«Que mi punto de vista no olvide la ceguera que lo hace posible». Pablo Messiez
Esta es una historia de aprendizaje colectivo disfrazada de relato personal, si es que tal cosa existe. ¿Qué pasa cuando los discursos de la interdependencia nos atrapan con su práctica y somos nosotras quienes necesitamos ayuda? ¿Cómo ama y desea un cuerpo dolorido? ¿Es posible abordar desde el humor y el absurdo nuestros miedos y las violencias estructurales que nos afectan? Si algo he aprendido con los años es que el único lugar donde hallo algunas respuestas a todo esto es en mi entorno más cercano, en la sabiduría popular que me regalan las personas a quienes quiero y, sobre todo, en sus cuidados hechos práctica.
Este es un cuaderno de vulnerabilidad compartida —imperfecto e in- acabado— que se narra en gerundio. Tú puedes completar los espa- cios en blanco con tus dudas, tus anhelos y tus ilusiones. Si te he amado, me has amado o nos hemos amado, espero que nos acordemos, recordemos, evoquemos y rememoremos. Con todas sus acepciones y con los engaños más amables que la memoria quiera regalarnos.
Como fue también el caso con el primer libro de Sandra, leer éste me ha hecho mucha compañía, dado esperanza en que otras formas de vivir son posibles. Me ha hecho reflexionar mucho, y saber que seguiré haciendo, acompañada de otras voces. Qué importante es imaginar (en colectivo) mundos mejores en los que sí queremos vivir, donde todas tengamos el mismo acceso a las necesidades básicas, los cuidados, la educación, la sanidad... A una existencia sin miedo y sin violencias, pero con libertad. Qué importante la red. Porque no necesitamos mucho más que poder sentarnos en una terracita sin prisa a charlar con una amiga que nos llene el alma y la cabeza de nuevas ideas. Por seguir poder imaginando un mundo más amable para todxs!!!!!
A pesar de que hay muchas palabras bonitas en este libro y la idea principal es super necesaria... No me ha aportado nada. Lo he sentido como un montón de párrafos sueltos sin hilo que los conectase, como un cuaderno de notas. Podría haberse resumido en un ensayo de 20 páginas.
Empece este libro un domingo aburrido. Soy de los que piensan que los libros llegan en el momento ideal y así ha sido. Sus primeras páginas me han enseñado mucho sobre la confianza y hoy que lo he terminado me ha enseñado a mitigar unos celos absurdos.
Un libro al que sin duda volveré. Distintas conversaciones entre amigas donde se plantean muchas cosas que nos atraviesan en el día a día, y que sin esas amigas no sé cómo podríamos habitar este espacio, generalmente convulso, de una manera más pausada y tierna.
No tener todas las respuestas, pero seguir haciéndonos preguntas, compartir la vida y su cotidianidad, ser capaces de pedir ayuda, abrazar nuestra interdependencia, mostrar nuestras vulnerabilidades, sostener y dejarnos sostener, ser en colectivo.
Sin duda un libro que le recomendaría a muchas de mis amigas. La primera parte se siente un poco pesada porque va soltando reflexiones por muchos lados, pero me recuerda mucho a la forma en que pensamos, desordenadamente y muchas veces con hilo conductor y ya. La segunda parte que es la entrevista a sus amigas: wow. Me encanta como escribe Sandra, ya quiero leer más de ella.
Valoro la importancia de la vulnerabilidad compartida y la aplaudo. Sin embargo, más allá de algunas reflexiones interesantes, este nuevo libro de Sandra Bravo no me ha atrapado...