Como libro de divulgación, que lo es, cumple su cometido; como libro de genética sus contenidos ya son mas cuestionables que útiles.
En el libro se recogen 50 pequeñas píldoras científicas que tratan un aspecto de la genética que, a modo de mosaico, se enlazan e imbrican hasta crear lo que seria un resumen general de todo lo que es la genética, desde su concepción, su papel en la evolución de las especies, su importancia vital en la medicina moderna y los diversos dilemas éticos que surgen al tratar algo tan intimo como es nuestro código genetico. Como idea esta muy bien, es un formato ameno que permite al lector lego en la materia tener una perspectiva global de esta rama de la biología, y al interesado seleccionar los capítulos que le resulten mas edificantes. El problema es cuando a este libro llega alguien que ya tiene los huevos bien manoseados en lo que a genética y biología evolutiva y del desarrollo se refiere, porque es en ese momento, conforme uno va leyendo, que se da cuenta que nada de lo que te están contando es nuevo, e incluso empiezas a detectar uno o dos fallos que hacen que este tipo de lector, que de por si ya es suspicaz porque, como he dicho antes, si de algo se ha empachado es de artículos y libros de tales materias, empiece a desconfiar de bastantes cosas que se dicen en el libro, sobre todo aquellas que suscitan a día de hoy ciertos debates de índole mas sociopolítico que científico.
No quiero echarme el pisto, pero ese ha sido mi caso. De entre las cosas que he detectado que no me han gustado nada, no porque sean incorrectas, que lo son, sino porque son ya topicazos que encuentras en todos lados y que cansa mucho que nadie se moleste en corregir. Son los típicos lugares comunes que derivan de una terrible pereza intelectual. Por citar un ejemplo, estoy harto de oír hablar de los pinzones de Darwin y de como estos actuaron como catalizador para Darwin a la hora de confeccionar su teoría de la evolución, principalmente por el anacrónico hecho de que Darwin no les hizo ni puñetero caso durante su estancia en las Galapagos. Si a los físicos les pone enfermos la manzana de Newton, a mi me llevan los demonios cada vez que oigo hablar de los dichosos pinzones. Darwin desarrollo su teoría gracias a numerosas evidencias que fue recogiendo a lo largo de su travesía en el Beagle, por supuesto, pero no se hizo evolucionista al llegar a las Galapagos, eso ocurrió mucho mas tarde luego de poner en orden todos sus descubrimientos y realizar una meditada y reposada reflexión sobre lo descubierto por el y por muchos otros cientificos del momento. Darwin no fue un tonto con suerte, como a muchos les gusta decir, un tío en el sitio y momento adecuados; Darwin fue un brillantisimo científico que cambio todo el paradigma científico gracias a la investigación, la reflexión y la documentación exhaustiva que realizó. A todos nos gustan las leyendas, pero sinceramente no creo que hagan ningún bien, en especial cuando queremos enseñar al ciudadano de a pie como funciona la ciencia, no a base de epifanías, sino a base de creatividad, curiosidad, tesón y escepticismo. Y lo que digo de Darwin lo digo de muchas otras cosas, como el tema del determinismo biológico, la epigenética -aunque esto es perdonable por la fecha en que se escribió el libro- o los genes egoístas. Se nota que el autor ha leído mucho a Dawkins, y eso esta muy bien, porque el ingles es un coloso de la biología evolutiva y la genética. Sin embargo, Dawkins es un talibán de la ciencia, y tiende a defender ideas bastantes extremistas en un campo donde los extremos aportan bastante poco, como solía decir Ernst Mayr. Su teoría del gen egoísta es interesante, pero mas en un sentido filosófico que científico, y de hecho son bastantes los autores y científicos que critican que sea el gen el agente sobre el que ocurre la evolución, pero esto ya da para una reseña muy larga, y tampoco hay necesidad de cansinear mas con el asunto.
En resumen, si eres un lector interesado en la genética que por azares de la vida nunca has tenido la oportunidad de estudiarla en el instituto, este es una buena introducción; es un libro ameno y fácil de leer, con anécdotas curiosas e ilustraciones que ayudan a visualizar mejor conceptos tal vez un tanto abstractos. Pero si eres un lector que ya ha hecho sus pinitos en esta materia, te recomiendo buscar ensayos con mayor profundidad, porque vas a sentirte, quizá, un tanto estafado.