Un accidente de tránsito y una fuga desencadenarán situaciones propias de un thriller existencial. Álex Kantor iniciará así un viaje hacia los árido paisajes del golfo de Cariaco; un itinerario rumbo a su memoria, su conciencia y su condena. Allí coincidirá con otros personajes que a su vez huyen en busca de otro aire o de algo parecido a la felicidad. Ellos serán los actores de esta puesta en escena a orilla del golfo.
Gustavo Valle ha sido galardonado con el premio III Bienal de novela Adriano González León (2008), el Premio de la Crítica a la mejor novela publicada en Venezuela (2009), ambos por la novela Bajo Tierra; y el XIII Concurso Transgenérico de la Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana (2013) por Happening.
Este libro fue una asignación para la materia de redacción este semestre. No soy fan de la literatura latinoamericana ni de la literatura de mi país, sin embargo, leer este libro fue grato y entretenido al final. Cuenta la historia de Alex, un hombre que se siente, y está, desorientado porque lo ha perdido todo. Una noche por culpa de un accidente que el mismo comete termina en el oriente del país con Morocho, Francis y Rebecca, a quienes conoce en el transcurso de la historia.
Comienza de una forma bastante tediosa, lenta y confusa en muchas partes, pero en el transcurso comienza tomando forma con distintos sucesos que llevaran hasta el happening. Los personajes son algo interesantes al igual que sus historias, falto quizás profundizar más en ciertas partes, como en la tercera parte con Morocho. Es interesante y entretenida, fue chévere leer algo distinto para variar.
Un accidente de tránsito da origen a una culposa huída dentro de otra, pues Álex Kantor ya viene escapando. De su fracasado matrimonio, de la ciudad, de sí mismo. La aventura se desencadena en paisajes de la costa mirandina, un largo y extraño hiato entre lo que Álex deja atrás y lo que resultará de sus recientes acciones u omisiones, pasando por la necesaria introspección forzada por la experiencia con los extraños personajes que el recorrido le arroja, y con el teatro -el happening del título- como faro o guía para hallarse, para reconstruirse ¿o reinterpretarse? Un poco demasiado introspectivo-existencial para mi gusto, pero con una narrativa ágil.
Alex Kantor, el protagonista de Happening, resume su experiencia de vida como un largo catálogo de acciones sin sentido. Mira hacia atrás y solo se reconoce en sus fracasos, sea en la silenciosa tragedia del derrumbe de su matrimonio o en la decadencia de su situación económica. Más propenso a la fantasía que a la acción, se deja arrastrar como una hoja por el viento: pesa sobre él la poderosa fuerza de lo inexorable, llámese destino, azar o voluntad divina. Solo encuentra refugio en el teatro, actividad que le permite hacer cosas con su cuerpo y con su voz.
¿Cómo se hace para afirmar la propia voluntad, escapar a la inercia y llenar los vacíos de sentido? ¿Se puede reconstruir una identidad? ¿Hace falta comenzar de nuevo? Sumido en sus pensamientos y levemente alcoholizado, el protagonista se ve involucrado en un accidente de tránsito: atropella a un hombre anónimo, sin rostro. En vez de asistir a la víctima, Alex huye.
Escapar de las fuerzas del destino tiene su costo. En situaciones de crisis el riesgo se multiplica, los peligros asechan y las estatuas se vienen abajo. Todo lo sólido se desvanece en el aire.
Ante el peligro y la incertidumbre que le depara su nueva situación Alex se ve obligado a dar lugar a sus instintos, a probar nuevas maneras de ser y de hacer. La novela se desarrolla como si fuese una road movie ambientada en el golfo Venezolano: el viaje exterior del protagonista se termina correspondiendo con un viaje interior. Recorre playas, bares y hoteles de ruta. Construye vínculos de amistad con personajes improbables que, al igual que él, están a la deriva, en búsqueda de algo que no saben bien que es. Guiado por el teatro de Tadeus Kantor, consigue expresarse a través del arte, de la puesta en escena de un espectáculo. Poco a poco, Alex recupera su capacidad de actuar sobre el mundo.
Narraciones enmarcadas, Edictos judiciales, obras de teatro, fotos, sueños y fantasías se suceden capitulo tras capitulo. Saltamos de un orden de realidad a otro, sin transición posible. Como la experiencia del protagonista, el relato está fragmentado en pequeñas unidades articuladas sólo por cierto aire de familia. Piezas de un mismo rompecabezas pero sin el modelo para armar.
La lectura de Happening nos lleva a reflexionar sobre la identidad en tiempos de crisis: la voluntad, la motivación y el sentido no son cosas que se pierden ni se encuentran sino que se construyen y reconstruyen al calor de los vínculos con los demás.
Este libro me recordó el consejo de no comprar un libro por las reseñas que vienen incluidas en el mismo. La forma de narración usada por el autor denota un gran poder de ensayista pero la historia resultó confusa. Par de segmentos de gran interés como el de la conexión con el título del libro, pero no es de esos que sea una lectura muy comoda. Recomendado con reservas.