Opinión impopular:
Nunca he sido partidaria de la temática navideña. Es todo tan "maravilloso, con tantos buenos deseos" que no me atrae. Será que tampoco me gusta mucho la Navidad (soy un poco Grinch).
Pero es que, en este libro, la Navidad, aunque tiene parte de protagonismo, no sirve de mucho. Lo del espíritu navideño y los buenos deseos en la protagonista brillan por su ausencia. Mia siempre ha conseguido TODO lo que quiere. Y las dos únicas veces que no lo ha logrado, ha hecho un drama de ello, sin dar posibilidades a explicaciones.
Cinco años después, por ciertas circunstancias, tiene (a medias, porque hay cosas que ya no se pueden cambiar) una nueva oportunidad de hacerlo bien... digamos que no ha aprendido nada. Solo por no haceros spoiler.
Es egoísta, infantil, egocéntrica y no acepta no salirse con la suya. Y es rencorosa. Mucho. Por todo esto, no he podido empatizar con ella y me he desesperado leyendo el libro.
Jack, aunque parecía un santo por soportarla, cometió algún error de novato (sin serlo), pero... bueno, no quiero hacer spoiler.
Solo diré que, después de todos los clichés metidos a presión en la historia y de todo lo que ha pasado entre Mia y Jack, el final me ha decepcionado mucho y no ha servido para que perdonase todo lo demás. Así que, lo siento, pero este libro no es para mí. Y tampoco os lo puedo recomendar.
Si queréis leerlo, mejor probad con otras reseñas. La mía no os ayudará a decidiros por el sí.