Los robots inteligentes son producto de la fantasía de escritores y directores de cine… ¿O no? ¿Será posible construir seres artificiales o semiartificiales que piensen, que sientan, que tomen decisiones como lo hacemos nosotros, o aún mejor? ¿Seremos capaces de diseñar androides que sonrían ante una ironía o que hablen con sarcasmo? ¿Podrán estos seres convertirse en artistas plásticos, escritores, deportistas, políticos, actores? ¿Lograrán reproducirse a sí mismos y perfeccionarse generación tras generación?
El futuro llegó hace rato. Y si miramos a nuestro alrededor con ojos de científicos, descubriremos que esos bichos electrónicos ya están entre nosotros, sólo que se llaman lavarropas, aspiradoras, máquinas agrícolas, sistemas quirúrgicos o incluso Tamagotchis. Es indudable que el sueño eterno de la creación de robots inteligentes está empezando a cumplirse.
En este libro Gonzalo Zabala nos presenta las posibilidades actuales y futuras de la robótica, una rama de la tecnología que se ocupa de esas máquinas inteligentes que silenciosamente (pero sin dudar) están empezando a colarse en nuestras vidas. Son seres que construimos a imagen y semejanza de nuestros sueños y de nuestras lecturas de infancia, un mundo de Terminators, Wall-E’s y Hombres Bicentenarios.
Es un libro que no se mete tanto con el enfoque habitual de las amenazas al mundo laboral o a nuestra existencia sino que se para desde una mirada de científico, académico y hasta hobbista entendido por el construir e investigar desde el placer y la curiosidad intelectual.
Tiene un recorrido histórico interesante donde profundiza en los orígenes. Si bien sabía que la palabra robots viene de una novela checa desconocía que en su argumento terminaban liquidando a la humanidad, o que Herón de Alejandría había escrito el tratado Los autómatas de inventos de principios de la era cristiana. Comenta sobre El Escritor, La Música y El Dibujante de Pierre Jaquet-Droz, obras de arte de relojería que pudimos ver en la película Hugo. No faltan los turcos autómatas que jugaban ajedrez pero que muchas veces eran un fraude. También repasa en la literatura al Golem, a Frankenstein, a Pinocho en este intento del hombre de jugar a Dios creando un ser a su imagen y semejanza.
Si bien tiene una buena parte de teoría donde revisa clasificaciones, componentes y definiciones que sirven de una introducción amena pero bastante abarcativa, me gusta que tiene además un montón de disparadores: recomienda libros, películas, sitios web, lenguajes de programación, simuladores, plataformas para profundizar y poner manos a la obra. Es de esos docentes, como tuve la suerte en mi curso de robótica, que te transmiten su pasión: no quieren descargar información en tu cerebro sino que señalan y es el alumno el que va a donde más le llama su atención y hace su propio recorrido en un descubrimiento personal.
Pasaron diez años desde su publicación pero no se nota porque no está escrito desde la novedad sino que su contenido va a seguir siendo vigente en diez, veinte años o cuando lo lean los hijos de los androides que nos sucedan.
Pensé que se iba a adentrar más en la parte de construcción de robots pero lo tomó más del lado social, y lo histórico de los robots. Muy bueno pero no lo que esperaba, igual me gustó.