¿Qué hacía ese hombre solo en la calle de madrugada? ¿Había bebido? ¿Cómo iba vestido? ¿Iba buscando violar? ¿Siguió con su vida normal después de cometer la violación? ¿Disfrutó? ¿Tiene una vida sexual activa? ¿Ve mucho porno? ¿No es muy loco que se cuestione más a las víctimas de violación que a los violadores? A lo largo de los aforismos y reflexiones que componen este librito, Patricia Sornosa se plantea estas y otras preguntas relacionadas con temas fundamentales de nuestro tiempo como los derechos de las mujeres y la lucha de clases, la prostitución, el alquiler de vientres o el porno. Y lo hace con un humor corrosivo que no deja ningún jardín sin pisar.
Los picotazos de Sornosa son zarandeos inesperados que te sacuden y cuyo veneno puede despertar tu conciencia: puede sacarnos del rebaño, hacernos pensar fuera de la caja. Y, como muestra, tres descargas ponzoñosas:
«¡Qué frío! Hace un día de sofá, mantita y nacionalizar eléctricas».
«Si eres mujer no sólo te vas a topar con el techo de cristal, te va a tocar limpiarlo».
«El feminismo no viene a cambiar a jugadores por jugadoras. Viene a cambiar las reglas del juego».
Me encantaría poder memorizar las 140 páginas de este libro.
"Estamos CANSADAS de esperar a una clase política dormida, autosafisfecha, bien comida y cínica. HARTAS de políticos que no dan ni un paso para liberar a las mujeres de la violencia que supone la explotación sexual pero acuden a mil actos el 8M y se ponen chapitas moradas y hablan, hablan, hablan... ¡Y cobran! Solo pedimos DERECHOS HUMANOS. Y, si no es mucho pedir, nos gustaría también que, COMO MÍNIMO, los políticos no cierran tratos en los prostíbulos."