Al principio no me gustó para nada este libro, era como si me estuvieran dando una clase de lengua (mi peor pesadilla cuando iba al colegio). Después, por suerte, empezaron a suceder otras cosas que me parecieron más interesantes, las cuales salvaron a este libro de que lo calificara con un pésimo puntaje.
Es un libro raro pero sin llegar a lo bizarro, casi, y es bastante diferente a lo que uno se suele encontrar. Por más que no quiera admitirlo, es original, y me dejó pensando en ciertas cuestiones, como por ejemplo, lo relacionado con lo verdadero y lo falso. Me gustan los libros que me dejan pensando y me hacen reflexionar sobre cuestiones que quizás nunca me había detenido a considerar, así que sólo por eso decidí aumentar la puntuación que le iba a dar, y dejarlo en 3.