Micaela Moon tiene unos labios gruesos y profundamente rojos, como una rosa arrugada por un puño de hombre, como esa misma rosa que vuelve a despertar tras el desistir de la presión de ese mismo puño. Y de esos labios salen fotos. Fotos que potencian portadas de libros. Fotos que emiten amor por la lectura. Fotos en las que descubrimos besos. Fotos en las que anida la literatura.
Miguel Avero (Montevideo, 1984). Poeta, narrador, ensayista, docente e investigador. Escribe reseñas literarias para el semanario Brecha y participa de diversas antologías nacionales e internacionales. Su libro debut, el poemario Arca de aserrín (Ediciones en blanco, 2011), fue reeditado en 2021 por Ediciones del Demiurgo, asimismo, la nouvelle Micaela Moon (Travesía Ediciones, 2014) fue reeditada un año después por Trópico Sur. En el año 2016 edita los libros: Que nadie pregunte por ti (Bestial Barracuda Babilónica, prosa poética) y La Pieza (Walkie Talkie Ediciones, poesía). Obtiene el Primer Premio de Poesía Espacio Mixtura con el libro Libreta insomne (Editorial Primero de Mayo, 2019). En el año 2020 publica Haiku mate (Ediciones del Demiurgo, poesía) en coautoría con el poeta minuano Leonardo de León. En 2022 sale a la luz, por Ginkgo Editora, Prosperidad, un texto híbrido de poesía, ensayo y memorias; un año más tarde, por la misma editorial, publica el libro de cuentos Micaela Moon y otras tentativas (2023), y el poemario Diario discurrir (Ediciones del Demiurgo, 2023). Parte de su obra ha sido traducida al inglés y al francés.
¿Es este un cuento sobre la obsesión de un lector por su amada platónica, la poeta Micaela Moon? O ¿es una historia de amor por la literatura? Desde luego, estamos ante un librito no solo de final abierto sino de trama abierta también. Aunque lo que sí queda claro es el talento del escritor uruguayo, Miguel Avero. Proveniente de la poesía, esta es su primera declaración de intenciones con la narrativa y se salda con una bonita prosa y una trama bien hilada en la que ha sabido mantener la intriga hasta la última página.
MIGUEL AVERO (Montevideo, 1984) ha escrito su relato bajo el signo de la fascinación que, como tanta otra gente aquí y allá, siente por la chica de la portada. A estas alturas creo que ya puede decirse que Micaela Moon, también conocida como Luna Monelle, es icono y musa de escritores.
Así, escribe Avero: "Leer a Micaela Moon me llena de creatividad, de alegría sin fronteras, de ganas de ser otro; ese otro que siempre quise ver en el espejo, ese espejo donde hasta hace poco sólo había fantasmas". Cierto.
"MICAELA MOON" (Editorial Travesía, 2014) es una pieza breve de fantasía desatada, progresivamente surreal, con la locura romántica de un Gérard de Nerval que se moviera en un escenario de William Gibson. Reconocemos calles y locales de la capital uruguaya, cubierta por una lluvia intensa que tal vez haya invocado la lectura del poemario apócrifo con el que empieza todo. Creemos reconocer personas reales en los personajes, pero tal vez todo está inventado. O no.
Literatura hecha "tras una barricada de libros para sobrevivir". Para adictos a la poesía, a los nuevos vínculos que está creando la amistad virtual en redes sociales, al flujo libre de sentimientos que, por una vez, parece de verdad.