Es mi tercer libro de la autora, y aunque no es tan insoportable como la bilogía de Marfil, no mejora mucho.
Para hacer una valoración justa, intento que mis reviews tengan en cuenta 4 cosas: estilo, ritmo, argumento y personajes. Para que al menos un libro tenga dos estrellas, una de las 4 cosas tiene que estar bien.
Si miráis la puntuación ya podéis ver por dónde irá esta reseña.
Tanto estilo como ritmo rozan el desastre. La pluma de la autora podría llegar a ser desenfadada, actual y refreshing si no fuese porque se mueve entre eso y frasecillas que dicen poco, son poco originales, pero suenan bien. Eso hace que el libro se alargue en momentos que podrían ventilarse en dos frases, y que el ritmo sufra por ello. Tampoco ayuda que se nos narre de pe a pa lo que hace Kam como si más que una vida fuese una lista de la compra a la que le va tachando las cosas que ya ha hecho: Despertarse, peinarse, lavarse la cara, mirar por la ventana, bajar las escaleras, comer alguna cosa insulsa, aguantar a su madre, abrir la puerta, encender el coche, llegar al instituto donde todo el mundo le mira porque obviamente es una diosa, entrar en el instituto, abrir la taquilla, coger los libros, que todo el mundo le mire porque es una diosa, etc. Es un claro "tell, don't show", exactamente igual a la bilogía que leí.
Está escrito con 3 puntos de vista distintos, todos en primera persona, y sin duda no ayuda a que le cojas cariño a nadie. La mayor parte narra lo que hacen y lo que piensa la gente de ellos, pero a pesar de ver el mundo a través de sus ojos, no escuchamos sus pensamientos, solo cuando hay tensión sexual, que siempre es la misma y no es tan difícil de entender. Todos están buenos, lo sé, podemos seguir. Quiero saber qué piensan de verdad, o sin tan siquiera piensan. Si a eso le sumas que no paran de entrar en contradicciones, como: "no me importa lo que piense todo el instituto de mi pero no paro de pensar en lo que pensarán de mi", "soy la reina del hielo pero desde que empieza el libro no paro de perder el temple", "soy la reina del instituto pero no tengo ni amigos ni influencias". Come on, people.
Es uno de esos libros en el que los personajes no tienen personalidad, todo lo que hacen y dicen cambia a favor de la historia, a pesar de ser una historia que, supuestamente, es importante porque trata relaciones humanas, con lo que todos podríamos aprender y crecer un poco como personas al terminarlo. Aquí lo único que crece es el drama por el drama, hasta llegar al despropósito de introducir un personaje del que no se sabía nada, ni se había hablado, ni NADA, como girito dramático final. Eso no es un girito, eso es un “hold my cubata, que puedo poner 3 traumas más en 3 capítulos y ni te darás cuenta, cariño”.
Con lo que he dicho no es difícil deducir que de argumento, poco. Sí, la superación personal, el confiar en uno mismo y ser fiel a lo que se quiere, blablah. Pero el producto final es otro. Te venden un Operación Triunfo y te encuentras con Supervivientes.
Hay 3 obviamente importante, y luego El Resto, que siguen exactamente el mismo patrón que el Marfil: las amigas para hablar de pollas, los familiares de mierda menos el hermano solete, y el tío que todo el mundo ve que no es trigo limpio pero a Kam le parece que sí (no voy a entrar más en esto porque veo donde va y ya tendré tiempo en futuros reviews). En cuanto a nuestras estrellas:
Taylor:
Alias el perrito faldero. Es casi el más creíble del libro, porque no es más que un adolescente con las hormonas encendidísimas que se cuelga de su amiga de la infancia (porque está buena) e intenta superar la mierda de la vida como mejor puede. Es un pesado, un intenso y un sobrado, pero existe en la vida real. Si tengo que salvar a alguien, pues salvo al perro, aunque antes le castraría porque solo quiere sucar el churro y es muy feo estar consolando a alguien y de la nada tocarle literalmente el potorro.
El típico tío que va de regalar orgasmos y asegura que tú seguro que no has tenido uno porque no has follado con él, y a la hora de la verdad es un gran alumno de porno y poco más. Para eso mejor vuestra mano.
Thiago:
Tiene en común con su hermano que es un sobrado y que va más caliente que una estufa. El problema es que es mayor de edad y se fija en alguien que no lo es, y que no es nada creíble como personaje.
Un tío que está haciendo "servicios a la comunidad" porque casi va a la cárcel, le ROBA el móvil a una chavala de instituto. Ella no hace nada, solo ponerse sucia. No sé cuál de los dos es más tonto.
Es un tóxico de narices, bien rociado de traumas para que así se le perdone todo, y si eso no surge efecto, pues bueno. ¿Has mirado sus abdominales? Va de maduro y aún no ha caído del árbol, se cabrea y culpa a gente que pueden caerte mejor o peor, pero no puedes culpar. Nadie culparía de lo que hacen sus padres a una niña de 10 años. O, bueno, nadie que fuese medianamente buena persona. No es cuestión de trauma, es cuestión de valores, y este chico solo conoce los que le susurra su prepucio.
Kam:
Si has leído Marfil, sabes quién es Kamila al tercer capítulo. Una pija que solo ha tenido una dificultad en la vida, a la que se lo han regalado todo antes y después, que la gente adora porque es guapa, que la gente sigue porque es guapa, que ella no lo sabe pero es guapísima, tiene una aura que la ven desde Plutón, todos los chicos la desean, todas las chicas la envidian, y está harta de fingir ser lo que no es, aunque cuando le quitas todo eso que refleja te quedas con nada.
Me fascina la capacidad de la buena buenísima de Kam para quejarse de que sus "amigas" no le hacen el suficiente caso, o no son amigas de verdad, cuando ella a la mínima duda de ellas y se cree lo que le dice el primero que pasa (si es que se acuerda de tenerlas en consideración), del que todo el mundo se aparta y ve que algo raro le pasa, menos ella. Así que a pesar de conocerle de hace ¿2 meses? Versus todos los años que lleva conociendo a la que dice que es una de su mejores amigas, decide pensar que esta última ha maquillado algo que le ha explicado en súper confianza porque le tiene envidia y siempre quiere ser el centro de atención. Chica, con amigas como Kam, yo también sería una bitch.
En resumidas cuentas: aquí hemos venido a hablar del calentón adolescente de un instituto entero por una pija, que solo se pone caliente cuando ve a un tío que le saca 3 años, pero que como esto tiene que durar 3 libros pues se va a ir fijando en uno y otro hasta que pueda consumar y así rellenar unas cuantas páginas con más traumas y giritos que se veían de venih.
Y antes de terminar, una cosa que no se puede obviar si tienes ojos en la cara: se culpa mucho a la madre de Kam por todo lo que pasó, y de pasada se culpa al otro implicado. Haría algún comentario irónico al respeto, si no fuera porque estamos hablando de un libro que parece pretender ir de feminista y tiene micromachismo en cada página: solo se habla de la perdida de virginidad de Kam, cuando el chico la perdió con ella, los tíos se pelean por ella como si fuese un jamón que no pudiese decir “este culo es mío y que os den a todos”, las chicas no saben jugar a billar, las chicas chismorrean, las chicas A, las chicas B, las chicas son bichies menos Kamila, que es una diosa.
Hay una frase que me ha molestado más que cualquier otra, no solo por lo que literalmente dice, sino por el tono en el que lo dice: "El miedo atroz de saber que los jueces se decantaban por las madres en los juicios por custodias y que, si ella de verdad lo quería, podía dejarme sin padre". Dejar eso ahí, como quien no quiere la cosa, es tóxico, ofensivo y antiguo. Como persona que ha pasado por el divorcio de sus padres y ha acompañado emocionalmente a amigos y amigas con sus padres divorciándose, es rastrero, estúpido y de buscar facts en google y quedarse tan contenta. Pero, again, que se puede esperar de un libro que no para de repetir lo culpable que es la madre de Kamila, lo culpable que es la propia Kamila por decírselo a su padre, y ya de refilón y con la boca pequeña culpar al padre de los T.
Voy a leerme el segundo y el tercero porque tengo a mi compañera de batallas, pero esto no hay quien lo arregle.
P.D: Me flipa el basquet y aborrezco el "deporte" de animadoras, así que cada vez que Kam se ponía intensita sobre el "perder la vida" en su deporte, estaba dos segundos más cerca de hacer un Froilán. De verdad, si tan peligroso es algo, si tan poco confías en tu equipo, si tan poco te importa, quédate en casa o no seas el centro de atención que tanto críticas que quieran serlo unas, y tanto te gusta serlo tu (pero sin esforzarte, claro. Miss Kam no se esfuerza, es divina because. La autora le podría haber puesto de nombre Rachel, así todos la podrían llamar Ra)