A menudo la crítica se refiere a Albertina Carri como una persona irreverente y provocadora. Yo la definiría, tomando prestadas las palabras de la escritora mexicana Elena Garro, como ?una partícula revoltosa?. ¿Es su novela una autoficción o una autobiografía, para etiquetarla como parecería que ahora debe hacerse imprescindiblemente? ¿Una novela sobre la dictadura? ¿Una reflexión ficcionalizada sobre la postdictadura? ¿Se tratará de un texto sobre la clásica dicotomía entre campo y ciudad? ¿O tal vez una novela erótica, quizá hasta ?pornográfica?, a la manera de su pequeño corto de 2002 sobre la Barbie, figura central en nuestra cotidianidad actual y cinematográfica? ¿Un intento por poner en palabras, y exorcizar, aquello que designa como el ?polo tóxico?, a la vez la historia de su tiempo y el tiempo personal que le ha tocado vivir??
Pretencioso hasta el hartazgo, aburrido por la persistente introducción de detalles superfluos y metáforas que no aportan nada. La historia va y viene de forma caótica, sin conexiones que amenicen mínimamente la lectura.
Parece más una catarsis escrita en miles de borradores, que por algún motivo fue compilada y encuadernada, que una novela o autobiografía que entiende que del otro lado hay un/a lector/a.
Increíble como escribe Albertina. Dice que solo sabe hacer cine pero nos miente. Es un libro muy atrapante pero a la vez cuesta leerlo ya que sentí que debía hacer pausas para digerir y disfrutar cada parrafo casi. No hay una sola página que no sorprenda. Muy crudo y diferente.
La novela está bien, pero siento que si la hubiera escrito otra persona alguien le habría dicho “che, aflojá con las palabras pretenciosas, no hace falta”.
Me gustó lo diferente que es su escritura y cómo trabaja con los saltos temporales en la novela. Partí pensando que sería un gran gran libro, pero esa promesa no se cumplió.
No entendí en qué momento pasó a ser tan importante la historia con Juana. Esa parte del libro me pareció trillada: miles de veces he leído a un personaje quejarse porque se enamora de alguien con pareja. Creo que el fuerte estaba en sus relaciones familiares y las reales “bestias” que aparecen.
Me sobra la relación con Juana (mal perfilada, innecesaria y sublimada sin sentido). Me sobran las digresiones puntillistas, a ratos manieristas. Me faltan respuestas. El final me quedó enorme. Hay tanto en lo subterráneo de este libro, que hubiera sido una hermosura darlo vuelta y dejar en la superficie todo aquello que se debía subentender. Invertir lo narrado por lo soterrado.
Bonitas analogías del cine y la vida. Cómo que “la mentira es un tipo de postproducción”.
Las últimas experiencias de las "literaturas del yo" laureadas en latinoamérica (como Los llanos y Poeta chileno) son un chiste al lado de este libro de Carri.
Sobre dramas lésbicos y otras vainas 💖 Siempre mágica ella que decirles.
"De lo que leí te puede interesar la receta del color: el porcentaje de la aflicción el porcentaje de felicidad el porcentaje de líquido el porcentaje de olvido el porcentaje de mentiras el porcentaje de pausas el porcentaje de incidencia el porcentaje de apertura el porcentaje de desacuerdo la porción exacta de lo que se conserva como recuerdo."
La primera novela de Albertina Carri es, en realidad, casi una autobiografía. Hay algo interesante en el modo en que la narración no sigue un orden demasiado preciso, sino que está constantemente desestabilizada, pasando de una escena a otra. Sin embargo, hay algo en la prosa (y los momentos de poesía) que no termina de funcionar, que parece acercarse más a un formato de apuntes de diario que una verdadera novela.
Por cuestiones de la vida diaria, este fue un libro que lo leí a cuentagotas y creo que esa dinámica de lectura me favorecio: es una historia bastante avasallante sobre las hipocresías y los vaivenes de las clases burguesas argentinas así que por momentos se vuelve cruda y a veces insoportable (no por un sentido de la injusticia sino más bien por la apatía exagerada) sin embargo, cuenta con un encanto propio de las ficciones lesbianas, conmovedoras y auténticas ya que vemos la transformación del personaje Albertina y es inevitable no sentirse en algún punto identificada con ella. Leo en otros comentarios que es “pedante” y más allá de mi criterio subjetivo creo que dicen eso porque no leyeron mucha literatura pedante, a lo sumo la escritura es soberbia pero es una soberbia explicada por el dolor de la vida. Me gusto mucho su forma de narrar lo cruel, no cae en golpes bajos ni en estrategias bizarras para explicar aquello que no tiene mucho sentido. También son interesantes las disgregaciones, al principio parece que no dicen nada pero en el fondo dicen mucho y aunque tiene muchos topos de la nueva narrativa argentina, se hace de un espacio propio y tiene mucho que decir por encima de lo esperable.
Me compré este libro porque me gustan mucho las películas de Albertina Carri y quería ver como se manejaba en la novela. En sus pelis ha trabajado mucho la violencia y el deseo y este libro pues es un poquito lo mismo, violencia y deseo. Lo primero a mi no me interesa mucho pero lo segundo sí así que me gustó toda la parte en que narra la obsesión de la protagonista por Juana y por Silvina (hot) también todo lo que tiene que ver con la autoficción y con narrar el propio oficio del cine (la protagonista de la novela también se llama Albertina y también es directora).
En fin, copio aquí un parasito del libro que me gustó:
"Las rodea, eso hace, las rodea y ellas no se mueven porque es un animal mágico. Es una chica de pelo castaño que se mueve con seguridad sobre un terreno que parece no serlo y de la boca le salen dos dientes gigantes. Despampanantes rozan el piso y, ante esa visión, las niñas se quedan mudas y le dan paso. Agustina me abraza y las paletas se abren enormes, le crecen y me rodean. Siento la blandura de su cuerpo sobre el mío y las placas-paletas que me aprietan.
Sí, puedo quedarme acá hasta que la ciudad deje de explotar"
Suena pretencioso, pero para leer este libro -y comprender mejor su universo- hay que tener muy claro quién es su autora, Albertina Carri. Ella es una cineasta argentina audaz e imprevisible que en sus películas ha abordado la memoria de una manera muy particular, sin límites tradicionales. Y lo hace en un país y un continente donde parece que se ha leído y se ha mostrado todo en esa materia. Este libro se comunica precisamente con su película Los rubios, en la que muestra detalles de la vida de sus papás, desaparecidos y asesinados durante la dictadura argentina. Y los ecos de esa conversación -atravesada por la memoria, la orfandad, el trauma, el deseo- llega a este libro y se desarrolla con unos personajes y una narradora que platean otras conversaciones sobre las relaciones, los vínculos, el deseo, la familia. Albertina le da la vuelta a lo tradicional, a las estructuras convencionales, y en este libro construye un relato con atmósferas vibrantes, donde la trama es lo de menos y el texto adquiere su propia ritmo y su propia naturaleza. Es una experiencia alucinante.
Tiene extractos que son súper poéticos, imágenes que son realmente hallazgos. Más allá de eso, me costó un montón conectar con la narradora protagonista. Siento que hay una dosis fuerte de enojo y de dolor que quiere convertirse en hecho literario y queda a mitad de camino. Catártico y por momentos reiterativo por demás.
Está bueno. Sí, al final se desinfla, pero me gusta esa estética cine/narrativa, también como va describiendo el dolor y la violencia. Una vida en base a sobrevivir conviviendo con la memoria. La historia se va armando en base a diferentes pasajes, en un tiempo no lineal, puede ser confuso, pero para nada aburrido.
«Que te guste una mujer es un estado de gracia con el que lidia errado y hasta a veces consolado todo el aparato emocional, pero también lo afectivo queda expuesto al reverso de cualquier atisbo de espejismo sobre el plural. Que te guste una mujer y ser capaz de entregarte a ese gusto es para valientes.»
Albertina Carri es introspección propia, es mentira en sus letras, es elogio literario en sus pensamientos, es muchas cosas. Es una lectura de belleza, de construcción interpersonal, de vivencia y desarrollo del pretérito vivido. Del erotismo sentido, de la anhelación hacia lo que se quiere y se vive.
lo lees con la voz de albertina historia de desaparecidos, de encuentros y desencuentros me parece que carri escribe con el corazon en la mano y para mi eso ya es suficiente. recomiendo si quieren entrar en la profundidad de la perdida.
3.5 Diría que no me gustó pero igual lo leí en 4 horas, era como pretencioso, gore, violento, erótico, pretencioso dnvo. Me gusto mucho más hacia el final cuando aparecen más las sobrinas y Agustina.
Difícil de leer, va y viene entre pasados, presentes y sueños sin ningún hilo conductor que te guíe. Párrafos por demás engorrosos que sólo facilitan las ganas de dejar de leer.
muchas analogías muy lindas alrededor de la imagen. me gustó pensar en el olvido como forma de equilibrio, las simulaciones, las gestualidades compartidas…
I thought it was a book more introspective but Albertina creates an atmosphere more “romántic” about relationships with relation with you breeding, a way very special and interesting and curious to create the plot