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El ser que cuenta

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Hasta muy recientemente, la convicción de la radical singularidad del ser humano era algo generalmente compartido. Sin embargo, hoy disciplinas como la genética y la inteligencia artificial parecen cuestionar esta certeza. Se sugiere así que el ser humano debería bajar de su podio, contemplarse como un contingente y tardío escalón en la historia evolutiva, que quizá se verá superado y reemplazado por entidades que un día se referirán a nosotros como nosotros nos referimos a especies hoy desaparecidas.

En este iluminador ensayo, Gómez Pin desbroza la tesis reduccionista, con escrupuloso respeto de las disciplinas en las que ésta busca apoyo, y propone razones para reivindicar la excepcionalidad del animal humano, el peso de nuestra frágil y abisal inteligencia: una inteligencia surgida de la vida, pero capaz de ser testigo de la misma y proyectar la forja de entidades que podrían ser homologables a ella misma. Por su ansia de contar y su empeño en dar cuenta de las cosas, el humano importa, es decir, se alza como el ser que cuenta.

520 pages, Paperback

Published March 19, 2025

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About the author

Víctor Gómez Pin

37 books5 followers
Es un ensayista y profesor de filosofía español.

Estudió Filosofía en la Sorbona, donde obtuvo el grado de docteur d’État con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente, es catedrático emérito de la Universitat Autònoma de Barcelona, tras haber impartido durante años las asignaturas de Filosofía y Matemáticas, Epistemología y Filosofía fundamental.

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July 7, 2025
El autor se eleva por encima de la mediocridad en alza en el campo de la filosofía "objetivista" de la subjetividad y de la filosofía "cientifista" de lo humano. Esto es, no cae en los reduccionismos analíticos, cognitivistas o cientifistas (genetismo, neurocentrismo, etc) que tan a sus anchas invaden los mass media, el periodismo de divulgación y, terriblemente, por ciertos entornos académicos.

En ese sentido, y dada su fama, es de agradecer su puesta en valor del lenguaje humano, subrayando cómo la comunicación no es su fin primordial; su exposición clara acerca de los equívocos acerca de la "inteligencia" artificial, su enaltecimiento del arte y de la estética -donde se trasciende lo meramente utilitario y se entra en un universo de trascendencia- y un largo etcétera. El asunto es que todo esto se lleva diciendo, especialmente en la filosofía "continental", por no hablar de tantas ramas de la psicología y la antropología, desde hace décadas. Aun así, debido a lo comentado en el primer párrafo se entiende que sea necesario -una vez más- afirmarlo.

Sin embargo, Gómez Pin se ancla a discursos un tanto convencionales, más que redichos (¡lo que menciona de Aristóteles y Kant lleva siendo dicho casi un siglo!), mencionando autores y obras del acervo clásicas ignorando tantas dimensiones filosóficas de las últimas décadas. Sí, claro, menciona a De Waal (es ya un lugar común hacerlo), pero no sabe polemizar o generar dialéctica ni con éste ni con Westermack. ¿No ha leído a Derrida o a Cimatti, autores que habrían provocado, al respecto de lo animal, una mayor profundización y tensión? Por no hablar del asunto tecnológico, donde no parece tampoco sacar especial partido a la fecundidad de la filosofía de la tecnología. Y, con respecto a la estética, se parapeta en discursos que casi rozan el sentido común (quizás habrían sido todavía elocuentes hace décadas pero, a día de hoy, hay autores mejores).

Hay demasiada glosa y extensión en este ensayo, y pese a que el autor se posiciona la cautela y no renuncia a autores tan diversos como Freud, Quignard o Calasso, actuando de contrapeso a Bell o Pinker, no parece que haya sido capaz de promover ni un nuevo horizonte ni tampoco saber como otorgarle altura a ciertos debates. No dice tonterías, claro está, e intenta divulgar aspectos que hoy corren el riesgo de obviarse, pero su retórica, más pensada para alguien de cierta cultura, impediría lo que posiblemente habría sido su mejor destinatario: un público amplio. Al fin y al cabo, no se puede hablar de un nivel deslumbrante, por mucho que se empeñe en analogías y ejemplos que poco aportan.
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