Ha llegado a la primavera a las vidas de Natalia, Fran y Leyre, y los líos (de todo tipo) florecen por doquier. Y es que no es fácil manejarse en un momento de cambios, de posibilidades y de alegrías mezcladas con penas sin hacerse daño o hacer daño a los demás. Amistades, amores, dudas, pasiones, revelaciones, dudas, sexo... y algo (mucho) más, en la tercera y última parte de esta trilogía entrelazada.
Buen final de la trilogía, en la que se ven nuevos matices de sus protagonistas y donde los cambios que viven se ven mucho más claros gracias a todos los momentos en los que se ve lo que piensa cada uno de ellos. Me quedo con ganas de saber algunas cosillas de cómo continuará, aunque el final queda bastante claro.