3/5 Estrellas
Pues me esperaba otra cosa, la verdad.
Voy a empezar por las cosas buenas.
La ambientación y el contexto histórico desarrollado por el autor está muy bien conseguido. Sólo hay que ver la cantidad de bibliografía consignada al final del libro. Nos encontramos en los años 70 del siglo XVIII, reinado de Carlos III. El Imperio español sigue siendo poderoso e inmenso, dominando territorios por Europa, América y Asia. El archienemigo siguen siendo los británicos, manteniendo con ellos una precaria paz, que amenaza saltar por los aires en cualquier momento.
Todavía escuecen las consecuencias de la Guerra de los 7 años, en la que España, aliada de Francia en uno de esos Pactos de Familia fatídicos con los primos borbones, había salido malparada, perdiendo la Florida, y otra vez Menorca (que había sido cedida a Gran bretaña tras la Guerra de Sucesión, maldito Utrech). Por contra los franceses habían perdido todos sus territorios en América, incluida la L0uisiana y sus inmensos territorios de influencia a lo largo de los ríos Mississippi y Ohio, cedidos a España a modo de compensación por su intervención.
Franceses y españoles andan al acecho, pendientes de cualquier debilidad del Imperio británico, que les de pie a intervenir y poder debilitar su poder, de la forma que sea. La oportunidad se presenta de repente, cuando empiezan a llegar noticias del descontento de las 13 colonias norteamericanas, que están empezando a organizarse par alzarse en armas contra la metrópoli. Franceses y españoles no se lo piensan y se vuelcan en ayudar con todos los medios disponibles a los rebeldes norteamericanos. De todos es conocida la intervención francesa, de forma directa, con barcos y hombres al mando de Lafayette. Pero la ayuda española no fue menos importante, con suministros de armas y pertrechos desde el Caribe y a través de los ríos de Louisiana, así como el ataque directo desde el sur a las tropas británicas (el bueno de Bernardo de Gálvez). El propio George Whashington reconoció que sin la ayuda española, la independencia americana no habría sido posible. Ahora vamos a Trump y se lo contamos. Bueno ese sabe de la independencia de su país, menos que yo.
Y en este contexto, Molist aprovecha para contarnos la vida de uno de esos héroes olvidados de nuestra historia, uno de tantos. Jorge Farragut (Jaume Ferrer en el libro), héroe de la independencia americana y mallorquín de nacimiento. Huido de su isla natal y tras jurar odio eterno a los británicos (recordemos que controlaban Menorca en esa época), adquirió formación naval en Barcelona y emigró al caribe, a Cuba, donde acabó involucrado de lleno en la tarea de llevar pertrechos a los rebeldes americanos, con los que acabó combatiendo codo con codo, en mar y tierra.
Más cosas buenas. Molist nos introduce con acierto diálogos en los que se saca a colación el tremendo error que cometieron franceses y españoles (sobre todo nosotros) ya que, cegados por su odio a los británicos, abrieron el camino y facilitaron al triunfo de unos ideales, que llevarían (40 años más tarde) a la independencia de la mayoría de territorios americanos españoles.
Otro punto importante a destacar, y que el autor pone de manifiesto, tiene que ver con quienes eran muchos de estos patriotas americanos que se alzaron en armas. Grandes terratenientes, propietarios de plantaciones con cientos de esclavos (sobre todo en los Estados del Sur), que lo que querían era emanciparse para no pagar impuestos y para poder comerciar libremente al margen del estricto monopolio que en los imperios de la época (incluido el Español), se establecía entre la Metrópoli y sus colonias. Vamos, básicamente una cuestión de dinero. Además los británicos, de resultas de la Guerra de los 7 años, tenía tratados con muchos indios americanos, que limitaban la expansión de los territorios de las 13 colonias hacia el Oeste. Descontento de los ricos. Los nativos y el pueblo llano igual no opinaban lo mismo.
Y ¿Cuál es la parte mala, por la que le he dado 3 mísera estrellas, tras tan abrumadora ambientación?
Pues los 2/3 de libro, más o menos, que narran la historia de amor, entre Jaume y una madrileña, Almudena, que conoce en su tránsito por Madrid, camino de Cádiz para embarcarse hacia América y que yo resumiría en:
-Jaume es un tontolaba que arrostra peligros sin cuento por una chavala que conoce en una tasca madrileña, poniendo en juego su vida y su futuro de forma continuada. Está claro que no creo en el amor a primera vista.
-Almudena es una noña, una beata estirada, abandonada por su marido, una aprovechada que no duda en utilizar la obsesión del muchacho en su propio beneficio, pidiéndole sacrificios sin cuento a cambio de nada. Como es natural, el pobre Jaume, intenta algún acercamiento. Quiere a la muchacha, se sacrifica por ella, le gusta mucho y lo intenta, vaya si lo intenta. y cuando lo consigue, la beata se deshace en un torbellino de arrepentimientos, confesiones y penitencias. Pobrecita, que es una mujer casada, no puede mancillar la memoria de su amado marido que la abandonó en la miseria y hasta el cuello de deudas. Y así todo el rato. Insufrible. Y luego va y encuentra al cabrón del marido.........
Entiendo que el autor quiere poner de manifiesto la influencia de la iglesia en la moral y costumbres imperantes en muchas de las gentes de la época. Los lazos indisolubles del matrimonio y los riesgos que entrañaba su incumplimiento, adulterio, bigamia, sobre todo para las mujeres. Pero la Almudena esta es estúpida e insufrible.
Joder que pestiño. ¿No se podía haber ceñido a contarnos las aventuras de Farragut, que fueron muchas, y ahorrarnos este bodrio, este vodevil dieciochesco entre la beata estrecha y el tonto mallorquín enamorado hasta las trancas? Yo lo hubiera preferido.
Ya sabéis lo que hay. Por mi parte 3 estrellas.