«A veces hay que ir hasta el corazón del hielo para encontrar el fuego de la propia una aventura colosal, íntima y universal, humana y más que humana, una oda a la descolonización y a la fuerza propia. La de una mujer. La de la Tierra misma». —Gabriela Cabezón Cámara
Estamos en el remoto pueblo de Nome, en Alaska, y corre el año 1921. Ada Blackjack, joven iñupiat de veintitrés años, decide dejar en un hospicio a su hijo Bennett, enfermo de tuberculosis, hasta que encuentre la forma de mantenerlo. Pronto una oportunidad le cae del un barco proveniente de Seattle. En él van cuatro exploradores con ansia de aventura y fantasías coloniales. Se dirigen a la isla de Wrangell —el último refugio de los mamuts— para habitar allí un tiempo y anexionar el territorio al gobierno británico; están buscando a una iñupiat que, por cincuenta dólares al mes, cocine y cosa para ellos durante la travesía. Así es como Ada, desoyendo los augurios del chamán, se embarca en una expedición ártica. Pocos meses después todos los exploradores habrán muerto. Acompañada de la gata Vic, la mujer se enfrentará al hambre, el frío y los osos polares durante una largúisima noche ártica que le hará reapropiarse de su identidad indígena, extraviada tras años de colonialismo.
Basada en una historia real,El hielo de los suyos es una apasionante novela de aventuras que nos hace reflexionar sobre las posibilidades del amor en un mundo colonial y ecocida. A través del lirismo y la sensualidad de su prosa, Montse Sánchez Alonso da cuenta de la belleza del paisaje del Ártico, pero también de la violencia y las miserias de nuestro socioecosistema. Un debut impactante y lleno de hallazgos.
«La apasionante historia de un viaje real al corazón del Ártico, que es ante todo un viaje a través de los prejuicios de raza y de género». —Juan Gómez Bárcena
Novela basada en hechos reales sobre la deshumanización, el amor, la violencia, la vergüenza de tu propia identidad y la reconciliación con uno mismo. Menudos bemoles tiene Ada. No os la perdáis.
Leí este libro por recomendación de mi librera, que bien me conoce, y no me ha decepcionado. Me costó entrar en la historia porque es muy diferente a lo que he leído hasta ahora, pero una vez dentro me sentí en Alaska caminando junto a Ada y a Vic. La segunda parte del libro tiene una sensibilidad y una crudeza que te pone los pelos de punta. Por último, la narración de la Tierra me ha parecido simplemente sublime.
Spoiler!!!! Mi fav es la parte en la que narra la tierra!!!! Es precioso... un viaje a volver a pensar por tí. El silencio ofrece mucho espacio. Muy bueno muy bueno 100% recomendado. A mí es q una buena historia de supervivencia me gana.
Me ha gustado. En este cruel viaje, Ada se encuentra a sí misma.movida por la fuerza de la maternidad se desarrolla en ella la necesidad de sobrevivir es fuerza hace que se reencuentre, se afirme a pesar de que en su vida anterior se empeñaran en borrarla y anularla. Ada sobrevive sola con su gata Vic, enfrentando hambre, frío extremo y osos polares. En ese largo invierno ártico, recupera su identidad indígena y reflexiona sobre colonialismo, género y ecología. Por lo que he leído, vivió una vida marcada por la pobreza, el racismo y la exclusión.tras su rescate, al principio, fue retratada como una heroína valiente, pero luego los organizadores la culparon de la muerte de los hombres para desviar su propia responsabilidad. La prensa la trató con racismo y machismo, dudando de su testimonio. Con el dinero ganado, trató de cuidar a su hijo, pero vivió siempre en la pobreza.
No hace tanto hablaba con A. sobre la pequeña trampa que podía contener eso de regresar a Ítaca. Sobretodo si Ítaca significaba el final del viaje ,el final de la historia, el final de todo. Durante la travesía de Ada Blackjack por el Artico he estado deseando que su periplo fuese bien diferente al de Ulises y que ella misma convertida en argonauta junto a la gata Vic ,pudiese enfrentarse a todos los cantos de sirena que los hielos del norte le tenían preparados antes de regresar junto a su hijo Bennet que ,como la paciente Penélope, la espera de vuelta en casa. Y es la enfermedad de Bennet lo que provoca que Ada se lie la manta a la cabeza y se enrole en un barco dirección al Ártico que le proporcionará el dinero suficiente para salvar a su hijo de la tuberculosis. Ada será la única mujer a bordo ,la única iñupiat y la única capaz de conocer ,escuchar y entender todo lo que la zona Artica guarda para aquellos que osan aventurarse entre sus gélidas aguas creyendo que en ellas anidan el oro y la fama con la que los exploradores emprenden sus viajes. Con esta premisa Ada se verá sola en un barco con cuatro hombres, una gata y el fatídico hado que el chamán le anunció aunque nada hace presagiar que en menos que canta un gallo los exploradores caerán como moscas bajo el frío y las garras de la reina del Ártico ...todo lo que no está escrito en las cartas de navegación lo tendrá que descubrir Ada cuando la larga noche se ciñe sobre ella . Será en ese momento en que ya no le quedan más opciones que continuar hasta que el deshielo se vuelva a producir y vea arribar la bandera del barco que la llevará de vuelta a casa ,cuando Ada se transforma en la mujer iñapuit ancestral que siempre tuvo en su interior, esa mujer que su madre intentó enterrar sin éxito, y será gracias al conocimiento inculcado por su abuela y lo que la gata Vic le enseña sobre tecnicas de caza como Ada aprenderá a ser parte de la naturaleza . #montsesanchezalonso da voz quizás a la zona menos explorada de la tierra como es el Artico, da voz al hielo, a la banquisa, a los zorros y a los pájaros , a la gran osa que se pasea y ronda y bate a duelo a Ada. Da voz a esta gran mujer de la estirpe iñapuit que se verá sometida a tanto a los vaivenes del hombre blanco como los de la naturaleza más cruel para salir convertida en la mujer que anidaba en su interior y que ha ido creciendo día a día mientras se calentaba junto a la lámpara de aceite junto a la mejor compañera de viaje que jamás pensó tener .
Libro del club de lectura de diciembre. Una muy buena crítica al imperialismo. Además, estoy deseando ir a ese club de lectura en el que estará la autora porque está basado en hechos reales y me parecen increíbles algunas cosas.
Me ha dado mucho gusto cómo se guía la protagonista a sí misma hacia la independencia de unas creencias u otras y empieza a creer en sí misma, porque me estaban cansando un poco todas las limitaciones que tenía al inicio. Es fascinante cómo unos mandatos religiosos y el miedo inducido a lo desconocido pueden suponer limitaciones incluso en el plano de la supervivencia, uno pensaría que en situaciones así ya todo deja de importar y te conviertes en el único protagonista de tu vida.
La primera vez que vi nevar, es decir, que la vi caer del cielo, estaba en Grecia. Tenía veinte años y estaba saliendo de una fiesta. Me sorprendió la delicadeza, lo efímero de los copos. No llegaba a cuajar, pero una estampa bonita para una noche de mi Erasmus. Cogí un poco de rakomelo (una bebida alcohólica caliente) y volví a casa con las manos calientes. Años después la vida me llevó a ver nevar en sitios tan dispares como Moscú, Islandia o Madrid, y descubrí que no siempre era tan agradable. Siempre agradezco vivir cerca del mar, donde llueve mucho, sí, pero es impensable ver un manto blanco de muerte cubrir las calles.
Ada Blackjack, la protagonista de El hielo de los suyos, escrita por @montse_sanchezalonso y editada por @transitoeditorial, no tiene esa suerte. Ella es una joven iñupiat que vive en Nome, un remoto pueblo de la Alaska de los años 20, y para salvar la vida de su hijo se ve forzada a enrolarse en una misión temeraria a la isla Wrangell, el último refugio de los mamuts. Acompaña a un grupo de cuatro hombres blancos y a una gata en un intento por reclamar esa isla para el Imperio británico. Ella se encarga de confeccionar ropa, cocinar y administrar los víveres. Ellos son optimistas; ella no tanto, pero armada con una Biblia, un ejemplar de La desobediencia civil de Thoreau y una reserva de whisky, trabaja con la mente siempre en su hijo Bennett, enfermo de tuberculosis en un hospicio.
Montse Sánchez Alonso toma una historia auténtica (Ada Blackjack existió y fue la única superviviente de una misión en el Ártico) para abordar cuestiones como la identidad, la renuncia a las raíces, la maternidad o la supervivencia.
La autora comenzó escribiendo una novela autobiográfica sobre su propia experiencia con la maternidad hasta que se cruzó con la historia de Ada y no la soltó. La hizo suya, la modeló y la convirtió en su primera novela. Con un tono que intercala lo lírico con lo brutal (¿o acaso es que no pueden ser lo mismo?), una tercera persona muy pegada a Ada nos narra esta epopeya en la que el blanco adquiere muchos tonos, y algunos son bien oscuros.
Pero no solo nos cuenta la historia esa voz, también lo hace el Ártico, el paisaje, que interrumpe el relato para golpear con frío. Con frío, violencia y muerte. La prosa es concisa: ni una palabra de más, pero tampoco de menos. Además, evoluciona con Ada. El comienzo es más aséptico y descriptivo, pero conforme avanzan los acontecimientos y Ada se hunde en una espiral de soledad, el lenguaje se va deshaciendo de lo terrenal para centrarse en lo que la recorre por dentro, más que en lo que la rodea.
No es una novela de aventuras aunque sin duda Ada llega a un sitio al que ansiaba llegar: su propia realización como mujer iñupiat, como madre, como superviviente.
No es una novela de supervivencia: es una restitución Hay libros que se leen con interés, otros con admiración y otros con una especie de escalofrío moral, porque uno siente que está ante una historia que no solo quiere ser contada, también quiere ser reparada. El hielo de los suyos, de Montserrat Sánchez Alonso, pertenece a este último grupo. La novela parte de la historia real de Ada Blackjack, una mujer iñupiat que en 1921 se unió a una expedición al Ártico con la esperanza de ganar el dinero necesario para ayudar a su hijo enfermo. Ese punto de partida ya bastaría para sostener una gran novela de aventuras, pero lo que hace Montserrat es mucho más ambicioso y mucho más valioso: convierte ese material histórico en una reflexión sobre el colonialismo, la identidad, la maternidad, la violencia y la supervivencia entendida no como heroicidad grandilocuente, más bien como una forma extrema de dignidad. Lo primero que me impresionó del libro es que desmonta de raíz la épica tradicional del explorador. Aquí los hombres no representan la valentía, representan la hibris: la soberbia de quienes creen que un mapa, un rifle, una bandera o un rango bastan para dominar un territorio que no comprenden. Llegan al hielo con fantasías de gloria y de posesión. Ada, en cambio, no va por prestigio ni por ansia de conquista. Va por necesidad. Va por Bennett. Y esa diferencia lo cambia todo. Mientras ellos habitan el Ártico desde la abstracción, Ada lo hace desde el cuerpo. Desde el hambre, el miedo, el frío, la costura, la caza, el fuego, el cansancio. Ahí está una de las grandes fuerzas del libro: en mostrar que, cuando las jerarquías se derrumban y el entorno deja de sostener las ficciones humanas, solo permanece lo real. Y lo real no es la autoridad simbólica, es la capacidad de mantener la vida. Por eso me parece tan poderosa la transformación de Ada. Al principio aparece casi como una figura invisible, “la costurera”, reducida a una función útil dentro de una estructura colonial y masculina que la desprecia. Pero a medida que el hambre, la enfermedad y el miedo van destruyendo a los exploradores, emerge otra forma de poder: la autoridad práctica, la que no necesita proclamarse porque se manifiesta en la acción. Ada deja de ser un apéndice de la expedición y se convierte en el único centro posible de la supervivencia. No cambia de esencia: se desprende de la máscara de inferioridad que otros le habían impuesto. Otro de los grandes hallazgos de la novela es la construcción del Ártico. No es un escenario. No es un decorado blanco puesto al fondo para embellecer la tragedia. Es una presencia viva, activa, casi una conciencia que observa y desmiente la arrogancia humana. Montserrat consigue que el hielo tenga voz sin perder nunca la intensidad literaria. El Ártico humilla la prisa, desmonta el ego, despoja a los personajes de su relato heroico y los obliga a enfrentarse con su verdadera escala. Hay una fuerza extraordinaria en esa decisión narrativa: la naturaleza no está al servicio del ser humano, y el libro no deja de recordarlo. En ese sentido, El hielo de los suyos también es una crítica muy lúcida al colonialismo. No solo al colonialismo como contexto histórico, más bien al colonialismo como forma de mirar el mundo. Los exploradores no fracasan únicamente por el frío. Fracasan porque piensan el territorio como botín, porque convierten la naturaleza en recurso y porque se relacionan con Ada como si fuera una herramienta más del campamento. La novela deja claro que esa lógica de dominación no solo es moralmente perversa: además es torpe. Es una ceguera. El verdadero error táctico de la expedición no fue logístico, fue ideológico. Quiero detenerme también en algo que me parece central: esta novela no romantiza la supervivencia. Ada no es feliz en la isla. No hay bienestar, ni calma, ni una paz redentora en medio del hielo. Hay miedo, hambre, agotamiento, dolor físico y la herida insoportable de estar lejos de su hijo. Por eso me parece importante decir que el gran descubrimiento de Ada no es la felicidad, es la dignidad. En el Ártico no encuentra consuelo; encuentra una verdad sobre sí misma. Descubre que puede sostener la vida con sus manos, con su memoria, con su cuerpo. Descubre que no era la “incapaz” que el mundo blanco le había enseñado a creer. Y esa revelación, amarga y durísima, es una forma radical de emancipación. En ese proceso, la gata Vic me parece uno de los símbolos más hermosos del libro. No es un detalle tierno ni una compañía decorativa. Es una maestra de adaptación, un anclaje de vida, casi un espejo de Ada. Mientras los hombres se hunden en su propia megalomanía, Vic persiste. Se ajusta. Encuentra su forma de seguir. Que al final sobrevivan una mujer iñupiat y una gata me parece una de las imágenes más contundentes de toda la novela: frente a la fuerza bruta, la bandera, el orgullo y la fantasía imperial, lo que permanece es lo pequeño, lo atento, lo que sabe cuidar y resistir. También me ha parecido muy valioso el modo en que Montserrat trabaja la identidad de Ada. La novela deja entrever hasta qué punto el racismo, la educación misionera, la violencia cultural y la presión por parecer “decente” la habían separado de sí misma. Hay una fractura identitaria profunda en ese personaje. Y sin embargo, lo fascinante es que Ada no sobrevive gracias al mundo que intentó corregirla, sobrevive cuando ese mundo deja de organizar por completo su existencia. En el hielo reaparecen saberes, gestos, intuiciones y memorias que la colonización había intentado relegar. Por eso la supervivencia puede leerse también como una recuperación simbólica de sí misma. Y aquí llego a lo que, para mí, convierte esta novela en algo más que una gran obra literaria: su dimensión de justicia simbólica. Ada Blackjack sobrevivió al Ártico, pero la historia real no la recompensó por ello. Fue cuestionada, difamada, empobrecida, obligada a seguir luchando en un mundo que no supo reconocerla. Montserrat parece escribir contra esa segunda injusticia. Por eso el libro tiene algo profundamente ético: no solo narra a Ada, la restituye. Le devuelve voz, centralidad, espesor y orgullo. La fija en el lugar donde su capacidad resulta indiscutible. La literatura hace aquí lo que la historia no hizo. Formalmente, la novela es bellísima. La prosa tiene una densidad sensorial muy poderosa. El frío no se menciona: se siente. El cuerpo no se describe desde fuera: se padece desde dentro. Hay imágenes de una dureza física y de una belleza extraña que se quedan adheridas al lector durante mucho tiempo. Y, sin embargo, no es una escritura ornamental. Cada elección de lenguaje está al servicio del mundo moral de la novela. Terminé el libro con una sensación muy rara y muy valiosa: no la de haber leído solo una historia intensa, más bien la de haber acompañado a una mujer hasta un territorio extremo donde por fin nadie puede decirle quién es. Hay algo profundamente conmovedor en eso. En que el lugar más hostil del mundo acabe siendo, paradójicamente, el único espacio donde Ada deja de ser juzgada y puede sostenerse en su verdad. El hielo de los suyos no me ha parecido una novela sobre conquistar el Ártico. Me ha parecido una novela sobre lo que ocurre cuando la soberbia humana se rompe y solo queda la vida desnuda, exigiendo atención, humildad y cuidado. Ada no salió del hielo feliz. Salió verdadera. Y quizá por eso esta novela importa tanto. Y doy las gracias a Montse por terminar el libro así, porque le ha devuelto a Ada el reconocimiento que le fue arrebatado, y hace que, por fin, qie la veamos como la mujer que fue: una mujer extraordinaria.
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Entré en esta historia pensando que me encontraría con una novela de aventuras, de una expedición ártica y las desventuras de los personajes por sobrevivir, pero me he encontrado con mucho más.
Es una historia reflexiva, con un tono pausado pero no lento, con una ambientación sublime, que me hacía sentirme en medio del Ártico, y con una sensibilidad que te hacen sentirte parte de la naturaleza, con una mención especial a los capítulos narrados por el ártico.
Hay además un mensaje muy profundo detrás sobre desarraigo, posibilidad de encontrarse a una misma cuando no tienes factores externos que influyan, religión, fé y colonialismo, todo aderezado con bastante violencia, y mucho instinto maternal y de supervivencia.
Es un libro diferente, y que os recomiendo completamente, a mí me cautivó desde la primera página.
Ada Blackjack parece conseguir la auténtica liberación en la soledad del invierno infernal del ártico cuando todos los hombres, sus compañeros de viaje, exploradores colonialistas, terminan sucumbiendo al mortal zarpazo del invierno en la isla de Wrangle . Las inclemencias existenciales del norte que la ponen a prueba como ser humano no son menos halagüeñas que las inclemencias de la sociedad colonialista, racista y machista a las que tendrá que enfrentarse de nuevo cuando por fin sea rescatada. Todo lo hace por amor a su hijo: se aleja de él para salvarlo, y en ese viaje al infierno termina encontrándose a sí misma y recuperando su identidad perdida. Se verá a si misma, se reconocerá y, por eso mismo, la vuelta con su hijo a esa sociedad que los rechaza no dejará de verse ya como una condena.
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una historia de superación pero también de encontrarse con una misma, luchar contra lo que eres y lo que quieren que seas, tus raíces y tú forma de vida. Muy bien narrado y con un personaje como Ada que te atrapa y sientes el hielo en casa palabra.
Based on the true story of Ada Blackjack, an Iñupiat woman who joined a 1921 Arctic expedition. She survived extreme cold, hunger, and male violence, becoming the sole survivor. More than a survival story. It’s about identity, oppression, and resilience. And speaking of endurance… I found it much more interesting than *The Martian*.
🧊 Podríamos decir que lo más llamativo de este libro es que buena parte está basada en hechos reales. Este dato hace que a una se le pongan los pelos de punta. Leer a una joven inupiat sola en medio del hielo y ante el peligro de la naturaleza es atrapante, pero pensar en que eso le ocurrió de verdad a Ada Blackjack es incluso terrorífico.
🐈⬛ Una de las cosas que me parecen dificilísimas a la hora de crear esta novela es que tenemos a una protagonista y una gata tratando de sobrevivir en el hielo, completamente expuestas a los peligros de la naturaleza. Podría parecer que con este planteamiento la trama va a resultar aburrida, pero al contrario, no dejas de sentir tensión por lo que puede ocurrir a continuación.
❄️ Me ha parecido sumamente brillante la forma de escribir de Montse. En unas cuantas páginas consigue darle voz a la naturaleza, transformar lo terrible en bello y literalmente hacerte sentir frío. La autora es capaz de hacerte reflexionar sobre el sentido de las cosas mientras te transportas hasta Alaska.
🐻❄️ Sin duda alguna este es uno de esos libros que te dejan reflexionando durante mucho tiempo. De esos difíciles de olvidar y que te dejan huella con facilidad. Creo importante añadir que no es un libro morboso ni con escenas explícitas, más que centrarse en lo grotesco de la situación, se recrea yo diría que casi en lo poético de una experiencia así (aunque suene raro, tienes que leerlo para entenderlo).
➡️ Lo súper recomiendo para leer algo que se salga de las modas literarias (que están bien, pero de vez en cuando mola variar) y para expandir tu mente a culturas súper invisibilizadas. Sobre todo, para conocer el testimonio de una mujer que existió de verdad y que tuvo que luchar contra el machismo y el racismo en una época muy complicada y viviendo una situación muy compleja. Por todo ello, para mí ha sido un 4,2/5⭐️
Para más reseñas y recomendaciones podéis seguirme en mi cuenta de libros de instagram: @helenasbooks_ :)
"no soy la tierra jovial que dicen que soy esos que se me acercan [...] Yo no soy de nadie. No tengo dueño. Ni nombre. No soy un desierto. Un infierno blanco. Un paisaje inerte. No soy los mitos ni las leyendas, ni los cuentos en torno al fuego. No soy las criaturas ni los dioses que inventan para explicarme"
la historia de Ada Blackjack, que se adentra en el ártico a la vez que en sí misma para descubrir que el ártico sin sangre no es ártico