Seiya Hayashi regresa al pueblo que lo vió nacer para intentar dar luz a esa extraña enfermedad respiratoria que padece y, además, por recomendación médica. También recuperará recuerdos que creía perdidos, de su primer gran amor, Hotaru. Cree que esta vuelta a su pueblo le hará reconectar consigo mismo, pero quizás también encuentre por el camino respuestas para preguntas que creía perdidas.
𝙋𝙚𝙧𝙨𝙤𝙣𝙖𝙟𝙚𝙨: tenemos a Seiya como principal protagonista y único narrador de la historia. No puedo decir que haya experimentado una gran conexión con el protagonista, pero sí que me gusto cómo rechaza costumbres de su cultura que limitan y reprimen a las mujeres, haciendo crítica de ello, además de rechazarlo y luchar contra ellas, incluso teniendo que ponerse en contra de su propia familia. También es una persona amable y que se preocupa por ayudar a los demás.
𝙏𝙧𝙖𝙢𝙖: tenemos una novela feel-good japonesa, costumbrista. Donde veremos el día a día del protagonista como médico de familia en su regreso al pueblo natal. Me ha gustado la ambientación y conocer algo más sobre las costumbres japonesas. También tenemos un pequeño misterio, el cual resulta predecible casi desde el principio y cuya resolución resulta demasiado rápida.
𝙍𝙤𝙢𝙖𝙣𝙘𝙚: esto va ligado al misterio mencionado anteriormente, culpa de un amor del pasado que no llego a resolverse bien y que ha dejado una herida que no llegó a cicatrizar nunca. El romance tan solo se ve en los pequeños flash black del pasado, porque el resto sucede en las últimas páginas, además, como comente, de forma rápida.
𝙍𝙞𝙩𝙢𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙚𝙘𝙩𝙪𝙧𝙖: es una lectura de ritmo pausado y lento, que debido a lo predecible que me estaba resultando se me iba haciendo más cuesta arriba según avanzaba. También la autora es muy detallista en las nimiedades del día a día del protagonista y eso contribuyó al ritmo.
𝘾𝙤𝙣𝙘𝙡𝙪𝙨𝙞𝙤𝙣: si te gustan las novelas feelgood, costumbristas, la cultura japonesa y te gustan las historias de amores pasados que no se olvidan: te lo recomiendo.
Una vez que se presentan los personajes principales más o menos el lector ya puede darse una idea clara de por dónde va el asunto entre los protagonistas y es por esto que me ha dejado un sabor amargo que se dejase esta “revelación” ya muy avanzada la novela.
He de decir que fue muy agradable trasladarme a este Japón rural, da la sensación de estas lecturas Healing Fiction. Sin embargo, hubo muchos momentos donde la lectura y el ritmo de la historia se entorpecían con tanto adorno literario. Una parte que como lectora tampoco disfruté fue estos guiños constantes de “Oye, pero recuerda que esto es oriente”, “Como hombre japonés”, recalcar si la decoración es o no tradicional, entre otras.
Si esa es la mente de Seiya todo el tiempo (ya que él es nuestro narrador), entiendo perfectamente el tremendo burnout y no sólo por su carrera por sí misma. Por cierto, qué realismo el de este personaje prescribir dieta blanda a diestra y siniestra.
Los personajes cumplen su función para dar sentido a esta historia y aquí me gustaría destacar cómo fue construida Aiko. Si bien muchas partes dan la sensación de que es un momento histórico y social donde la mujer es una extensión del hombre con el que se cansan (cosa que si explican en el libro), Aiko sirvió de esta forma para varios propósitos. Deja de lado el amor romántico con esta idea que el amor lo puede todo y mientras amemos fuertemente seremos correspondidos, su personaje crece al ponerse primero y dar un fuerte guiño al amor propio.
Me encanto en la forma que esta escrito el libro, cada mensaje, cada experiencia, tan poética, tan cálida. Un lindo libro que te transporta a la magia de los pueblos peque��os, de nuestra infancia. Recomendado leer
Cada uno de los copos que veo precipitándose desde mi tejado me recuerda a ti, porque son igual de únicos y bellos que tú. El humo de las chimeneas elevándose por el cielo blanco me recuerda a ti, porque no hay contraste que me guste más que el de tu melena y tu piel entre mis brazos. Todo me recuerda a ti, porque tú eres mi invierno. Tú eres todas mis estaciones.
La vida me ha enseñado que nadie merece marchitarse entre cemento, ya te queden dos años o setenta.
—A veces, no hace falta vivir una eternidad con alguien para saber que es la persona idónea para pasar el resto de tu vida. A veces, lo único que necesitas para saberlo es mirarla a los ojos… —Resopla con fuerza. Luego, prosigue—: No sé cómo explicarlo, pero creo que todo el mundo está destinado a alguien y, cuando lo encuentras, simplemente, lo sabes.
Sin duda es triste perder de la noche a la mañana a alguien a quien quieres. Lo sé bien, yo perdí a mi padre y lo adoraba. Sin embargo, la belleza de haber podido conocerlo y haber sentido un amor así, a la larga, supera al dolor, por muy intenso que este haya sido. Es de los mejores mecanismos de defensa que tenemos los seres humanos.
Las personas que son tan importantes para nosotros no se van hasta que nuestros corazones dejan de latir.
La crueldad nace de la ignorancia y del miedo.
«Te quiero», leo en sus labios. Finalmente, siento que por fin he encontrado mi lugar en el mundo.
La vida es un camino misterioso que nos hace perdernos en una vorágine de días monótonos que llamamos rutina. Esta nos aleja de aquellos niños que un día fuimos, de la naturalidad, la pureza y la inocencia que lleva consigo la infancia. Perdemos el rumbo hasta el punto, incluso, de perdernos a nosotros mismos. Cuando esto sucede, somos susceptibles de caer en abismos de los que nos es muy difícil salir. Nos volvemos esclavos de nuestra propia oscuridad.
Esta novela es muchas cosas. Es un homenaje a la cicatriz del primer amor, a la importancia de llevar siempre de la mano a nuestro niño interno y su magia. Es una catarsis. Recordad que el camino de la vida no es recto y que el silencio solo alimenta nuestros fantasmas.
“𝑯𝒐𝒕𝒂𝒓𝒖. 𝑬𝒍 𝒔𝒆𝒄𝒓𝒆𝒕𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝒍𝒖𝒄𝒊é𝒓𝒏𝒂𝒈𝒂𝒔” es una historia que conmueve por lo íntima y luminosa que es. Ha sido una experiencia tan profunda que consigue llenarte el corazón. Con una sensibilidad muy particular, la autora nos sumerge en un Japón evocador, donde cada escena parece tener el ritmo de un recuerdo y la textura de un suspiro.
Seiya Hayashi, es un neumólogo que carga con una enfermedad incurable, la misma que se llevó a su padre. Dicha enfermedad lo obliga a regresar junto a su madre al pueblo donde creció. Lo que comienza como una decisión médica se transforma en un viaje introspectivo, lleno de reencuentros, descubrimientos y verdades silenciadas durante mucho tiempo.
La narrativa es pausada, reflexiva, pero en ningún momento resulta densa. Seguimos a Seiya en su proceso de adaptación, en sus encuentros con personas del pasado y nuevas del presente que van trazando un vínculo tan acogedor como revelador. Y, entre ellos, destaca el misterio que envuelve a Hotaru, su primer amor, desaparecida años atrás sin explicación. La manera en que su presencia reaparece es tan sutil como poderosa, despertando emociones que parecían enterradas.
Uno de los aspectos más hermosos del libro es cómo equilibra el realismo de las emociones con un ambiente casi idílico. El ritmo de la historia enriquece la experiencia y nos conecta profundamente con los personajes .Seremos acompañadxs por elementos culturales japoneses, incluido un glosario, al final del libro, que invita a aprender y comprender más allá de la ficción,
La novela trata temas generales: la trascendencia del pasado, el poder de los recuerdos, la sanación emocional, el valor de las segundas oportunidades y la importancia de no olvidar quiénes fuimos. Y todo ello envuelto en un halo de melancolía y ternura que deja una sensación cálida y reconfortante al terminar la última página.
En definitiva, “𝑯𝒐𝒕𝒂𝒓𝒖. 𝑬𝒍 𝒔𝒆𝒄𝒓𝒆𝒕𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝒍𝒖𝒄𝒊é𝒓𝒏𝒂𝒈𝒂𝒔” es una novela sobre el reencuentro con un amor perdido y una historia sobre reconciliarnos con nosotrxs mismxs. Es, en esencia, un relato de transformación, que nos recuerda la importancia de mirar atrás no para quedarnos allí, sino para poder seguir adelante con más fuerza, verdad y esperanza.
Seiya se ha criado en un pequeño pueblo de Japón. En su infancia pasaba mucho tiempo en el bosque. Allí conoce a una niña de casi su misma edad aunque aparente menos y comienzan una bonita amistad. Cosa que Seiya en la actualidad ha borrado de su memoria.
La historia va entrelazando sucesos del pasado con momentos del futuro para ir enlazandolos poco a poco.
Un buen día su amiga Hotaru desaparece del mapa sin dar ningún tipo de explicación. Incluso la casa está a la venta. Seiya está destrozado, pero poco después, él también se muda a causa de los estudios. Quiere estudiar medicina por culpa de su rara enfermedad. Necesita saber más sobre ella y como hacerle frente.
Años más tarde vuelve a su ciudad de origen porque la enfermedad empeora en un ambiente con más contaminación ambiental y necesita volver al pueblo para respirar aire puro.
Allí empiezan a surgirle recuerdos con más intensidad una vez que va recorriendo sus lugares.
Resulta que al volver conoce a un adolescente que tiene la misma afección que él y eso le llama la atención así que empieza a pasar más tiempo con él. Cada vez que está con la madre del niño le recuerda mucho a su amiga de la infancia, pero su nombre no concuerda con su amiga.
Una historia llena de secretos, mentiras, primer amor y con una cultura un poco distinta a la nuestra y que la autora describe a la perfección y nos muestra una historia bastante original. Frases ✨ Pensamos que tener un hijo es el proceso natural de todo ser humano, pero nos dimos cuenta de que , en más ocasiones de las que creemos, es un verdadero privilegio. ✨Yo perdí a mi padre y lo adoraba. Sin embargo, la belleza de haber podido conocerlo y haber sentido un amor así, a la larga, supera el dolor, por muy intenso que esté haya sido. ✨La injusticia de lo terrenal se volverá en justicia divina. ✨Mi Natsu será quien vuele más alto del mundo porque, si cae, habrá una enorme cama elástica que lo impulsará de nuevo hasta el sol.
Para mí siempre es un gustazo leer a Bárbara Marui. Su anterior novela 𝑮𝒂𝒊𝒋𝒊𝒏, me encantó, y ahora con 𝗛𝗼𝘁𝗮𝗿𝘂 puedo decir lo mismo. Su prosa es taaaan bonita, muy íntima y repleta de matices, una narrativa preciosa que te transporta de lleno a Japón y te hace sentir cada instante, cada sabor y cada aroma de la mano de los protagonistas.
En esta historia conocemos a Seiya, un neumólogo con una extraña enfermedad respiratoria, que se traslada junto a su madre al pueblo donde creció. Un pueblo que le traerá recuerdos y a la vez le proporcionará nuevos descubrimientos que nos harán pensar y reflexionar sobre este viaje y, por supuesto, avivará la intriga y el misterio sobre Hotaru y las luciérnagas.
La narración de esta novela es pausada pero con buen ritmo. Vamos poco a poco, junto a Seiya, descubriendo sus propios recuerdos y enlazándonos con el presente en una historia con un found family bellísimo.
He amado todo, desde los personajes secundarios hasta el glosario con el que nos topamos y que nos empuja a aprender un montón de términos japoneses. Además, el misterio de Hotaru me ha mantenido pegada a las páginas y he ido atando cabos poco a poco hasta descubrir la verdad.
Como veis, 𝗛𝗼𝘁𝗮𝗿𝘂 es una joyita que no podéis perderos si queréis ir a Japón sin tener que moveros de vuestro sillón. Una historia feel-good que nos deja con el corazón calentito y nos conecta con nuestra infancia, con nuestra esencia. Una historia que toca temas como el primer amor, el bloqueo de recuerdos, el crecimiento personal, las casualidades de la vida, las segundas oportunidades y sobre todo, no olvidar nunca al niño que una vez fuimos. Porque, como bien dice la autora al final del libro, esta historia es una catarsis.
Este feel-good japonés me ha sorprendido gratamente. Creía que iba a ser algo con un poquito de "magia" y no, ha sido incluso mejor de lo que esperaba.
Nuestro protagonista, Seiya, tiene una enfermedad respiratoria sin causa aparente. Los ataques le dan sin previo aviso y es la razón por la que se hizo médico especializado en neumología.
Para descubrir más sobre su enfermedad decide volver a donde empezó todo, su pueblo natal, alejado del ajetreo y contaminación de Tokio.
Allí no solo conocerá a un chico con la misma enfermedad que él, también recordará su primer gran amor, enterrado en su memoria. Pero, ¿por qué lo olvidó?
Bárbara escribe de una forma maravillosa. Sus palabras son como una caricia a los sentimientos que intenta transmitir con sus personajes. En esta historia no solo tenemos el amor en pareja, también el amor familiar tanto de sangre como elegida, y el amor más importante, el propio.
Seiya tiene que hacer el esfuerzo de desaprender creencias que tenía por ciertas y "correctas" para darse cuenta de que la vida que para el resto puede ser lo aceptable, a él no le hace feliz.
Hay un misterio a lo largo del libro que iremos descubriendo poco a poco de la mano del protagonista, porque él tampoco se acuerda de ciertas cosas. Me parece una forma muy ingeniosa y muy bonita de conectar con los personajes y su historia.
Tiene un mensaje muy potente sobre el auto descubrimiento y que no hay edad para empezar de nuevo. Sobre todo me quedo con la reflexión de que no podemos vivir pensando en el "que dirán".
Os animo muchísimo a que le deis una oportunidad, no será la última vez que lea a Bárbara
Después de su primer libro Gaijin, @miss_barubaru vuelve a tocarnos el corazón con esta preciosa novela 🌸 en una bonita edición de @penguinlibros @plazayjanes.
Bárbara Marui nos transporta, junto al protagonista, a un pueblo del Japón más rural, donde la naturaleza y las estaciones también forman parte de la historia. Me ha encantado cómo, a través de los recuerdos que le despiertan los lugares, olores y sonidos, el protagonista se reencuentra a sí mismo y con su amor.
Seiya Hayashi casi no recuerda su vida antes de ir a la ciudad a estudiar medicina. Sufre de una rara enfermedad respiratoria que le provoca crisis en las que pierde el conocimiento, y que acabó con la vida de su padre cuando él era un niño. Ya en su treintena, ejerce como neumólogo en Tokio, y sus crisis se han agravado. Su médico y mentor le recomienda alejarse de la ciudad y volver a su pueblo para tratar de descubrir cualquier indicio de su historia que le ayude a entender los orígenes de su enfermedad. Junto a su madre, Seiya regresa a su antiguo hogar y empieza a ejercer como único médico de toda la zona. Poco a poco, al convivir con sus habitantes y reencontrarse con el bosque, el río, el bambú y las luciérnagas, va recordando escenas de su niñez y juventud que le reconectan con su amor perdido, Hotaru.
Sinceramente, hace mucho que no leo algo que me deja tranquila desde el primer momento hasta el último. La tranquilidad que emiten las palabras de la pluma de la autora, hace que la piel se me ponga de gallina. Está historia te teletransporta a un pequeño pueblo rural de Japón, mejor dicho, un sencillo pueblo rural de Japón, en donde lo más complicado era organizar un festival veraniego. Los sentimientos de cada uno de los personajes se van desarrollando de una manera tan sencilla, sutil y desgarradora que te sientes participe del libro al abrirlo. Un libro que volveré a leer.
Bellísima historia de amor filial y romántico, de segundas oportunidades, conociendo las tradiciones y/o formas de pensar y actuar en parte de la sociedad japonésa. Un final muy emotivo, de esos que te dejan lagrimas en los ojos y el corazón calentito. Felicitaciones Bárbara. 👏👏❤️🇦🇷
4,5 estrellas. Me gustó el ambiente de la historia, los recuerdos y los personajes. La historia se sentía predecible pero no de manera negativa, se sabía a dónde iba a llegar todo pero el desarrollo de la historia es tan bonito que quieres acompañar al personaje a encontrar todas esas respuestas. Es una lectura que disfruté muchísimo y una historia en la que logré meterme totalmente. Muy bonito.
Una historia familiar, íntima, tranquila, donde lo importante no es el final, sino el camino por el que se llega a él. No es tan importante el misterio (que no se intenta ocultar en ningún momento al lector), sino el protagonista, su viaje por sus recuerdos, su proceso de adaptación al pueblo, su relación con sus nuevos vecinos.
Te teletransporta al Japón rural y te acompaña a conocer su forma de vida y sus costumbres. Lo recomendaría una y mil veces, es un libro preciosísimo! El aire de nostalgia te abraza el corazoncito.
Me ha gustado muchísimo la trama, aunque algo predecible desde la mitad del libro. He de decir que se hace fácil de leer a pesar de tener palabras japonesas. El estilo de escritura de la autora es muy poético, lo que hace que algunas veces (sobretodo en este tipo de libros) se haga un poco cuesta arriba en las descripciones tan extendidas. En general, lo recomendaría, es una historia conmovedora, lloré un poquito.
Un libro que habla sobre la vida, el pasado, como marca el primer amor y lo que algunas cosas impactan en la vida como para olvidarás para protegernos, es una historia lenta qué nos habla del día a día sin mucha complejidad, pero con una narrativa hermosa y llevada de la mano a entrar nos a la vida de Seiya...
"Hotaru" es una historia emocional y visceral, ideal para los amantes de la literatura japonesa.
Me ha encantado conocer a Seya intentando volver a los orígenes de su enfermedad. Y también me ha gustado mucho el mensaje entre líneas que quiere transmitir la autora. 💗
Un libro para el que busca una lectura sentida, tranquila. Una historia donde la nostalgia, el amor, las vivencias y los recuerdos se transforman, crecen, iluminan y revolotean como hace la luciérnaga sobrevolando humedales.
He navegado con Seiya página trás página, sentido como él, emocionámdome como él hasta comprobar junto a él, que al final, en esta vida, lo que realmente necesitamos es sanar y resurgir de nuestras cenizas para así encontrar nuestro lugar en el mundo. En definitiva: Ser y estar plenamente.
Recomendaría este libro como amante del costumbrismo y de las historias emotivas ambientadas en lugares de ensueño.