Sión, un niño de diez años, escribe un diario, que se dirige a sí mismo, totalmente obligado. Es una especie de ejercicio pedagógico que le obliga a realizar la señora Sharoni, con cuya familia vive. En el diario Sión narra cómo era su vida anterior, una vida que a él le gustaba, a pesar de las dificultades económicas que tenían. Ahora, en cambio, con la familia Sharoni, a Sión no le falta de nada. Su hermano adoptivo tiene hasta un piano en el que habitualmente toca. Sin embargo, Sión se siente solo. Pero todo cambia cuando Sión huye y conoce a una niña. De vuelta a casa de los Sharoni, el chico comienza a escribirle cartas. Ahora ya no necesita escribirse a sí mismo.
Llena de inconformidades, pero rápida, interesante, emotiva.
Hay un niño en el mundo que sabe muy bien cómo van las cosas y atiende el llamado de su destino. A sus pocos años vive una historia reinvicativa narrada a un diario.