«Escribo buscando a otros; ojalá éste sea sitio de muchos encuentros», escribe Juan Mayorga en la nota que inicia este amplio y rico muestrario de su obra.
"Teatro 1989-2014" es una puerta de acceso perfecta al universo de Mayorga: veinte títulos ordenados cronológicamente, seleccionados por el autor, desde los más antiguos -hoy muchos de ellos inencontrables- hasta los más recientes, entre los cuales se incluyen tres inéditos. Una singular trayectoria que pone en escena un mapa donde se trazan las distintas geografías que atraviesan su obra a lo largo de veinticinco años.
«Si el teatro no es capaz de desestabilizar de algún modo las convicciones del espectador -nos dice el autor-, si no es capaz de ponerle ante buenas preguntas, está siendo irrelevante». En consecuencia, Mayorga nos entrega un teatro crítico, a contrapelo, que nace de la escucha y nos habla con valentía del deseo, el amor, la fantasía, la familia, la dominación, la violencia, el poder... Un teatro que llega al fondo de las situaciones y de los conflictos, así como al fondo de los motivos y deseos de unos personajes que son también espacios interiores, formas morales, con los que Mayorga compone un complejo mosaico de la realidad social, humana y política de nuestro tiempo.
«Qué extraordinario invento nos entregaron los griegos: un arte en el cual unos ciudadanos ponen en pie unas ficciones que permiten a otros reflexionar sobre sus propias vidas, sobre lo que viven o sobre lo que querrían vivir.» [«Conversación con Juan Mayorga», por Ruth Vilar y Salva Artesero, "Revista (Pausa)"]
Es uno de los dramaturgos españoles contemporáneos más representados de la generación denominada, no sin cierta polémica, Generación Bradomín. Su dramaturgia, profunda, comprometida y metódica,ha traspasado las barreras nacionales para ser traducido y representado en los principales teatros europeos. Es colaborador asiduo de compañías como Animalario y ha trabajado como adaptador y dramaturgo para el Centro Dramático Nacional y la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Está casado y tiene tres hijos.
Toda una sorpresa la lectura de las obras de Juan Mayorga anteriores a 2014. Me compré la recopilación porque me había gustado lo que había visto de su teatro, pero asumía que no todo iba a tener la misma calidad. Y, sin embargo, ha sucedido todo lo contrario: el nivel es altísimo, todas las obras tienen algo que las hace interesantes, aunque, evidentemente, haya preferencias. Las primeras obras tienen un contenido más histórico y luego se van acercando a la actualidad. Destaca el uso (y reflexión) del lenguaje y la sorpresa que casi siempre esconde la trama. Ninguna de sus obras me ha dejado indiferente y eso ya es un logro. Incluso algunas las recuerdas días después. Y cierra con esa maravilla que es Reikiavik, que tanto disfruté en el teatro.
Aos poucos fun lendo (ou relendo) durante todo o 2015 as 20 pezas teatrais que forman este libro. Resumir o que me contan tantos textos escritos ao longo de 25 anos suporía un esforzo de síntese grande que non creo que saiba abordar, así que non o intentarei. Só direi que Juan Mayorga é un dos escritores que máis me enchen. Quero ler todo o que escribe porque unha porcentaxe moi alta das súas obras tocan temas que me interesan e faino de maneira intelixente. Só vin unha obra súa representada, "La lengua en pedazos", e disfruteina moito, pero ao ler os textos non os vexo como algo incompleto, ao que lle falte o escenario. Non son guións, son obras literarias rematadas, ben perfiladas, na que ningunha acotación está escrita con lixeireza.
En "El cartógrafo" di unha personaxe: "Las películas están llenas de respuestas a preguntas que nadie hace. En el teatro todo responde a una pregunta que alguien ha hecho. Como en los mapas". No de Juan Mayorga eu creo que hai unha pregunta fundamental que cruza case todas as súas pezas: poden as palabras construír a verdade? É, obviamente, teatro da palabra, porque está no centro de todo. Os personaxes van impoñendo unha verdade a base de nomeala ou van construíndo un muro de palabras para ocultala, como o benestar dos campos de concentración en "Himmelweg"; ou van tecendo unha manta quente de mentiras para non pasar frío, como fai Bulgakov en "Cartas de amor a Stalin".
Normalmente dous (ou tres) personaxes enfrontan as súas verdades en gloriosos combates dialécticos. Bailén e Waterloo en "Reikiavik", Teresa e o Inquisidor en "La lengua en pedazos", Laurel e Hardy en "El gordo y el flaco" ou filla, nai e avoa en "El arte de la entrevista". En "El chico de la última fila" e en "Hamelin" vese moi ben como a realidade supera a personaxes que cren que a controlan: pensan que impoñen un paradigma ao seu opoñente sen decatarse de que é o outro o que está ordenando o seu mundo.
Outra cousa me parece admirable en Juan Mayorga: como reinterpreta personaxes ou momentos históricos convertíndoos en tratados sobre a alma. Un exemplo tremendo é a relación do gueto xudeu de Varsovia cos mapas colectivos e individuais en "El cartógrafo". O mesmo zume saca dos campos de concentración, a represión de Bulgakov, Santa Teresa de Xesús e a Inquisición ou o duelo de xadrez entre Fischer e Spasski.
Se tivese que escoller unha obra de Mayorga elixiría cinco: "Cartas de amor a Stalin", "El chico de la última fila", "Himmelweg", "El cartógrafo" e "Reikiavik". Pero tamén poderían ser outras: "Hamelin", "La lengua en pedazos", "El arte de la entrevista". Ou quizais "La paz perpetua", "El gordo y el flaco", "Más ceniza"...
"Nuestro tiempo es de una falsedad tan abismal que, si alguien pusiese un poco de verdad en el escenario, la gente saldría del teatro a quemar el mundo". (Palabras de "El crítico").
Como en toda recopilación de la obra de un autor, hay obras mejores y otras peores, pero en general podemos decir que Mayorga es uno de los dramaturgos más constantes e interesantes de los últimos 20 años. Merece la pena leer sus obras con calma.