Es la Nochebuena del 24 de diciembre de 1936. La casa del recio campesino Pastor Vargas se ha llenado de melodías que alegran la casona de tablones. Su hijo, Otto Vargas, de 9 años, ha recibido un singular regalo: una marimbita.
Aquel será el despertar de uno de los más grandes maestros de la música popular costarricense, del silencioso hijo de Alajuelita que compartió escenario con la Billo’s Caracas Boys, el Gran Combo de Puerto Rico, la Sonora Santanera, Rafael de España, Alberto Cortez, Eva Garza, Sandro de América…
Y aquella misma noche será la primera vez que la escuchará: una voz misteriosa que le susurra al oído “Teatro Nacional”. Mientras su música recorre América y su reputación como compositor se desborda, la voz regresará una y otra vez. Ocho décadas más tarde, el maestro descubrirá, con sobresalto, el motivo de aquel mensaje.
Bolero en sepia es un viaje a través del tiempo, el conmovedor relato de una Costa Rica que bailó al ritmo de las grandes orquestas nacionales y latinoamericanas.