Bois Caïman, Haití, 1791. Los esclavos celebran un ritual prohibido. Antoine LaCroix lo sabe: cuando los perros cimarrones hallan un líder, se vuelven lobos. Los muertos marchan, la rebelión estalla y la isla se tiñe con la sangre de los blancos. No hay escape ni negociación. Solo fuego y venganza.
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