«Quién sabe, me dije, si no existía entre madres e hijos una frecuencia exclusiva para ondas que no han sido descubiertas.»
Un deber familiar ha sido postergado durante décadas por el escritor protagonista de esta novela: contar la excepcional historia de sus abuelos y de su madre, cuyos orígenes se remontan a inicios del siglo XX en la Amazonía peruana. Ahora,con su madre próxima a cumplir noventa años, siente que ha llegado el momento de saldar esa deuda. Así es como Mamita cobravida, una novela que entrelaza dos relaciones íntimas: la memoria del amor filial y el proceso mismo de escritura. A través de recorridos citadinos, evocaciones de la selva y reflexiones metaliterarias, el hijo escritor indaga en la naturaleza de sus vínculos familiares, las tensiones sociales y raciales que los atraviesan y la huella imborrable de la muerte. Al mismo tiempo, se enfrenta a los desafíos del oficio novelesco para capturar aquello que el tiempo suele volver irrecuperable.
Gustavo Rodríguez nos entrega una de sus novelas más personales y reflexivas. Una memoria familiar que es también una exploración sobre la creación literaria. Un juego de espejos donde resplandece la prosa fresca, ingeniosa y confesional de una de las voces más representativas de la narrativa hispanoamericana contemporánea.
Gustavo Rodríguez (Lima, 1968) es escritor y comunicador. Ha publicado las novelas "La furia de Aquiles" y "La risa de tu madre", esta última, finalista del Premio Herralde. Su novela "La semana tiene siete mujeres" fue finalista del premio Planeta-Casamérica. "Cocinero en su tinta" es su novela más reciente.
Las distinciones a la creatividad que ha obtenido en su faceta como comunicador son numerosas. Campañas suyas han movilizado a su país en varias oportunidades: basta recordar la que originó el “Día del Pisco” en 2003 luego de iniciar una guerra comercial con Chile. En el año 2006 el Consejo Nacional de Educación le confirió el Premio al Periodismo en la categoría Internet. Ha sido condecorado por su aporte creativo al país por el Indecopi y varias campañas suyas han sido emitidas en TV europea y estadounidense en especiales sobre la mejor publicidad del mundo.
Es columnista del diario El Comercio de Lima y colaborador habitual de la revista Etiqueta Negra. También es cofundador del Proyecto Recreo, una iniciativa para llevar la lectura a las escuelas del Perú.
Dient que en tot el més d’agost he aconseguit llegir-ne només 100 pàgines, ho dic tot. Evidentment, l’he hagut d’abandonar. Cap paraula m’ha interessat, no passa res de res - i soc la persona més lectora de llibres on no passa res - pero buf. Amb tot el meu respecte, quin puto pal.
2,5🌟 Tierno pero me ha faldado profundidad. He conectado 0 con el protagonista y con sus comportamientos masculinamente básicos. Me he quedado con las ganas de conocer más a su mamita.
Hablar de la muerte nunca es sencillo sobretodo porque la idea de no volver a estar en presencia física de la persona amada es una idea dolorosa, pero lo queramos o no, ese es el inevitable final para todos.
Pero en este caso, y a pesar de que este tema ya lo había tocado en "cien cuyes", Gustavo Rodríguez escribe este libro desde el amor y la añoranza, ya que su mamá se encuentra en una edad avanzada y, en palabras de mismo autor, es una manera de reconciliarse con la idea del inevitable desenlace.
Este libro me atrapó de inicio a fin, y no pude evitar llorar y reflejar mi historia personal con mis padres y mis abuelos ya que es algo más que cierto, y aunque la muerte no respeta edades, es más común que las personas mayores sean las primeras que se despidan de este mundo terrenal.
Esta es una de las historias que considero como vivenciales, que puede que te gusten o no dependiendo de las experiencias de cada quien, pero si me preguntas a mí, yo me quedo 100% con Mamita que con Cien Cuyes.
Creo que la historia iba del punto A al B y se disocia para darle al lector un viaje en los recuerdos del Perú, una historia familiar (deshilar misterios o ficcionarlos del abuelo con un motivo que es por la mamita).
En lo personal, creo que me interesó el prólogo del libro; la historia de charlar con el chófer, ser cómplices de secretos y lo cotidiano de la vida (aunque siento en la lectura momentos de vacíos, absurdos y silencios) y la apertura inesperada de un lector que resultó ser el botones. Sin embargo; siento que la historia se alargó, me estresó esa continua ansiedad de recalcar que se escribía la nueva novela y que si la leía la mamita y el chófer.
Si bien la historia entra en la época de decandencia de la madre y existen muchos eventos que como lectores podrías identificarte, considero que se enfocó más en los temas creativos. Por ello, seguirá siendo el libro de los "Cien cuyes" mi lectura favorita.
“Mamita” es un libro que te hace reír, emocionarte y pensar en lo importante que es aprovechar el tiempo con quienes queremos, para que cuando llegue el momento de despedirse, el corazón esté un poquito más en paz.
Al terminar el libro me quedo con la sensación de que el peso de la trama, su esencia, se inclina hacia la vida del escritor y el querer encontrar respuestas a sus propias indagaciones, a las más íntimas.
Es mi segundo de Gustavo Rodriguez y me da la misma sensación del primero: no quiero que termine para que no suceda lo que es eminente. Me gusta mucho como escribe algo tan nostálgico y cotidiano desde lo que puede ser más triste y agotador
Emotiva e introspectiva y con mucho corazón. Pero me queda la sensación que le faltó algo, creo que la historia de la familia daba para más. Ojalá en un futuro podamos conocer algo más de estos personajes.
la sinopsis nos da a entender que este libro lo escribe para su madre pero en realidad es un libro para el, al final podría haber desarrollado más la historia familiar pero esa mezcla entre la historia familiar y la personal a mí me ha atrapado.
Novela íntima y personal aunque esperé más información del abuelo. Los últimos capítulos son de una fuerte carga emocional que cualquiera que haya perdido a su madre lo puede adoptar.