Conmovedora, sencilla y atrapante. Una novela sobre el redescubrimiento del amor y el desprendimiento de las culpas.
Simona, una psicoanalista de larga trayectoria, decide abandonar su Lima natal para ir a la bella isla de Mallorca. Ha tomado un sabático con la misión de escribir finalmente aquella novela que la ha perseguido por años. Sin embargo, ni los diversos colores de ese mar cristalino ni la brisa de un verano perfecto son suficientes para calmar su á la agobia la reciente ruptura con Magdalena, su última pareja, quien se ha despedido de ella, no por desamor, sino por culpa.
¿Cómo comprender el final de un amor que sigue vivo?
Mientras escribe, Simona ensaya la respuesta a esa pregunta, adentrándose en la historia familiar de Magdalena y en el pasado que han compartido. Dialoga con sus voces internas y construye así un relato sobre el deseo, la pérdida y el renacer del amor.
Con gran sensibilidad, este libro lleva al lector por un viaje a la naturaleza de la culpa, las violencias que la originan y los mecanismos con que opera. Valiéndose de una prosa sencilla y atrapante, Olga Montero Rose continúa con la historia iniciada en Cortejo y reflexiona sobre las relaciones humanas, los roles de género y la escritura misma, en una narración metaliteraria que apasiona y conmueve a la vez.
Estudió Psicología en la Pontificia Universidad Católica del Perú y es magíster en Estudios Teóricos en Psicoanálisis por la misma universidad. Es psicoanalista, miembro de la Sociedad Peruana de Psicoanálisis y de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Ha sido docente en la PUCP y en Inter-Cambio (Instituto de Psicoterapia Psicoanalítica). Es autora de diversas publicaciones sobre temas de género, sexualidad y homoparentalidad. En la actualidad cursa el doctorado en Estudios Psicoanalíticos en la PUCP.
Libro 3️⃣2️⃣ de 2025 🇵🇪. La novela Culpa, de Olga Montero, se erige como una obra de notable sensibilidad y profundidad que invita al lector a reflexionar íntimamente sobre un sentimiento tan universal como escurridizo: la culpa, desentrañando las múltiples capas de este complejo sentimiento y explorando sus raíces en la religión, la sociedad y las relaciones personales.
Montero, con una prosa envolvente y perspicaz, nos sumerge en la mente de Simona, cuya voz interior y la autoconversación se convierten en una «herramienta mágica para enfrentar y comprender la culpa». Es a través de este diálogo interno, encarnado en un elocuente «pepegrillo», que Simona construye su relato y transita el camino hacia el autoconocimiento y la sanación.
Uno de los aspectos más potentes de la novela es su exploración de la «culpa con rostro de mujer». La autora describe cómo este sentimiento se manifiesta de manera particular en las mujeres, asociado a la maternidad, la sumisión, la búsqueda de independencia e incluso el simple hecho de «haber nacido mujer». Esta perspectiva pone de manifiesto las presiones sociales y culturales que moldean la experiencia femenina y, a menudo, generan una carga inmerecida.
La trama principal gira en torno a la relación entre Simona y Magdalena, una historia de amor en la que la culpa emerge como un factor central en su dinámica y en la dificultad para desprenderse de un amor aún vivo.
La novela devela el dolor de Magdalena, quien confiesa: «Mi cabeza es mala, me hace pensar en cosas feas. Solo ve lo negativo, siempre me pone en el peor de los sitios». Sus dibujos, que son un mapa de su «tesoro oculto de sentimientos», son una poderosa manifestación de su lucha interna, en la que aparece una «niña sin boca» y un cuerpo «plagado de etiquetas de las que no puede liberarse».
Por el contrario, Simona se percibe a sí misma como una persona ajena a la culpa, una característica que atribuye al amor incondicional de su madre. Sin embargo, la novela revela magistralmente las capas más oscuras de la protagonista, quien reconoce: «Y puedo ser mala. Porque sí».
Simona es capaz de una agresión verbal letal, especialmente con aquellos que, en su opinión, la merecen, como su exmarido Paco o su padre, a quienes describe con desprecio. La frase «Y no siento culpa alguna» resuena en estos momentos de implacable dureza.
No obstante, la obra va más allá de una simple dicotomía «bueno/malo». A través del diálogo con su «pepegrillo» y de su propia reflexión, Simona se cuestiona la naturaleza de la maldad y la responsabilidad personal.
La novela plantea que «la diferencia no estriba en la capacidad de ejercer la bondad o la maldad. Todos somos capaces de ambas". La verdadera distinción radica en «qué parte elige uno ser», una lección que Simona aplica incluso en los momentos más difíciles con Magdalena, optando por el amor y la comprensión.
La escritura se presenta como el principal vehículo de catarsis y transformación en la novela. Simona decide escribir como una forma de lidiar con las ausencias de su vida, con el objetivo de «desenmascarar lo que no conozco, encontrar el sentido cuando no lo encuentro» y, en última instancia, «vencer los monstruos que me persiguen, quiero callar las voces que me torturan... Por eso escribo».
«Culpa» no solo aborda la culpa individual, sino también su dimensión social y religiosa, planteando que la culpa se ha utilizado históricamente como instrumento de control social.
La obra muestra cómo este sentimiento se internaliza, llegando a extremos en los que se cree que se pueden causar enfermedades en otros por la propia «culpa». Magdalena, a través de sus dibujos, busca «destornillarse la cabeza» y «cortar la pesa que cuelga en su cuello», simbolizando la liberación de estas cadenas mentales.
Culpa es una novela que, con una prosa íntima y reflexiva, teje una compleja red de emociones, traumas y esperanzas. La habilidad de Olga Montero para explorar las profundidades del alma humana, el poder de la escritura como herramienta de sanación y la redención del amor hacen de esta obra una lectura conmovedora e imprescindible.
Es una invitación a «darnos el trabajo de conocernos», a reconocer nuestras sombras y a elegir la parte de nosotros que queremos ser, porque, como finalmente comprende Simona, «el amor a uno mismo también es lo más importante».
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Libro 3️⃣3️⃣ de 2025 🇵🇪. La novela Culpa, de Olga Montero, se erige como una obra de notable sensibilidad y profundidad que invita al lector a reflexionar íntimamente sobre un sentimiento tan universal como escurridizo: la culpa, desentrañando las múltiples capas de este complejo sentimiento y explorando sus raíces en la religión, la sociedad y las relaciones personales.
Montero, con una prosa envolvente y perspicaz, nos sumerge en la mente de Simona, cuya voz interior y la autoconversación se convierten en una «herramienta mágica para enfrentar y comprender la culpa». Es a través de este diálogo interno, encarnado en un elocuente «pepegrillo», que Simona construye su relato y transita el camino hacia el autoconocimiento y la sanación.
Uno de los aspectos más potentes de la novela es su exploración de la «culpa con rostro de mujer». La autora describe cómo este sentimiento se manifiesta de manera particular en las mujeres, asociado a la maternidad, la sumisión, la búsqueda de independencia e incluso el simple hecho de «haber nacido mujer». Esta perspectiva pone de manifiesto las presiones sociales y culturales que moldean la experiencia femenina y, a menudo, generan una carga inmerecida.
La trama principal gira en torno a la relación entre Simona y Magdalena, una historia de amor en la que la culpa emerge como un factor central en su dinámica y en la dificultad para desprenderse de un amor aún vivo.
La novela devela el dolor de Magdalena, quien confiesa: «Mi cabeza es mala, me hace pensar en cosas feas. Solo ve lo negativo, siempre me pone en el peor de los sitios». Sus dibujos, que son un mapa de su «tesoro oculto de sentimientos», son una poderosa manifestación de su lucha interna, en la que aparece una «niña sin boca» y un cuerpo «plagado de etiquetas de las que no puede liberarse».
Por el contrario, Simona se percibe a sí misma como una persona ajena a la culpa, una característica que atribuye al amor incondicional de su madre. Sin embargo, la novela revela magistralmente las capas más oscuras de la protagonista, quien reconoce: «Y puedo ser mala. Porque sí».
Simona es capaz de una agresión verbal letal, especialmente con aquellos que, en su opinión, la merecen, como su exmarido Paco o su padre, a quienes describe con desprecio. La frase «Y no siento culpa alguna» resuena en estos momentos de implacable dureza.
No obstante, la obra va más allá de una simple dicotomía «bueno/malo». A través del diálogo con su «pepegrillo» y de su propia reflexión, Simona se cuestiona la naturaleza de la maldad y la responsabilidad personal.
La novela plantea que «la diferencia no estriba en la capacidad de ejercer la bondad o la maldad. Todos somos capaces de ambas". La verdadera distinción radica en «qué parte elige uno ser», una lección que Simona aplica incluso en los momentos más difíciles con Magdalena, optando por el amor y la comprensión.
La escritura se presenta como el principal vehículo de catarsis y transformación en la novela. Simona decide escribir como una forma de lidiar con las ausencias de su vida, con el objetivo de «desenmascarar lo que no conozco, encontrar el sentido cuando no lo encuentro» y, en última instancia, «vencer los monstruos que me persiguen, quiero callar las voces que me torturan... Por eso escribo».
«Culpa» no solo aborda la culpa individual, sino también su dimensión social y religiosa, planteando que la culpa se ha utilizado históricamente como instrumento de control social.
La obra muestra cómo este sentimiento se internaliza, llegando a extremos en los que se cree que se pueden causar enfermedades en otros por la propia «culpa». Magdalena, a través de sus dibujos, busca «destornillarse la cabeza» y «cortar la pesa que cuelga en su cuello», simbolizando la liberación de estas cadenas mentales.
Culpa es una novela que, con una prosa íntima y reflexiva, teje una compleja red de emociones, traumas y esperanzas. La habilidad de Olga Montero para explorar las profundidades del alma humana, el poder de la escritura como herramienta de sanación y la redención del amor hacen de esta obra una lectura conmovedora e imprescindible.
Es una invitación a «darnos el trabajo de conocernos», a reconocer nuestras sombras y a elegir la parte de nosotros que queremos ser, porque, como finalmente comprende Simona, «el amor a uno mismo también es lo más importante».
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