El último libro de una saga es un problemón si no lo sabes gestionar bien. Todos los personajes de los anteriores libros acostumbran a salir, ya no hay novedades ni sorpresas, y el nivel narrativo tiene que estar a la altura de los libros anteriores.
Y aquí Noah creo que le encuentra muy bien el equilibrio entre la narración propiamente dicha de la pareja principal y el coro de unicornios y misters que los rodean.
Bonita la alegoría entre la recuperación de los leones y una Lyon. Todo el proceso está muy bien narrado.
Quizás me ha faltado más evolución en el enamoramiento propiamente dicho de los dos. Hemos pasado más tiempo queriendo a Maya que desarrollando la atracción entre la pareja.
Y, si le tengo que poner un pero a esta serie de los Misters es que hay un patrón común en todos y cada uno de los libros y que no me acaba de convencer: ellos, treinteañeros, se lían con chicas de veintipocos. Y las treinteañeras que querían lío con ellos son malísimas de la muerte.
En este libro ya teníamos un malo que era el ex de MK. Era necesario tener una pelea de mujeres por un hombre que no les ha prometido nada? Todavía tenemos que escribir sobre mujeres que se pelean por un hombre? Porque hasta MK tiene esos pensamientos. Chica, si el maromo quiere estar contigo, ya pasará de las otras, y si no lo hace, pués no te merece. Esto no es una pelea por quedarse al alfa de la manada.
Bueno, perdonad pero lo tenía que decir.