Este compendio de discursos de Pepe Mujica me ha recordado la esencia de la vida: necesitar cada vez menos, conectar profundamente con cada ser humano, construir la libertad desde la conciencia de que el tiempo es el bien más preciado que tenemos y apreciar la belleza de nuestra querida América Latina que, desde el sur, es vigente, poderosa y capaz de transformar generaciones.
Hoy, más que nunca, quiero recordar a Pepe cuando dice: "Lo que importa no es el triunfo, sino la esperanza y el coraje de vivir: al final no hay un premio, sino un agujero negro, una tumba. El premio es la vida misma, el camino de la vida".
Gracias, Pepe.