Langelaan es un narrador más que competente, hábil en el planteamiento y en el desarrollo de la intriga, pero no lo suficiente literario como para pasar a la primera liga de escritores de género.
La Mosca (****)
Ya no podemos leer El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde sin conocer la resolución del misterio que la novela plantea: ¿quién es Mr. Hyde y por qué el Dr. Jekyll lo protege?
Tampoco podemos leer La mosca sin conocer la resolución del misterio: ¿qué ha pasado con el científico para que su mujer lo haya acabado matando?
Y sin embargo, La Mosca sigue funcionando a las mil maravillas, con ese acercamiento indirecto y progresivo al horror, tan de relato clásico.
No recuerdo si en la novela de Stevenson el desarrollo del misterio sigue funcionando tan bien.
La dama de ninguna parte (***)
Interesante pero a medio cocer.
La otra mano (**)
Dentro del subgénero mano alienada no resulta demasiado innovador.
Deducciones desde la butaca (**)
Policial con girito pocho.
Salida de emergencia (***)
Una buena escena de thriller y un final un tanto predecible.
Vuelta a empezar (***)
Contiene la idea más terrorífica del volumen: que la muerte consista en la supervevincia de la conciencia en un vacío eterno, en soledad, sin contacto con ninguna otra forma del ser. Evoluciona por otros derroteros.