nrique Lihn: vistas parciales (Santiago: Palinodia, 2008) es una agrupación de textos sobre el poeta chileno. Como se nos informa en una nota al pie en la primera página del libro la autora fue pareja de Lihn entre 1974 y 1981 así que es posible esperar una mirada cercana a la figura del poeta. La autora se hizo conocida en Chile por su por sus ensayos sobre el arte y la literatura que emergió durante la dictadura a finales de los años ’70. Sus textos, a un tiempo fragmentarios y alusivos en sus estructuras, académicos en sus recursos bibliográficos, personales en su inteligencia y modestos en su retórica, comparados con varios otros que se escribieron durante aquella época, son especialmente legibles. Composición de lugar (1986) y Memorias visuales (2006) son los títulos que, sumados a este, los han reunido.
De esta forma Enrique Lihn: vistas parciales contiene seis ensayos y una bibliografía. Los tres más largos desarrollan, a su manera, un aspecto de aquella compleja figura que arma la vida y la obra de Enrique Lihn, el más inquieto, versátil e indócil poeta que ha emergido en Chile. Estos tres textos, debido a su disposición en el volumen, forman también una narrativa. Por esto, el primero de ellos, “El sarcasmo de la inteligencia crítica: una escena y varios fragmentos” (de 1998, 2003) comienza la escena en que por primera vez Adriana Valdés ve a Lihn en una mesa redonda en 1968 junto a las estrellas de la novelística y la crítica latinoamericana: Mario Vargas Llosa y Ángel Rama. Para entonces ella tiene 24 años y Lihn, 39. Entre los granados panelistas Lihn, héroe del texto, no destiñe. Es más, se perfila desde ahí hacia adelante como el perpetuo disidente, incómodo, ineludible, rabioso. Así, el sarcasmo, la crítica y la sátira serán los instrumentos que Lihn utilizará para mantener una distancia del mundo, sus proclamas y verdades fosilizadas.
Como te puedo llegar a explicar… Siempre siempre termino un libro porque al final me puede sorprender. Y claro, este fue el caso. La primera parte la sufrí bastante, pero la segunda me fue enganchando. No sé, sentí que la autora escribió lo que realmente quería (y como quería) escribir recién en la segunda mitad del libro. Harto detalle anecdótico, reflexiones acerca del contexto y la poesía (no solo de los poemas) de Lihn y la parte final, un bonito relato de sus últimos días 💕💕