Cuando el autor pone su cara en la portada uno imagina, al menos yo, que lo que se viene será una crónica muy personal, pero buena parte es casi un informe institucional, con cuadros estadísticos y bibliografía incluida, en que se destaca principalmente el trabajo de Essalud durante la pandemia.
Pero sí hay varias historias, de otras personas: como la "doctora Corazón", Oscar Ugarte, el Padre Raymond Portella y su colecta en Iquitos, el bombero Mario Casaretto, el "Ángel del oxígeno" (p. 111) que no se sujetó a la "mano invisible del mercado" ni a la ley de la oferta y la demanda para no subir los precios de su producto. Eso es lo mejor del libro.
Es graciosa la parte en que calificar a Morgan Quero como "intelectual" (p. 89), aunque lo que vino después no es para reír (la cama que ocupó cuando tuvo Covid fue en la que acababa de fallecer su padre).
Me tocó el recordar los casos de embarazadas durante el 2021 y que se haga referencia al mercado oligopólico del oxígeno. Creo que el tono neutro o que intenta serlo se nota sobretodo porque no hay ninguna referencia a la situación política de esos años, con excepción de una fugaz mención al vacunagate (p. 127), pero sin nombres propios. Quizás es lo mejor.
Sin embargo, lo que más se repite son las referencias predecibles al heroísmo, que la pandemia era "una guerra", etc. en tono publirreportaje de entidad estatal. Frases cliché en papel couché.