Una historia pop de la humanidad a través de las cabañas.
«Una apasionante investigacion antropologica que se lee como un inmenso placer». Agustín Fernández Mallo.
«De Jane Austen a Friedrich Nietzsche, de los Ewoks a Frank Lloyd Wright. Refugio no es un ensayo, tampoco una novela, sino más bien un camino (entre árboles), un mapa para encontrar esa cabaña íntima que nos habita. Ese refugio donde eres absolutamente tú, sin ruido, sin prisa». Jesús Terrés, autor de Nada importa.
«Un fascinante recorrido arquitectónico, social e histórico que refleja nuestra relación con estos habitáculos y sus muchos significados en la cultura pop». Marta Sader, Architectural Digest
«Eva Morell traza un mapa emocional, enciclopédico y arquitectónico en su precioso debut». David Moralejo, Condé Nast Traveler
«La cabaña no solo se alza como una alternativa a la ciudad, es un recordatorio de lo que somos cuando pisamos el freno. Una necesidad existencial acuciada por los tiempos convulsos que vivimos, fértiles en estrés, ansiedad, preocupaciones por la salud mental y, sobre todo, víctimas de una pérdida de conexión con nosotros mismos».
Desde las primeras construcciones prehistóricas hasta el emblemático Walden de Thoreau, pasando por las casas en los árboles de los Médici, Punky Brewster o la casa de los enanitos con la que todo niño granadino soñó alguna vez en su camino a Sierra Nevada, Refugio. Una historia de cabañas propone un fascinante e irresistible recorrido pop a través de los siglos por la relación que el ser humano ha forjado con ellas.
Eva Morell, creadora de la newsletter El club de la cabaña, reflexiona sobre el rol capital que estos refugios (reales y metafóricos) han ocupado a lo largo de nuestra historia. Además de proporcionar momentos de descanso y recogimiento, albergan historias únicas, divertidas, apasionadas y misteriosas. Así, Le Cabanon de Le Corbusier comparte páginas con aquella habitación propia que Virginia Woolf encontró en Monk's House, con el hogar de Joel Fleischman cuando se mudó en Doctor en Alaska o con la aparentemente inofensiva caseta de Montana desde la que Unabomber aterrorizó a la sociedad estadounidense entre los años setenta y noventa.
Las cabañas son nuestro lugar seguro, nos acogen y nos abrazan cuando todo afuera se derrumba. En una era donde la prisa y la inmediatez están a la orden del día, nos abren sus puertas para invitarnos a regresar a la naturaleza, a una vida más pausada.
«Una apasionante investigacion antropologica que se lee como un inmenso placer». Agustín Fernández Mallo.
«De Jane Austen a Friedrich Nietzsche, de los Ewoks a Frank Lloyd Wright. Refugio no es un ensayo, tampoco una novela, sino más bien un camino (entre árboles), un mapa para encontrar esa cabaña íntima que nos habita. Ese refugio donde eres absolutamente tú, sin ruido, sin prisa». Jesús Terrés, autor de Nada importa.
Buscar refugio es algo inherente en el ser humano. Refugio real y metafórico. Resguardarse del frío, de la tempestad, del calor e, incluso, de los demás. La búsqueda de la independencia, de la soledad elegida y de la autosuficiencia relativa. Por eso, los niños buscan escondites y hacen cabañas en el salón con sábanas y sillas. Por eso, muchos escritores se retiraron en su momento para crear: alejarse del ruido y permanecer en la naturaleza en un espacio reducido como necesidad y búsqueda de inspiración.
Con el paso del tiempo, los humanos nos hemos dado cuenta de la sociedad frenética en la que estamos envueltos -pandemias, erupciones, terremotos, diluvios, crisis económicas y demás desastres varios-, que obliga a la inmediatez y a la prisa; en ciudades grandes, abarrotadas de gente, tráfico, humo, contaminación, ruido, cemento y cada vez menos vegetación. No es casual que las vacaciones predilectas sean en la montaña, que el negocio de los gamplings sea cada vez más boyante y que hayan proliferado las empresas que gestionan mil tipos de cabañas, desde cápsulas-burbuja para contemplar el cielo, a cabañas-nido en los árboles a más de 17 metros de altura.
Ahora todo es warmy, cozy, o cottage: te dan 8 consejos para convertir tu casa en cozy, llevar tu estilo cottage (o country chic) a otro nivel -fusión entre las casas tradiciones de la campiña inglesa de la época victoriana con la decoración rústica del campo-, o te ofrecen una guía de looks warmy (estilo o apariencia que transmite calidez a través de colores, texturas prendas que evocan sentimientos de comodidad y bienestar). Estamos pagando por una necesidad que se vende como experiencia, o de una experiencia que nos genera una necesidad que, en caso de no ser satisfecha, puede derivar en ansiedad. Y todo ello al alcance de cada vez menos gente.
Sobre todo ello reflexiona Eva Morell en este ensayo cabañil, Refugio. Una historia de cabañas, haciendo un repaso a la historia de estos peculiares hogares -generalmente de pequeños tamaños y construidos en madera o en piedra-, y por aquellas más representativas, las que pertenecieron a celebridades de todos los ámbitos, desde escritores hasta arquitectos, pasando por la oscura y fascinante figura de Theodore Kaczynski, -más conocido como Unabomber-, el escritor y matemático que ha pasado a la historia como uno de los mayores terroristas de la historia de Estados Unidos tras enviar, durante dos décadas, 16 cartas bomba que causaron tres muertos y que fabricaba desde una pequeña cabaña en la que vivía escondido (que se encuentra en la actualidad en los almacenes del FBI).
Este libro no era para mi. Es por ello que me permito escribir esta reseña, que me hubiera ido bien leer para ahorrarme su lectura. Combina de una forma rarísisma estilos de escritura muy dispares. A párrafos bien escritos y documentados le siguen insulsas anécdotas personales que no añaden nada al texto ("Yo, que intento siempre viajar ligera y odio facturar maletas, siento estrés cada vez que recreo mentalmente esta escena", siendo "la escena" una explicación sobre la evolución del turismo en tiendas móviles del siglo XV al XIX), coletillas tontunas ("un poco misterwonderfuliana, si se me permite") y chorradas varias trufadas de anglicismos (como que el nacimiento de la vivienda y de la arquitectura "sería uno de los primeros plot twists de la historia de la humanidad"). Las palabras glamping, hygge, trending topic, cabin porn o detox aparecen demasiadas veces sin atisbo alguno de ironía, páginas antes o después de hablar de la cabaña de Heidegger o el refugio en el que se aisló del mundo el terrorista Ted Kaczynski. Es una extraña mezcla entre artículo que hubiera podido aparecer en Vogue o en AD y un tratado filosófico sobre formas de vida más pausadas, genuinas y en contacto con la naturaleza. No es que un estilo sea mejor o peor que el otro, pero el constante ir y venir entre ambos resulta totalmente incoherente. Si estas leyendo esto y no ves nada malo en lo que estoy diciendo, quizás este libro te pueda gustar. A mi se me ha hecho pesadísimo de leer. Es una pena porque quitando toda la paja, y hay mucha, se quedaría un libro bastante interesante de 70-80 páginas – en vez de las 200 que tiene. Una última crítica, esta última a como se ha presentado el libro. No hay nada en el diseño minimalista de la edición, en la cuidadosa explicación de la contraportada ni en las interesantes ilustraciones del interior que pueda hacer pensar de entrada que el texto interior iba a contener frases como lo "delulu" que estaba la autora en su juventud. Está bien que existan libros así, pero no intentéis que un bonito envoltorio aparente otra cosa.