Canarias, su cultura y su entorno, ante la masificación turística. La soledad y la salud mental en el exilio urbano. La maternidad, deseada o impuesta. Las mujeres y las niñas sucias que protagonizan estos cuentos, en los que se entremezclan lo real y lo fantástico, se enfrentan a muy diversas formas de violencia y pugnan por encontrar sus espacios seguros.
Me gustan mucho los libros de relatos, pero con Niñas sucias de Elena Correa he tenido una conexión mucho más profunda. Cada historia me ha atrapado y ninguna me ha dejado indiferente. Todas están escritas con una fuerza e intensidad increíble, encontrando en cada relato una voz poderosa y necesaria. Lo he disfrutado de principio a fin, pero quizás estos sean los que más me han marcado:
El primero que da nombre al libro, nos muestra cómo el lugar donde naciste y jugaste, las calles y las plazas que te vieron crecer, se vuelven extrañas. Las huellas de tu infancia desaparecen bajo “una purpurina ajena” y en esa pérdida nace el amargo sentimiento de que tu sitio y lo que considerabas tuyo, puede ser arrebatado.
La cabeza: explora la soledad, la rutina y la necesidad de conexión humana. La protagonista encuentra consuelo observando desde la ventana que da al patio interior del edificio donde vive, la ropa tendida de sus vecinos. Este gesto le permite imaginar, conocer y comprender a los demás sin necesidad de interactuar. El relato lo he interpretado como un símbolo del pensamiento y la carga mental en la ciudad moderna. Las personas vivimos bajo un estrés, una rutina y un aislamiento, y que para adaptarnos a la presión diaria tuviéramos que “cambiar nuestras cabezas”. Como a veces nos sentimos obligados a cambiar nuestra manera de pensar para poder sobrevivir.
Mujer tenías que ser: es una reflexión sobre cómo las expectativas y presiones sociales moldean, desafían y ponen a prueba la identidad de toda mujer.
Los ingleses: es la violencia silenciada, la culpa y el miedo y como este te lleva a hacer un daño injustificado a los demás.
2054: muestra cómo el ser humano se siente abrumado y sin recursos frente a un planeta que ya no puede sostener la vida como lo hacía antes. La protagonista, embarazada, encarna esa desesperanza, porque la vida nueva que espera no tiene un futuro seguro en un mundo que está al límite.
Los alemanes: refleja la violencia del rechazo, la herida en la búsqueda de pertenencia y como la capacidad de la imaginación infantil puede convertirse en una fuerza peligrosa. Este sería una segunda parte del relato de “Los ingleses”. Léanlo, a mi me ha roto el corazón.
Gata negra: un relato sobre la inocencia perdida y sobre el peso insoportable de ser testigo del derrumbe de alguien al que amas. Me encantó por recordar tantísimas cosas de mi infancia junto a mi hermana pero también me rompió un poquito el corazón.
Bestias: refleja el miedo que cargan tantas mujeres, ese temblor que nace al saberse vulnerables en un espacio público que nunca es del todo seguro.
Me ha encantado. Como persona a la que le cuesta conectar/disfrutar de los libros de relatos, tengo que decir que este ha sido maravilloso. No ha habido ninguno que no me haya gustado. Qué manera tan bonita y a la vez macabra de crear historias, situaciones y vidas. Con mensajes tan latentes y necesarios. La emigración, la maternidad, las desigualdades, la muerte… Mis favoritos han sido «Mujer tenías que ser» «Bestias» y «La vieja»
Sobre cómo la violencia que nos atraviesa se transforma y se intensifica con la edad. Sobre cómo se perpetúa. Sobre el miedo que da soltarle la mano a nuestras amigas y enfrentarnos a un mundo que nos relega a las esquinas. Si no contamos nuestras historias, las de nuestras madres, hermanas o vecinas, estamos abocadas a desaparecer. Lo que nos pasa importa y hablar de ello no debería ser una reivindicación. La humanidad entera se erige sobre los cuidados y el dolor de las mujeres.
A mí los libros de relatos ni fu ni fa. Pues este me lo he bebido. Solo ha habido uno que meh. Uno de doce. Es decir, once relatos que me han hecho aplaudir y dos de ellos me han levantado del asiento y suplicar que los una para que haga una novela porque ahí hay mucha tela que cortar.
Cómo se puede alcanzar el equilibrio perfecto entre el abrazo y el zarandeo. Puf, he sentido tantísimas cosas que todavía estoy procesando cada historia. muy recomendado ❤️🩹
crudo en algunas partes. gore en otras. finales inesperados en la mayoría. dolientes. abrazos al corazón en otras. nostalgia con la familia. no creo q sea para todos, ¿o si?
Sigue un poco la estela de otras autoras canarias pero sin ser nada similar. No sé si es por eso que no me gustado tanto. Quizás pensaba que iba a tratar más las infancias canarias, pero no. Mas bien es un libro sobre pequeños relatos sobre situaciones que le ocurren a la mujer desde la infancia hasta la vejez. Pero creo que son situaciones demasiado catastróficas, muy previsibles a partir del segundo mini-relato, cuando ya ves un poco la tónica del libro. Aún así, me he emocionado con algunos de ellos, y sin duda el broche final para mí es el penúltimo relato. Está bien, pero me quedé un poco a medias.
Me encantó. Cada relato aporta una realidad diferente, pero posee esa cosa que tienen algunos libros que saben hilar fino para que exista un conjunto. Un equilibrio justo. Niñas sucias abre un universo propio. No sabría con qué cuento quedarme. Me parecieron todos impactantes, pero si tengo que destacar alguno sería La vendimia y Niñas sucias.
Una colección de relatos fantástica. Todos los cuentos se ubican en ambientes canarios y están revestidos de una bruma oscura, inquietante e incómoda construida a la perfección. Me ha encantado 🔦.
– ¿Te gustó? – Con alguna excepción, me ha parecido una colección bastante flojita – dijo mientras pensaba en lo poco que disfrutaba que los diálogos fueran apuntalados con largos incisos.
me ha gustado mucho. algunas historias no conectaron tanto conmigo, pero se lo recomiendo a cualquier persona. disfruté muchísimo de leerlo y mis relatos favoritos fueron las niñas sucias, los alemanes y la vendimia :)
Me cuestan los relatos cortos, ¿por que siempre tienen que ser turbios?, pero estos, aunque tambien turbios, me han llevado a huecos necesarios a descubrir.
Leí este libro hace unas semanas y todavía sigo pensando en estas historias. Elena escribe en esta compilación relatos sobre mujeres canarias que se vuelven víctimas tanto de ser mujeres como de ser canarias. Hay relatos maravillosos que no creo que pueda olvidar nunca como "Mujer tenías que ser" o el dúo de "Los ingleses" y "Los alemanes". Me gusta que juega con que algunos son totalmente independientes, pero otros comparten personajes y se va tejiendo poco a poco una subhistoria. Me ha encantado la manera de escribir de Elena y me parece uno de los mejores libros de relatos que he leído, por la cohesión, por las temáticas, por la escritura y por la crudeza, la realidad y la fuerza.
«Imagina que no trabaja en el hotel y que no tiene que limpiar los restos de otras vidas que nunca serán la suya».
En 12 relatos, Elena Correa habla de cuestiones de compleja profundidad, cuestiones que están presentes en nuestra sociedad, siempre vigentes (por desgracia), nunca superadas (ojalá algún día).
Los relatos «Ojos» y «La cabeza» hablan de la soledad de una forma perturbadora; historias oscuras que están llenas de desesperación, mostrando a la perfección las devastadoras consecuencias para quienes no siempre tienen un hombro sobre el que llorar. Con «Mujer tenías que ser», «Gata negra», «La vendimia» y «Bestias», Elena Correa muestra la violencia sistemática a la que se enfrentan las mujeres, que nunca son libres del todo, que siempre están en potencial peligro, que son juzgadas sin importar el porqué.
Del turismo masivo, que todo lo destroza, que oprime, que nos arrebata nuestras raíces, se habla en «Los ingleses», «Las niñas sucias» y «Los alemanes». También hay espacio para la maternidad, en distintas formas, pero siempre como un castigo, como una imposición, como un peligro, en los relatos «2054», «La vieja» y «Despiece».
Sobre la forma de escribir de Elena Correa, cabe destacar que narra con precisión, haciendo hincapié en lo verdaderamente importante. La autora recurre a la realidad, pero también a la fantasía, para mostrar lo cotidiano, desde una conversación entre un hombre que quiere ser padre a toda costa y una mujer que rechaza la maternidad hasta una señora que adopta un gato para borrar la soledad, pasando por una niña que crece y se ve obligada a despedirse de lo que siempre le ha gustado.
El único «pero» que le pongo al libro es la extensión. Con algunos relatos he sentido falta de conexión debido a su corto desarrollo, quedándome con la sensación de que me habría gustado saber más. Es en los casos en los que la autora dedica más páginas, como en «Los ingleses» o en «Ojos», donde las historias brillan con más fuerza.
Tremenda decepción de libro, se le ha dado mucho bombo y se ha hecho un marketing que no ha hecho ningún favor a los lectores que se esperan un libro con una identidad canaria.
Dejando al margen la superficialidad de los relatos, lo que menos me ha gustado del libro es que cambie de forma de escribir en cada uno de ellos.
No entiendo el motivo por el cual la autora ha decidido que en los relatos que habla de “Canarias” (una visión muy estereotipada y concreta del imaginario isleño, que esto ya es otro tema que no voy a desarrollar) emplea el léxico canario y después en los relatos en los que simplemente expone la experiencia universal de ser mujer no.
Me saca de la lectura que en unos relatos utilice papas, guagua y chacha y luego en otros escriba autobús, chaval y comarca. No le veo ninguna justificación en relegar el léxico canario a la experiencia turística que vivimos en las islas, cuando en otros relatos habla de la soledad, la violencia o la familia, ¿sólo existen guiris y hoteles aquí?
Me sorprende que absolutamente ninguna reseña resalte este hecho, me parece importantísimo ser críticos con los relatos que construimos “la gente de aquí” para no seguir alimentando esa visión con la que siempre hemos sido representados.
En resumen, ahora “escribir sobre” Canarias también es una estrategia de marketing para vender libros.
12 cuentos que representan la violencia de diferentes formas y con diferentes voces. Sobre cómo la violencia nos atraviesa desde temprana edad, se transforma y se intensifica con la edad. Abarca temas como la soledad, violencia estructural, pérdida de inocencia, maternidad, el silencio y la cultura. Es un balance perfecto entre lo crudo y lo poético. Todos los relatos se desarrollan en Canarias y mezcla lo cotidiano con lo sobrenatural, que incluso llegan a ser algunos cuentos terroríficos. Es un libro reivindicativo que habla de la violencia bien alto y sin ningún tipo de filtro. Niñas Sucias explica muy bien el sentimiento de estar atrapada en un mundo que no ofrece consuelo, comprensión ni justicia, porque “mujer tenías que ser”
Algunos cuentos me han sumergido tanto en la atmósfera que describían que he sentido hasta el olor a gato y vino. Otros, fuera bromas, me han causado pesadillas. Por lo demás, hay fragmentos en los que es súper fácil sentirte identificada si has crecido en Canarias. Y eso mola; mola mucho abrir un libro y leer algunos de los paisajes y experiencias que han moldeado tu personalidad. Esa soledad de abandonar la isla para estudiar fuera y ese brillo del sol sobre las uvas en los días de vendimia. Creo que es un libro muy de todas. Yo lo he sentido así.
Igual este libro me llega más porque soy mujer y soy canaria. Disfrutar y sufrir un libro son dos cosas que se pueden hacer cuando lees estos relatos. Me han gustado todos pero hay algunos que remueven más que otros como el de Los ingleses. He sentido el arrastre de un bufadero y el calor de una piedra al sol en el estómago leyendo este libro. Me encantaría volver a leer a esta autora en un futuro.
Me parece que es un libro que te devoras, que siempre quieres seguir leyendo. Pero hay algo que... no sé, como que no termino de decir guuuau. Me encanta su universo, todos los relatos tienen sentido uno detrás de otro y siempre es un consuelo leer libros de tu tierra. Las historias tb son locas, me encanta su imaginación. Me gustaría algo más allá, aunque no sé, quiero opiniones
hermana pero si este libro es ORO. mi única queja es que quisiera que fueran más largos los relatos - pero reconozco que eso les quitaría la esencia tan deliciosa de cada uno de ellos
Ha sido una gran elección como primera lectura del año. Me han gustado todos los relatos y ninguno te deja indiferente, me ha encantado la forma de expresarse de la autora usando expresiones y palabras canarias.
Niñas sucias es un compendio de relatos que no te dejan indiferente. Me he sentido muy identificada con varios, he sentido una conexión brutal con ellos y me he quedado anonadada con la forma de transmitir de la autora. Leerlos ha sido una gozada.