Cualquier coach de baratillo te lo dice, la psicóloga de la seguridad social lo lleva tatuado en la frente para no tener que esforzarse en repetirlo: «Tomarte la vida tan en serio no te está haciendo ningún favor». A ver, poj claro. Y si tomarse la vida demasiado en serio no vale para nada, ¡ya no le digo la muerte!
¡Tomarse la muerte en serio.! ¡Já! En ese renuncio no van a pillar a Irene Márquez, no.
En este tebeo, Irene reúne diferentes historietas de variada extensión sobre la muerte. Desde tiras de tres viñetas a medio metrajes de 35 páginas, y en medio de todo esto: condenados a la pena capital, suicidas, el duelo, accidentes fatales, crímenes, viudas y huérfanos, su muerte —la de ella y la de usted—… En este tebeo salimos todas.
Cada historieta tiene un tono y un foco, hay humor cruento y hay ternura, crueldad y compasión, rollo mundano y sobrenatural. Como dice —más o menos— el texto de la contraportada, sus páginas llevarán al lector de la risa incrédula a la inquietud romántica, pasando por el profundo dolor y otras emociones complejas ante la certeza de que todos vamos a morir.
Una colección de tiras cómicas con la muerte como nexo. Algunas son burrísimas, no aptas para todo el mundo (reconozco que me ha encantado sentirme removida disfrutándolas, buenísimas). Tiene viñetas bastante fuertes con un humor muy negro y perturbador y otras más suaves, aunque con un punto ácido igualmente.
Hay una historia muy larga divida en dos en la que cambia a un tono más profundo, tratando la salud mental y el suicidio. A pesar de estar muy bien, creo que rompe con la esencia humorística y macabra que contiene el resto del libro. Quizá habría sido bueno mantener el carácter general, más bestia, y no incluirla. Porque contiene otro tipo de mensaje y además ocupa 50 páginas lo cual es muchísima diferencia con las otras, breves (las hay que incluso caben tres tiras en una sola página).
Me gusta mucho la sensación de variedad a medida que avanzas: en la estética de los dibujos, color y b/n, la manera de abordar la muerte... Mi favorita es la del bebé y el horno: salvaje y dura sin necesidad de palabras. Te deja mal cuerpo mientras dices "ay noooooo" intentando aguantar una sonrisa casi desconocida.
Tremenda cafrada casi siempre, este excelente tebeo solo baja el listón en los momentos en los que trata de pasar del humor negrísimo a un tono reflexivo y melancólico, no porque a Márquez le falte talento para ello, sino porque el cambio resulta demasiado brusco e inesperado, y uno se encuentra esperando la carcajada sin que esta llegue; vamos, que se le queda a uno cara de tonto. Sin duda, la autora es mejor cuanto más bestia es. De hecho, la página en la que un señor lloroso le está contando a una buena mujer los detalles sobre la violentísima muerte de su esposa y en la última viñeta (un primer plano de la dama) el bocadillo de pensamiento de la señora reza: «no te rías» me parece una absoluta obra maestra. Aviso: no es para todos los públicos, pero si son de los que disfrutan con estas barbaridades (como yo), se lo van a pasar pipa.
Una colección de historietas, a veces muy inspiradas, que giran en torno a la muerte, siempre haciendo gala de un humor muy negro, muy ácido y muy de "me suda el papo todo". El dibujo, en general, es retorcido, detallista y de trazo grueso, lo que casa perfectamente con la mala leche que destila la obra. Hay un relato más o menos largo que no me ha convencido del todo, y no porque sea inferior al resto, sino porque no encaja en toda la sátira que se ha estado construyendo.
El último relato, el del niño, el hada sexual y el helado de limón, aunque lejos de seguir el hilo de los anteriores, me parece un cierre graciosísimo. En general, es una obra muy recomendable para, por qué no, tomarnos a veces la muerte un poco a cachondeo. Total, a ella le va a dar exactamente igual lo intensitos que nos pongamos cuando se acerque la hora.
Bruta, brutísima recopilación de historietas cortas y algunas de extensión media. Me ha encantado tanto por el dibujo y el color (ambos una gozada) como por el enfoque absolutamente carente de filtros de las historias. Aquí hay sangre, hay crueldad, hay tristeza, se muestran las profundidades más deleznables de la naturaleza humana, pero también hay cierta ternura y, sobre todo, humor, un humor negrísimo no apto para cualquiera pero que las mentes más... digamos "abiertas", disfrutarán como pocas veces se ha visto en un cómic. Una maravilla.
Irene Márquez és una artista genial, tant pel que fa al seu talent artístic com per les històries macabres que surten del seu cap. Aquest llibre és un recopilatori d'historietes que giren entorn la mort. Amb el seu humor negre, molt molt negre, retrata situacions límit amb una acidesa i enginy que m'ha tingut frapada. Val a dir que he trobat a faltar una mica de direcció en els continguts de l'obra, ja que l'ordre sembla molts cops aleatori.
Un compendio de breves historias, a menudo una sola tira, con el humor negro por bandera. La verdad es que el guión o la historia en sí de cada una de ellas es muy cutre. Lo único que le salva es la relativa calidad del diseño y el dibujo. No vale la pena, la verdad. Y conste que adoro el humor negro.
Segundo comic recopilatorio de Irene Marquez que leo. Este es mucho más regular en su calidad e igual de malsano que el anterior. Humor negro negrísimo, muy divertido.
Una bizarrada de cómic. Lleno de humor negro irreverente que te da que pensar y cuando las imágenes son tan brutas piensas " ala ala ala" pero no puedes parar de leer