4'5 Estrellitas. Al igual que con el primer libro de la serie, he quedado muy satisfecha. Lenora Bell ha sido el gran descubrimiento del último año y me alegro de que las editoriales hayan optado por volver a publicar novela de Regencia de la buena, de la que hace más de diez años que no se publicaba. Supongo que habrá que darle las gracias al éxito de los Bridgerton.
"Desear a un duque" es el segundo libro de la serie "The Disgraceful Dukes", y en él conocemos la historia de Dalton, el duque de Osbourne y amigo de James, y Dorothea, la medio hermana legítima a quien Charlene debía suplantar en el anterior libro.
Lady Dorothea es la dama perfecta, no en vano su madre la ha educado para convertirse en duquesa, pero una vez Thea hizo su presentación en sociedad, vio que ésa no era la vida que quiso llevar. Tras dos temporadas que supusieron un auténtico fracaso, convenció a su familia para que la dejase viajar a Italia con su abuela y conocer el arte. Ahí fue donde empezó el anterior libro. Pero su vuelta fue otro desastre cuando dio vía libre al duque de que desaposara a su medio hermana ilegítima. Como "castigo" su familia la envió una temporada a vivir con su tía a Irlanda, pero la finca vecina es del duque de Osbourne, donde se hallan las mayores obras que Thea querría estudiar. Así es como Thea logra ponerse en contacto con el duque, para que le deje acceder a su colección privada.
Pero Dalton, el duque de Osbourne lleva más de diez años sin poner un pie en Irlanda. Lejos de dar la imagen de libertino por la que toda la sociedad le conoce, lo que le mueve es la venganza. Hace veinte años, una tragedia familiar destruyó a su familia, pero el perpetrador de todo ello fue su propio padre, un hombre cruel, una bestia, para la que el poder lo significó todo. Dalton odiaba a su brutal padre y ahora que él es el duque le toca enmendar los desastres de su padre, y por otro lado, su venganza personal.
Empieza una nueva Temporada y Thea ha vuelto a Londres, a la que será su última Temporada antes de vestir santos. Pero Thea no quiere casarse, Thea ansía la libertad de hacer lo que quiera, tomar sus propias decisiones y vivir sin restricciones. No quiere los pretendientes que su familia le presenta, ni la presión a la que su madre y su abuela la someten. Thea estaba a punto de ser una solterona, hasta que el duque de Osbourne la saca a bailar, con falsas pretensiones.
Thea no quiere brillar de nuevo y le exige a Dalton que la deshonre de alguna manera que la haga defectuosa o incasable. Él, decididamente no entiende a las mujeres, y menos lo que mueve a Thea.
Una de las últimas pesquisas de Dalton le obliga a abandonar Londres y partir rumbo a Irlanda, con el inconveniente de que Thea se hallaba en su camino y le convence para que la lleve con él y la escolte hasta casa de su tía. Ése es el plan de Thea para huir de un casamiento desastroso impuesto por su familia.
De repente, el libro se conventirá en una road movie regencil donde los protagonistas se verán inmersos en una serie de aventuras. Donde no sabes si están viajando o huyendo y encontrando peligros y sorpresas por todos lados.
También será en ése viaje donde conoceremos las motivaciones de Dalton y sus auténticos sentimientos. Y por supuesto los de Thea, quien quiere huir de las restricciones impuestas por la sociedad y ser como la pintora italiana que descubrió en sus viajes, Artemisia Gentileschi. Thea descubrió que en la mansión de Dalton en Irlanda se halla un autorretrato de la pintora y le implora que le deje descubrirlo y mostrarlo al mundo. Pero los recuerdos de Irlanda son demasiado dolorosos para Dalton, aún así, éste viaje es su última esperanza para poner fin a su venganza.
El ritmo del libro no decae en ningún momento y desde el principio es palpable la química de los protagonistas, llevada con toques sutiles y picantes y creando un romance muy, muy atractivo. Como novela romántica lo he disfrutado mucho y me ha gustado ése equilibrio entre la trama y el amor, y por supuesto ver a los protagonistas enamorarse y evolucionar. De pensar que ninguno de los dos se casaría nunca, a encontrarse y ver que son el uno para el otro.
Sí, aunque la historia tienes ciertos tópicos y clichés, se lee muy bien y al igual que la anterior novela, tiene cierto toque a las novelas de Regencia que se publicaban hace veinte años. La falta de originalidad que pueda tener lo suple las ganas que yo tenía como lectora, de leer de nuevo romance de Regencia.
Por esto mismo espero que Espasa (y no sé por qué no Esencia), no tarde demasiado en publicar el tercer y último libro de ésta trilogía.