4/5 estrellas
Siento que he cometido un error al comenzar la serie por su cuarta entrega, pero no me arrepiento, ya que me ha permitido conocer una serie de novela negra-policiaca estupenda. Ya conocía los casos del Departamento Q por la serie de TV, y me gustaron, pero evidentemente el libro es otra dimensión.
Debido a que no he seguido el orden cronológico de los libros, me he perdido referencias a casos anteriores, que sobrevuelan sobre las vidas y el comportamiento de los personajes. Me ha costado entrar un poco en la historia ya que primero tienes que aterrizar y comprender a los protagonistas, sus relaciones personales, su forma y condiciones de trabajo, pero una vez aterrizado se despliega ante ti una historia interesante, de la que crees comprender fácilmente las líneas principales por la que se va a desarrollar: quien es el asesino, sus motivaciones, como están relacionados con la historia principal los personajes secundarios, muy bien perfilados, pero que finalmente se revela mucho más compleja y que no deja de sorprenderte hasta el final.
Nos movemos en Dinamarca en tres líneas temporales, entre personajes maltratados por la vida, entre otros fríos y amorales, que siguiendo la mejor tradición del nacionalsocialismo se arrogan la potestad de decidir sobre la vida y el futuro de las personas en base a criterios de inteligencia, raza y estrato social del que provienen, siguiendo sin inmutarse el camino que su mente enferma les indica.
Cóctel explosivo que acaba sobre la mesa del Departamento Q, que dirige el subcomisario Carl Morck y los arrastra, junto con sus peculiares ayudantes, a una espiral de muertes, violencia y degradación que los lleva hasta el límite mismo de su supervivencia...y no cuento más. Puedo decir que acabo de añadir una serie policiaca más a mi lista.......
Con estos mimbres os estaréis preguntando, porque no le he dado las 5 estrellas al libro y la respuesta está en la traducción desastrosa de Maeva. Entre que hay que traducir del danés, que en el equipo de investigación hay un personaje de origen sirio y chapurrea el danés, giros que luego hay que traducir o "intentarlo" al castellano, hay párrafos del libro que acaban perdiendo totalmente su significado. Ejemplo:
Pág 422: Están buscando al sirio y llegan a su supuesta casa y en la puerta de su supuesta dirección no aparece su nombre y hacen un comentario inmobiliario: "¿Quien no conocía a alguien que tenía dos casas y se había quedado con el culo al aire por el estancamiento del mercado inmobiliario? Los días felices en que los ministros de Economía pensaban con el culo y los bancos con el bolsillo interior no habían pasado del todo....." ¿Qué demonios significa esta última frase?
Por no hablar de expresiones inadecuadas o inusuales como: "en el entretanto" o nerviaciones (en lugar de nervaduras). En fin, la historia te atrapa y dejas de darle vueltas, pero me parece que el lector se merece algo mejor. Supongo que la traducción inglesa estará mejor, pero mi nivel de comprensión del idioma de Shakespeare no llega a tanto, como para intentarlo.
Investigando al traductor, veo que existe y que ha traducido entre otros a Henning Mankell, así que el tipo domina al menos sueco y danés, demasiado me parece a mi, me da que en este caso ha utilizado "un poco" el Google translate.
Perdonad el rollo, en cualquier caso la historia merece la pena.