¿Me acabo de leer esta fumada tan divertida? ¡Pues sí, acabo de hacerlo!
¿Os la recomiendo? ¡Sin dudarlo!
Pero, ¿de qué estamos hablando? Pues hablamos, cómo no, del libro cuya portada tenéis más arriba, ese que ha escrito Beatriz Gallo, a quien conocí gracias a la comunidad del bizarro que aglutina Orciny Press, y a la que estuve apuntado una buena temporada. ¡Y menudo libro nos ofrece Bea! Divertido, atrapante, asqueroso, y por momentos, asquerosamente divertido. No es un libro al uso, no ya por el título, si no por el formato, uno que no se estila mucho últimamente en el fantástico y que yo no he visto antes en el bizarro, género al que pertenece este Jonathan Royce y que, en este caso, como buen integrante del género, nos va a dejar casi todo el rato con el culo torcido y el cerebro resquebrajado. Se nota que me lo he pasado bomba. ¿Un diente que quiere ser arrancado de la boca para irse a vivir su vida? ¿Un robot de dudosa moral aficionado a las apuestas? ¿Tortugas ninfómanas follanarices? ¿Una metralleta con croquetas como munición? Todo eso y mucho más vamos a encontrar en estos relatos que se estructuran a modo de fix-up cronológico. Puedes leerlos independientes, pero forman un conjunto que se estructura como si fueran capítulos, con unos títulos que remiten a la fantasía infantil clásica y a la picaresca española. Si encima mezclamos en la coctelera el Mendoza de Sin noticias de Gurb, Douglas Adams, el humor de brocha gorda de los Farrelly y a Sergi Álverez (sobre todo a Sergi Álvarez, que es quien hace el prólogo), pues ya lo tenemos.
Es un libro al que acercarse sin prejuicios y con la mente abierta, pero si lo haces te vas a reír muchísimo. Yo sólo le he encontrado, ¡ay! una pega, pero es una pega para mí bastante grande, aunque no insalvable, prueba de ello es que os recomiendo el libro. Las digresiones, es decir, las notas al pie. Al principio cansan, y creo que es un humor que hubiera podido integrar en el texto. Es, quizá, lo que evita que se aleje de su maestro y amigo Sergi Álvarez, pero bueno, yo lo he disfrutado igual y cuando vuelva Bea al formato largo ahí estaré para leerme lo que tenga a bien ofrecerme, porque:
¡ESTE LIBRO ES TREMENDAMENTE DIVERTIDO!