Para su siguiente novela, la escritora Henar Leiva ha creado una trama cuya protagonista es una doctora y, para definir al personaje, ha decidido que necesita pasar tiempo junto a de verdad. Pero a Henar no le sirve cualquier doctora, ella quiere que sea la misma que la atendió el otro día cuando se presentó en urgencias fingiendo una dolencia para ver cuál era el procedimiento habitual. Íngrid Ribas no recibe nada bien la noticia de que servirá de musa para la escritora durante algunas semanas. Sus nervios crecen y con ellos su mal humor, por lo que la tensión entre ambas será constante, sobre todo, por parte de la doctora. Sin embargo, conforme pasen las semanas, ambas mujeres se darán cuenta de que, a pesar de todas las discusiones que protagonizan a diario; les gusta pasar tiempo juntas. ¿Alguna de las dos será capaz de reaccionar antes de que Henar deje de necesitar a su musa?
No sé por qué Mónica decide no incluir esta novela en la saga Doctora Teloy cuando son los mismos personajes, pero me ha gustado muchísimo. Me ha resultado curioso el cambio en la escritura, ya que no ha seguido el patrón de narrador en primera persona de las otras novelas, sino que ha usado el narrador omnisciente (3ra persona presente en todo y capaz de expresar pensamientos y sentimientos de los personajes). Lo recomiendo mucho, pero después de leer los otros 3 libros, ya que aunque aparezca como novela independiente es, sin duda, una nueva continuación.
Breve resumen: La doctora Íngrid Ribas llega al final de la novela 'Doctora Heredia' y es la protagonista de esta cuarta historia. Es como un guiño a la serie Castle, ya que aparece Henar Leiva, una escritora dispuesta a aprender cómo se trabaja en el hospital para inspirarse en su próxima novela. Exige ser la sombra de la doctora Ribas y la acompaña y desespera durante varias semanas sin darle un respiro. Ambas comienzan a experimentar sentimientos novedosos que hacen desesperar y perder las formas a Íngrid.
No cuento más porque merece leerlo. Es rápido y divertido, aunque a veces te dan ganas de golpearlas para que espabilen. También mencionar que, en segundo plano, se sigue comentando el progreso de las relaciones Estel-Heredia y Arlet-Vania.