Es este un homenaje a aquel Madrid de postal. Lugares en blanco y negro, retratados a pluma, que acarician emotivamente sentimientos de personajes pretéritos, ancestrales; voces olvidadas en el tiempo y rescatadas mientras comparten paseos y cafés con los herederos de tantos recuerdos. El autor reconstruye aquí una corrala del barrio madrileño más castizo, en pleno corazón de Lavapié la vida comunitaria de aquellos que lucharon por sobrevivir a unos años difíciles o el temor de terminar desahuciados en los arrabales periféricos, donde la pobreza, el hambre y las epidemias eran el último escalón por descender. Le invitamos a entrar en Abades 11, a sentarse en el patio con las vecinas que comparten chismes y costura mientras divisan a sus hombres apostados en la baranda del corredor. Allí comparten vino, sueños e ilusiones, brindando por resistir un día más en el purgatorio de un barrio humilde repleto de sencillas historias grandiosas.
. "Ellos son de otra pasta, los hombres de la corrala son sencillos, directos, no hay dobles intenciones en sus conversaciones, son gente llana que llevan muchos años trabajando como bestias. Unos, castizos de nacimiento, otros, venidos de algún pueblo huyendo de la pobreza y persiguiendo un sueño llamado Madrid."
Una emotiva y preciosa historia que nos transporta a una época pasada, con unos personajes que alimentaban sueños y esperanzas, donde los vecinos eran sinónimo de amistad y apoyo; un ambiente muy idílico, una sociedad comprensiva, colaboradora, empática, cercana y amable
También quedan retratados a lo largo de la lectura El Rastro, El Cementerio de la Almudena con su Ángel de la Muerte, el barrio de San Ginés y tantos otros lugares emblematicos, así como un sin fin de datos y puntualizaciones con los que el autor nos va mostrando tradiciones, parajes, dichos o refranes, expresiones usadas hoy día y que tuvieron su origen entonces; descripciones muy bien introducidas en la historia y que enriquecen la narración
Novela homenaje a Madrid, en concreto al barrio de Lavapiés y sus corralas. Pero luego veréis que abarca mucho mucho más. La corrala será el epicentro sobre el que tejerá mucha historia, muchos oficios y mucha vida.
Si de algo tengo que hablar antes de nada, es del trabajo de investigación del autor a pie de calle, dando forma a la voz de los recuerdos de personas ya mayores que tuvieron la experiencia de vivir en las corralas.
Nos presenta a los vecinos antes de meternos a la historia de sus vidas y ya iniciamos con mucha información sobre cada personaje.
Madrid, es el reflejo de las dos Españas. La burguesa, que especula y vive con holgura y la del trabajador que sobrevive como puede mientras escapa del hambre y de la muerte.
El título nos ubica en la calle donde viviremos esta historia, iremos casa por casa, conociendo a sus habitantes y los trabajos a los que se dedican. Y a la vez seremos testigos de sus alegrías y de sus miedos, del amor y las pérdidas. Su pasado y su presente irán dando forma a su futuro. Y de camino nos iremos empapando con las descripciones de un Madrid pasado donde las corralas eran un lugar para confraternizar entre los vecinos en las zonas comunes. Una comunidad que se hace familia aunque no compartan sangre. Una vecindad que poco a poco va muriendo a causa del progreso.
Refleja también las necesidades y apuros de un barrio obrero, donde se han de priorizar las necesidades básicas y hay que recortar en gastos que a veces afectan a la mesa, porque antes de comer hay que pagar la vivienda. Eso sí, las sonrisas salen del corazón.
Muchas pinceladas de apuntes históricos, algunas anécdotas relacionadas con la aparición de la cerveza o del chocolate majin. Y un apunte sobre las cigarreras, que me ha parecido Sublime!!. Casualidades de la vida, no hace mucho visioné un documental sobre las cigarreras de Gijón y me ha gustado encontrarme a las de Madrid, donde se dice de ellas algo que en el documental queda muy claro. El sentimiento de solidaridad y justicia de esas mujeres, que siendo grandes trabajadoras, ante una injusticia montan un buen alboroto para ser escuchadas y que el buen hacer triunfe.
Estampas madrileñas y rincones famosos que iremos recorriendo con nuestros protagonistas, a la vez que nos hablarán de los olores y sabores típicos de la ciudad. Conoceremos historias de batallas, de lugares y de personas. Pero sobre todo iremos haciendo hueco en nuestros corazones para los personajes de Abades 11. Y también del origen del juego de la rayuela y su relación con Dante.
Los vecinos de la corrala tienen diferentes trabajos, algunos, oficios que han ido pasando de generación en generación. Oficios que a lo largo del tiempo han terminado por desaparecer. Por supuesto, no vamos a terminar el libro sin pasar por las condiciones laborables de las mujeres que son denigrantes. Contratos laborables donde uno de los requisitos para poder ejercer como maestra es no casarse.
Hago una advertencia de pura necesidad, es una historia muy emotiva y con mucha carga emocional. No os va a faltar el nudo en la garganta y alguna lágrima escapista porque el dolor es imposible de evitar. Y hay capítulos que son una trampa para el corazón.
Muchas gracias al autor por buscarme para colaborar con él y volver a disfrutar de su pluma. Lo recomiendo. Tirar pa dentro!
🔹Donde hay pobreza y humildad también cubre mucho el cariño.
🔹Perdió el trabajo, el hogar y finalmente la vida. Un orden descendente a los infiernos que implicaba conocer muchos pobres desgraciados en aquellos años.
🔹La vida de los viejos nunca vive en el presente.
🔹Caminar por la humildad y la pobreza es recrear los pueblos trasladados a los callejones de barrios como el de Lavapiés.
🔹Un retrato de la sociedad en las primeras décadas del siglo XX sobre una vieja postal madrileña.
En la corrala de Abades 11 hay diez viviendas cuyos habitantes están muy bien avenidos. Hay que estarlo para hacer frente a la vida en el Madrid de principios del siglo XX. Sus oficios dicen mucho de ellos; Paquita es una gran costurera, Toño es herrero y Carlos tapicero…
Con esta familia numerosa me ha costado un poco situarme al comenzar la novela pero el autor ha estado muy acertado al incluir un índice de personajes.
Me he integrado en la comunidad rápidamente, he sentido su cariño, y me han puesto una silla nada más conocerme. Había muchas corralas en Madrid, atestadas la mayoría, de hecho la de la Ronda de Segovia llegó a tener 700 vecinos, muchos de ellos fallecían por hacinamiento o insalubridad.
En Abades 11, Antolín Castaño aúna lo mejor de todas ellas, a la vez que narra curiosidades y datos históricos de la época. He parado en la vaquería de la calle Ruda para llenar la lechera camino al colegio, he visto el escaso caudal del Manzanares apodado por Quevedo «aprendiz de río» y he aprendido el proceso de teñido de las prendas de negro para el luto en las familias humildes que no podían adquirir ropa nueva.
Josefa es una mujer entrañable, me ha recordado a mi abuela, con quién compartía nombre y profesión; trabajó muchos años de portera en un edificio de la Rambla de Barcelona. También me ha encantado conocer la historia de amor de Manuel y ser testigo de su duelo.
Lo he leído en dos ratos, el ritmo es muy ágil, me ha encantado formar parte de la vida en la corrala.
Desde que leí su título y la portada con esa imagen, supe que tenía que leerle.
Y es que se ha plasmado la vida en una corrala, el cómo eran las casas, el servicio fuera, puertas abiertas en calor y la gente unida, charlando, cómo se aseaban con el barreño…
Me he emocionado al leerlo, porque yo viví en esa calle (en otro año, jaja) en una corrala y me trae bonitos recuerdos de mi infancia.
Se transmite el espíritu de ser una gran familia, de sentir el apoyo de tus vecinos, ese arropamiento que siempre viene bien.
A través de las 10 familias que viven en esas 10 viviendas que dan esplendor a la corrala, siempre en “U”.
Son gente honrada, trabajadora y que también saben divertirse.Los conoceremos a todos, porque cada uno tiene su historia…
Me gusta cuando nombra, pone el “la” delante, como antiguamente, La Josefa...
Se muestra el día a día en una realidad que no dista mucho de la de ahora: problemas con el trabajo, subida de precios en la comida…
He aprendido mucho, ya que hay un trabajo de documentación increíble.( Tengo muchos posits de por qué hoy en día utilizamos frases como “Eres más chulo que un ocho”, o cómo llamaban al tranvía… también tradiciones…) Y qué os voy a decir yo, que vayáis a leerlo ya, y si no conocéis las corralas, más todavía.
Es mi primer encuentro con la pluma del autor, a quien conocí gracias al live que tuvo con @lalokadeloslibros_84 y donde su obra llamó mi atención.
Leer Abades 11 fue como sentirme parte del entorno; la prosa del autor junto a los personajes entrañables me hicieron sentir parte de esta comunidad, de sus luchas, de sus alegrías, tristezas y de su arduo trabajo diario.
Me sentí parte de esas tardes junto al pozo donde las vecinas se sentaban a realizar sus labores de costura y charlar. Las mismas que escuchaban a hurtadillas lo que sus esposos hablaban cuando se reunían en el corredor superior.
Cada familia de esta humilde corrala te abre la puerta de su hogar para que conozcas más de cerca a quienes allí habitan. Sus orígenes, alegrías, amores y pérdidas. Esto hace que la historia se vuelva más cercana.
Una historia que habla de memorias, de identidad, de supervivencia, de unión y de solidaridad.
Ha sido de esas historias con muchas frases resaltadas, de personajes que traspasan la ficción y se sienten reales, de esas lecturas que al terminarlas sientes satisfacción y al mismo tiempo añoranza.
Una historia que no solo se lee, se la siente y se queda guardada en la memoria del lector.
No duden en darle una oportunidad; les aseguro que la disfrutarán de principio a fin.