Poemario de estructura con significado, trabajado, y con sentido, aperturas y cierres magníficos en cada parte. Empieza por todo lo alto, después en mi opinión pierde vigor por sus hechuras expuestas y reconocibles, en general me ha parecido redondo y muy disfrutable.
Una celebración poética del conocimiento colectivo frente al abismo del desconocimiento individual.
"Lo saben todo, pero no lo saben/ porque lo saben entre todos"
El poemario muestra en 50 variaciones de la ignorancia una unidad total y sin repetirse: El mundo clásico, la medicina, la lingüistica, la epigrafía, la física, la amistad, el amor, la arquitectura...
Javier nos invita de manera elegante y retórica a reflexionar sobre preguntas del tipo: ¿Disfrutaríamos del proceso de escritura de un poema si conociésenos de antemano su desenlace?
Por otro lado, siempre es un regalo leer un libro y aprender palabras nuevas. En este, el vocabulario es riquísimo, me quedo con la más simple de todas las que hasta ahora desconocía: diamantar.
El primer poema, Gorgias, es una bellísima declaración de intenciones de lo que vendrá en todo el libro.
Entre mis poemas preferidos, destacaría: Convocados, Cirugía, Omniscientes y Viaje a Cumas.
Finalmente, muchísimos versos finales se sienten -y es muy complicado que esto ocurra tanto en un libro-, como una extraordinaria revelación.
"Dicen que es ilusión y que es estéril, / pero ojalá te ocurra alguna vez."
Un libro magnífico a todos los niveles. En pocos libros he señalado tantos poemas que me hayan gustado.
Tiene una idea global que lo estructura a partir de una cita clásica y de un título llamativo para el lector. Pero esa cita, y las numerosas referencias clásicas de los poemas, nunca impiden la comprensión de los poemas, si bien algunos tienen cierta complejidad. De hecho, he disfrutado muchos mucho más en la segunda lectura.
Y, por último, dos poemas que han pasado a mi lista de poemas favoritos: "Una milmillonésima de segundos" y " Únicos".
«Resulta inapreciable. Ni se ve ni se percibe al tacto, camuflada como está en perfección, pero existe una pequeña tara en cada cosa, un desperfecto mínimo en su hechura que desbarata su funcionamiento. Todo lo tiene en este mundo, no hay nada aquí que no sea de descarte. Por eso roza, excede, lía, rasca, patina, aprieta, cojea, rechina, falla, retuerce, cruje, desajusta. Y por eso seguimos aún creyendo los desechados que vendrá quien sepa con todas estas piezas defectuosas formar una perfecta obra de arte.»
El Loewe de este año vuelve a la calidad de sus grandes años con un libro sobre lo que creemos saber, o el peso de lo que olvidamos y cómo nos moldea como personas. Se relee bien.