Marga Sánchez Romero (Madrid, 1971) es catedrática de Prehistoria, divulgadora y vicerrectora de Extensión Universitaria, Patrimonio y Relaciones Institucionales en la Universidad de Granada. Su principal interés como investigadora es reivindicar la importancia del papel de las mujeres y la infancia en las sociedades prehistóricas. Con otras compañeras, creó el proyecto Pastwomen, que tiene como objetivo dotar de visibilidad a las líneas de investigación en arqueología e historia vinculadas al estudio de la cultura material de las mujeres. Actualmente es colaboradora habitual en «El condensador de fluzo», emitido en La 2 de RTVE. Es premio Carmen de Burgos a la divulgación feminista de la Universidad de Málaga y premio Granada, Ciudad de la Ciencia y la Innovación, en la categoría Mujeres en la ciencia.
No puede ser que después de escribir Prehistorias de mujeres, un libro impecable de principio a fin, publiques un libro que se titula «Lo que el cuerpo nos cuenta» y te casques el capítulo 21, titulado «El cuerpo y el género», donde escribes: «a esta pregunta de por qué aparecen las armas en el ajuar de una persona con sexo biológico femenino también se ha contestado de otras maneras. Cuando se hallan ajuares espectaculares que se salen de la norma para las mujeres, de lo establecido para ellas, en ocasiones se argumenta que en realidad no era una mujer, sino que el uso de esas armas y esos ajuares demuestran que en un momento determinado perdieron su condición femenina y por esa razón pueden usarlas. Porque a través de su uso se convirtieron en hombres o constituyeron parte de otro género más parecido al de los hombres» sin acabar diciendo que la gente que opina eso es basura misógina y nos come el culo.
En el capítulo 22, la autora tiene claro que no se pueden aplicar conceptos occidentales modernos sobre paternidad o maternidad a las comunidades prehistóricas, pero sin embargo se pasa todo el libro hablando de identidad de género.
Aunque tenga claro que la autora lo hace por presiones, aunque en la introducción de la bibliografía del Cap.21 lo intente enmendar, aunque sepa que ella está del lado de la realidad material... por la caridad entra la peste y yo ya estoy muy cansada.
El cuerpo de la mujer, desde la Prehistoria hasta hoy, como territorio político, como lugar de control y discriminación, pero también de resistencia y reivindicación. Es urgente que nos reapropiemos del cuerpo, y que si alguien lo emplea como herramienta política, seamos nosotras, no ellos.
El trabajo que hace esta mujer me parece encomiable, necesario, iluminador, demostrativo. Gracias a la labor de científicas como ella, podemos entender mejor de dónde venimos las mujeres, dónde estábamos las mujeres y por qué el patriarcado es un agujero negro.
Lo que más me ha gustado del libro es que tiene la capacidad de sorprenderme, de quitar velos, enseñar y probar. Me ha gustado cómo hila los hallazgos arqueológicos a partir del cuerpo con ejes fundamentales del sistema de género: los adornos, las herramientas, el alimento, el ejercicio, los roles. Me gusta que el libro me haga viajar en el tiempo.
Lo que menos me ha gustado es la impronta excesivamente cercana de su voz en algunos momentos. Los chascarrillos de informalidad que ponen a la autora demasiado cerca de la lectora y que, a mi humilde modo de ver, hace que la seriedad del contenido pierda fuerza. Pero vamos, Marga, que eres estupenda.
Imprescindible leer arqueología feminista para cualquier feminista con recorrido teórico. Y para la gente curiosa.
Este libro es más un recorrido por la arqueología de la prehistoria, que nos permite conocer sus costumbres, vestimenta, alimentaciones y sobretodo ritos funerarios.
Me ha gustado, es divulgativo y te permite entender procesos complejos por los cuales se conoce el pasado. Y si bien hace más hincapié en las mujeres en el pasado, no me parece que sea la parte central del libro. Creo que se le ha dado más importancia a la arqueología como medio de conocer nuestro pasado -y por lo tanto entender nuestro presente-. Lo cual me parece igual de importante.
Una vez más Marga me ha dejado completamente sin palabras. Un trabajo comunitario que ayuda a comprender un poco más nuestra historia. Te puede gustar más o menos lo que dice; pero ante todo lo dice de forma humilde y explica sus razones y sus fuentes.
Debo darle las gracias por recordarme a “Past Women”, proyecto que descubrí hace años y, por cosas de la vida, mi cerebro decidió borrar momentáneamente.
Me ha resultado interesante porque es un tema sobre el que no sabía absolutamente nada ... pero el libro en general me ha parecido en general un poco de cherry picking y no he terminado de entender la intención de la autora. Intentaré leer su anterior obra a ver si me queda algo más claro y esperaré a la reunión de mi club de lectura a ver si ahí alguien sabe algo jajaja
3*5 disfruté mucho más el libro previo, sentía que la autora apenas exploraba los temas que proponía en los capítulos. Se me ha quedado un poco a medio gas.
No me decidía a poner cuatro estrellas o tres y, finalmente, me he decantado por tres debido a algunos cambios de ideas y de argumentos respecto al anterior libro que creo que hacen perder la perspectiva del libro. Hablar de mujeres en la prehistoria no es sencillo ya que siempre se las ha relegado, ya no sólo a un segundo plano, si no al último plano, básicamente parecía que estuviesen para ser raptadas y cuidar de las gallinas. En el anterior libro de la autora defendió la tesis de que las mujeres eran un miembro más y, además muy importante de los grupos prehistóricos sin embargo en este libro... decide intentar vender la nueva teoría de que si una mujer fue enterrada con un ajuar de guerra es que lo mismo no era tomada por una mujer por sus congéneres o que lo mismo ni ella se sentía mujer. Ese no es el camino. La autora está claro que piensa que el género es la mayor lacra para las mujeres, como lo indica en su anterior libro y en la bibliografía de este, pero en ese capítulo decide adentrarse en unos terrenos muy oscuros y pseudocientíficos, una pena. El libro se lee rápido y es anemo, pero creo que no profundiza en nada y ningún capítulo termina de arrancar.
Interesante lo que cuenta y el planteamiento del libro, sin embargo, me esperaba otra cosa. A mi parecer, la sinopsis del libro no se corresponde con el contenido del mismo; algunos capítulos se alejan bastante del cuerpo femenino y las sociedades del pasado... Me ha dejado un poco indiferente, quizá por las expectativas, y por la manera de escribir; en algunas ocasiones con humor forzado, y con bastantes rodeos y repeticiones.
Es un libro perfecto para introducirse en el mundo de la arqueología prehistórica y como los relatos que creamos sobre el pasado nos afectan en el presente.
Se lee fácilmente, complementa el previo libro de la autora, pero se parecen demasiado a mi parecer, tanto en lo bueno como en lo malo y sobre todo en los ejemplos aportados.