El nuevo libro de la aclamada autora deFederico(uno de los mejores cómics del añosegúnTheObjectiveyuna de las 30 mejores biografíassegúnElle), «una artista que está llevando la ilustración a sus niveles más altos» (Andreu Buenafuente).
«Una gran dibujante y contadora de historias». Elvira Lindo
Julio de 2023. La narradora vuelve por primera vez a La Ciudad, donde residió durante ocho años, con la intención de dar forma a un libro sobre aquella etapa de su vida. Es ahora muy distinta de la joven que en 2011 llegó con mil euros en el bolsillo y con el ingenuo deseo de trabajar «de lo suyo», y el regreso le hace revivir muchas de sus inseguridades.
Al tiempo que se reencuentra con los amigos que permanecieron allí y afloran recuerdos felices y no tan felices, se abre paso una nada autocomplaciente reflexión sobre la identidad y el desarraigo, la precariedad, los conceptos de «casa» y «hogar», «amistad» y «familia», y, por fin, sobre el propio dibujo como refugio y tabla de salvación.
Navegando entre el pasado y el presente, Una casa en La Ciudad trata de la búsqueda de un lugar en el mundo y la constatación de que la vida no es más que aquello que transcurre durante ese mismo proceso de búsqueda.
Reseñ
«Una naturalidad, la de la voz de la autora, que convierte el campo minado del paso del tiempo en un paseo, a pie, bello e inolvidable».
Darío Adanti
«Una representación visual muy personal y fresca».
Edurne Portela, Hoy por Hoy (Cadena Ser)
«Una de nuestras mejores dibujantes».
Manuel Rodríguez Rivero, El País
«Ilu Ros está predestinada a hacer algo grande. [...] Hay algo en su trazo que destila nostalgia. La del tiempo que ya no volverá y que en sus manos es completamente actual». La Verdad
Ilu, hija mía, ¿cómo lo haces? Me llenas de nostalgia, amor y me pones sentimental. Qué viaje a tu pasado más bonito, qué valiente para irte y para volver. Qué bonito recorrer contigo las calles de Londres y conocer a tus amigos. Qué homenaje a tu vida en el pueblo y a tu vida en la ciudad.
Premisa: Ilu regresa a La Ciudad para enmarcar la narración de una novela sobre la etapa que vivió allí, ocho años en los que, siempre con la intención de trabajar "de lo suyo", exploró diferentes opciones para encontrar un camino que mereciese la pena transitar.
Opinión: Con las novelas gráficas sigo un proceso de selección totalmente diferente a los libros. No me paro a leer reseñas, sino que suelo guiarme por el instinto. Y con este libro tuve un flechazo instantáneo. Por el formato, por el tacto y el peso en la mano, el gramaje del papel. Pasar las páginas y sintonizar con el tipo de dibujo, la variabilidad en el color. Vamos, amor a primera vista.
Lo que no me esperaba es encontrar una historia que conectase tanto con mi vida. No con lo que me ha sucedido a mi en primera persona, pero sí con lo que ha vivido una de mis personas favoritas. Ese alma gemela con caparazón de amistad que algunos tenemos la fortuna de encontrar. Cuando sientes esa conexión con la narración, el libro adquiere un valor añadido instantáneo e irremplazable.
No sólo hay que valorar el estilo de su forma de dibujar, muy potente y personal. sino también el guion, que nos conduce a través de un viaje de recuerdos y reflexiones, descubrimiento personal y reconciliación con lo incontrolable. ¿Quién no se ve beneficiado de hacer un recorrido por el pasado a través de una nueva perspectiva?
A mayores, expone las circunstancias que tuvieron que vivir muchas personas de mi generación, un éxodo temporal en algunos casos y permanente para otros muchos. Una búsqueda de opciones que en nuestro país no era una posibilidad abierta a todo el mundo. La obligación de encajar en ciudades ajenas y hostiles, donde encontrar a compañeros de viaje era sinónimo de compañía y fortaleza.
Gran sorpresa. La devoré, la recomiendo y la regalaré. Una de esas lecturas que te hace olvidarte del reloj y a la vez promueve la reflexión y la conciencia social. Además, en formato de novela gráfica, poco más se puede pedir.
«Al principio creía una cuestión de espacio. Me pasé años creyendo que lo que se me atascaba en la boca del estómago era la distancia, el espacio que me separaba de los míos, pero estaba equivocada: era el tiempo. Yo hubiese querido parar el tiempo. Parar el tiempo de los demás, ralentizarlos, detenerlos, como si fuesen fotos, para que me estuviesen esperando hasta que yo volviese. Pero ellos no eran fotos».
La experiencia del inmigrante milenial con dibujinos bonitos 🥹
Sabía que iba a ser un viaje emocional y, efectivamente, lo ha sido. Es un abrazo para todas esas personas que un buen día decidimos irnos y ya no sabemos a dónde volver. No estamos solas en esto <3
3.5⭐"Había pasado años creyendo que lo que se me atascaba en la boca del estómago era la distancia, el espacio que me separaba de los míos, pero estaba equivocada, era el tiempo. Quería parar el tiempo de los demás, ralentizarlos, detenerlos, como si fuesen fotos, para que me estuviesen esperando hasta que yo volviese. Pero no eran fotos y yo tampoco".
Unha crónica da emigración moderna, indicio de que debemos acoller tal e como nos gustaría ser acollidos cando marchamos voluntaria ou non tan voluntariamente lonxe dos nosos. Non é o meu primeiro nin será o meu último libro de Ilu Ros.
¡Qué disfrute de libro! Ilu crea un relato dentro de otro relato en el que narra su estancia en Londres durante un periodo marcado por la crisis económica en España y por su propia búsqueda de identidad: encontrar su lugar en el mundo y “trabajar de lo suyo”. Me gusta como ironiza sobre esa demanda social –esa pregunta constante de si ha encontrado “algo de lo suyo”– cuando ni siquiera tiene claro qué es eso tan “suyo.” Más allá de la historia en sí, destaca la forma en la que está contada combinando distintas técnicas –collage, dibujo en color y en blanco y negro– para construir un universo visual que enriquece el relato. Además, dota a sus pensamientos de imagen propia, creando unos seres horribles que representan esas ideas insistentes que irrumpen en su cotidianidad, una manera brillante de dar cuerpo a las angustias interiores. Ros convierte esta incertidumbre vital en literatura, introduciendo referencias a 1984 de George Orwell y a Mrs. Dalloway de Virginia Woolf, y empleando en algunos pasajes recursos como el stream of consciousness para sumergirnos en su estado de ánimo a lo largo de los ocho años que dura su estancia en Londres. Aunque la obra es autobiográfica y comienza con un viaje cuyo objetivo es organizar sus recuerdos para escribir un libro, su mirada va mucho más allá de la mera crónica personal. Entre los momentos más entrañables destacan las menciones a la huerta de Murcia, a sus padres y a su abuelo y a esos pequeños detalles cotidianos que, al final, dan sentido a la vida. Una casa en la ciudad es, en definitiva, un testimonio íntimo y a la vez colectivo, una reflexión sobre la pertenencia, la búsqueda de ila identidad y la belleza de las cosas sencillas.
Precioso cómic autobiográfico sobre la experiencia de Ilu Ros en La Ciudad, a la que llegó en 2011 en busca de un trabajo, justo en la vorágine de la crisis económica. Habla del desarraigo, la ruptura espacio-temporal, la precariedad, la nostalgia, las expectativas… Su técnica me ha encantado: cómo se distinguen sus recuerdos del viaje que hace en 2023 para visitar a sus amigues, recorrer lugares míticos de Londres o buscar temas sobre los que escribir. Escoge dibujos en blanco y negro, incorpora de manera sutil y poética el collage, añade toques acertadísimos de grafito (marca de la casa!) y añade a la Ilu Ros actual con dibujo digital. Precioso, evocador, creo que cualquiera que haya dejado su casa (por gusto o necesidad) se reconocerá en los personajes de Ilu en La Ciudad. Una joyita. ❤️
No está mal, no está mal. Bastante entretenido teniendo en cuenta que a mi la vida de la gente ni me va ni me viene y este, claramente, es un cómic autobiográfico. Pero es muy interesante el punto de vista del “español medio” que emigra a Londres (La Ciudad) y tiene que aprender a hablar, moverse, buscar trabajo, dinero, casa y todo con la sensación de no llegar a ser autosuficiente jamás. Salir o no salir de la zona de confort, esa es la cuestión. Hay un momento en que la misma Ilu Ros lo comenta en el libro, pero desde un punto tremendamente sincero y nostálgico: “Los libros de memorias no dejan de tener algo de exhibicionismo, un regusto narcisista, como el arte, como cualquier cosa que hacemos para que la vean, la disfruten o la destruyan los demás.” Y otra joyita más: “Yo hubiese querido parar el tiempo. Parar el tiempo de los demás, ralentizarlos, detenerlos, como si fuesen fotos, para que me estuviesen esperando hasta que yo volviese. Pero ellos no eran fotos.”
No encuentro palabras para describir este cómic. El viaje en el tiempo que ha supuesto, recordarme allí o recordar anécdotas de amigas que se quedaron allí mucho tiempo después de que yo ya hubiera vuelto (y al igual que la autora, me haya resistido a volver de visita). Ilu Ros nos lleva de paseo con ella por La Ciudad y por su experiencia, que es la de tantos.
Es increíble lo clavado que me viene este comic ahora mismo. Ilu Ros cuenta su experiencia viviendo en el extranjero intentando buscar un trabajo "delosuyo" y lo muestra no de forma romantizada, sino con el humor y la crudeza que tiene no tener ni idea de lo que estás haciendo. Al final ves como de forma casi instintiva se va adaptando a lo que la vida le va dando, como se apoya en la gente que va encontrando por su camino y, como todo básicamente, es un huir hacia delante ¿no estamos todos un poco en las mismas? ¿tenemos otra opción? Que dolor ver también que recorrer ese camino supone alejarte de las casas que has habitado y la gente que te ha acompañado. Como dice ella no se trata tanto del espacio que te separa de ellas, sino el tiempo que pasa mientras tú estás intentando hacer ese camino, no se sabe muy bien a dónde.
Mi madre me había regalado una postal de este cómic, luego lo vi en una mesa en Sant Jordi y me lo llevé. Lo he disfrutado aunque se lo he regalado a María porque he pensado que le gustaría más que a mi.
La ilustración de los personajes por secundarios que sean es muy descriptiva y te invita a conocerlos. Una historia muy entretenida con la que fácilmente te puedes sentir identificada
Ha sido un lindo libro de leer, tiene una mirada experiencial con un toque humorístico de las situaciones que se viven al migrar y los movimientos que genera dentro de una misma. Relata de una forma livianita, pero que logra tocar el sentir, haciendo que esa cosa que a veces se siente como terrible, se ponga en perspectiva y se comparta con otras/os
una historia muy sensible y personal que para quienes hemos migrado de la casa familiar a otro país tiene mucho para contarnos. hermosa ilustración de principio a fin.
En «Una casa en La Ciudad», Ilu Ros cuenta una historia íntima que es extrapolable a la de mucha gente: a toda una generación de jóvenes españoles que, tras la crisis de 2008 y los posteriores recortes, tuvo que emigrar al extranjero para ganarse la vida y tratar de arañar alguna experiencia lejos de un país que parecía en coma.
A través de dos líneas temporales diferenciadas gráficamente, la protagonista vuelve a Londres años después de haber abandonado la ciudad en la que pasó buena parte de su primera juventud. Ahora es otra persona y, a la vez, la misma. A través de los paseos por los lugares que entonces frecuentaba, de las conversaciones con las amistades que allí siguen residiendo... nos cuenta cómo fue su vida en esa época. Y esa una historia bastante cruda, que se aleja mucho del romanticismo que mucha gente le otorga a la vida en el extranjero.
Trabajos durísimos y mal remunerados, una constante sensación de estar perdiendo el tiempo y el camino, experiencias vitales sórdidas, desconexión con su vida anterior y con su núcleo familiar... esas son algunas de las realidades que conforman el día a día de estos jóvenes que solo podían aferrarse a la esperanza de un buen trabajo mientras veían cómo sus títulos y sus ilusiones se iban malogrando. E Ilu no se ahorra detalles. No trata de dulcificar una experiencia que, por mucho que fuese enriquecedora, también fue durísima. Y nos la cuenta para que a ella misma no se le olvide lo que vivió, para que el mundo no actúe como si aquello no hubiese acontecido.
Con un estilo inconfundible (que añade a su estética algunos elementos plásticos novedosos), Ilu Ros vuelve a hacer un libro perfecto, intenso, emotivo, lúcido, valiente y de una hermosa melancolía que encaja a la perfección con sus tonos tierra.
Que no se pierda este libro nadie que disfrute de las historias bien contadas, de lo confesional y de los libros ilustrados con talento y emoción.
Lo que más me ha entusiasmado de esta crónica gráfica de Ilu (¿Iluminada, una iluminadora?; tiene su cosa) Ros es la personalidad de su dibujo: suelto y ligero, ingenuo y reflexivo hasta el descuido de lo inacabado y el garabato. Es de agradecer la sinceridad, la impronta fresca y directa de estas viñetas, tan auténticas y artesanas, cuando lo que se lleva desde hace tiempo en el cómic actual es la fullería fotográfica, las filigranas digitales y el uso hasta el abuso descarado de la IA. Este trabajo, en cambio, de principio a fin trasluce la expresión y la sensibilidad personales de una artista. Los otros, esos de las tecnológicas, confunden el arte con el artificio; allá ellos.
La historia se podría dividir en dos bloques bien diferenciados. Todo lo anterior al "DÍA 5" es reiterativo, se hace largo, en mi opinión le falta poda: son historias, no vulgares, por supuesto, pero sí demasiado trilladas y muy reconocibles, bien en carne propia, bien en las carnes de amigos, familiares o conocidos que emprendieron un día la aventura londinense y otros aledaños británicos. Sin embargo, toda la parte final es grandiosa y muy emotiva, magníficamente resuelta. Los MOVIMIENTOS 1 y 2, el Zorro, el encuentro existencial de la mano de Mrs. Dalloway, el despegue... Son momentos sublimes en los que la protagonista descubre que "de_lo_mío" consiste en creer en uno mismo.
Me ha pillado esta lectura en una situación de ligera similitud con la de la Ilu veinteañera. Yo también vivo Mi Ciudad, mucho menos cosmopolita, mucho menos internacional y llena de vida, mucho más Irish y directamente relacionada con un trabajo "de lo mío". No es la misma realidad, desde luego, pero hay mucho de la experiencia migrante en país extranjero de lengua ajena, cielos encapotados, moqueta como estilo de vida y ávido consumo de té que coincide a la perfección con lo que vivo actualmente. Me ha resultado una lectura tan triste como reconfortante, quizás por hacerme pensar en la incertidumbre que rodea a mi propia vida en esta Otra Ciudad.
Un cómic ingenioso, sentido y que por razones obvias, me apela ahora mismo.
Este libro nos cuenta la historia de inmigración de la propia autora. En 2011, durante la crisis económica, decide irse a Londres a probar suerte, para ver si encuentra algo «de lo suyo». Cuenta sus trabajos precarios, cómo intentaba aprender inglés (se fue a Londres), cómo no se sentía ni de aquí ni de allí…
Opinión 🖋️ Me ha gustado mucho porque te cuenta la realidad de los años de esa crisis en España, muchas familias se quedaron sin trabajos y a más de uno le tocó emigrar.
Ella te va contando toda su peripecia: cómo fue encontrar piso, los trabajos precarios, los amigos que sigue teniendo allí, por qué decidió volverse…
En general, es una historia bien formada ye Ilu Ros dibuja de maravilla. Sin duda os la recomiendo.
Es un buen cǿmic, muy personal y autobiográfico. Es difícil saber lo que narra, si su pasó por la ciudad, su vida entera, su concepción del arte, los errores que ha cometido en la vida, el paseo de vuelta a la ciudad... o de todo un poco.
Me ha faltado algo extra para llevarlo al 5/5, y es que desaprovecha mucho el espacio, yo entiendo que es un cómic, y que tiene mucho de lenguaje visual, pero hubiese preferido que hubiese aprovechado esas páginas para contar más cosas, más detalles slice of life (que los hay, pero quería más, más que varias representaciones abstractas de ella convirtiéndose en naranja, siendo exprimida y siendo bebida cual zumo por ejemplo).
AL PRINCIPIO CREÍ QU ERA CUESTIÓN DE ESPACIO. ME PASÉ AÑOS CREYENDO QUE LO QUE SE ME ATASCABA EN LA BOCA DEL ESTÓMAGO ERA LA DISTANCIA, EL ESPACIO QUE ME SEPARABA DE LOS MÍOS, PERO ESTABA EQUIVOCADA: ERA EL TIEMPO. YO HUBIESE QUERIDO PARAR EL TIEMPO. PARAR EL TIEMPO DE LOS DEMÁS, RALENTIZARLOS, DETENERLOS, COMO SI FUESEN FOTOS, PARA QUE ESTUVIESEN ESPERANDO HASTA QUE YO VOLVIESE. PERO ELLOS NO ERAN FOTOS.
A pesar de ser un libro un tanto caótico en su hilo narrativo, me ha encantado la ilustración natural, fluida y orgánica de Ilu. Su historia es probablemente la historia de todos aquellos que nos hemos visto emigrando a otros países en busca de algo mejor.
Me ha encantado, porque he conectado con la gran mayoría de las experiencias que se cuentan y he recordado a muchos amigxs que viven muy lejos de mí, pero que tendrán un lugar en mi corazón para el resto de los tiempos.
Mi yo de 2025 conecta a la perfección con la Ilu de 2011, a través del tiempo y del espacio, pero mismos problemas y preocupaciones. También son historias que merecen la pena ser contadas, y más aún en el estilo tan particular, caótico y magnifico de Ilu Ros. Sus ilustraciones tienen tanta personalidad que son fascinantes.
Además de precioso cuenta una historia personal con la que nos podemos sentir muy identificadas las personas de esa generación que se tuvo que ir de España durante los peores años de la crisis económica. Esa ciudad podría ser cualquier ciudad e Ilu podríamos ser cualquiera de nosotras. Muy recomendable
me lo devoré, me encantó 😭 una autobiografía ilustrada sobre la vivencia de emigrar a Londres. una historia ilustrada que trata sobre la distancia, el tiempo, la vocación, la precariedad, la familia, la amistad, el hogar... en fin, una historia ilustrada q trata sobre los pilares de nuestra generación!!
Absolutamente espectacular. No podía parar. Nunca me he sentido tan reflejado en un libro. Ha sido un viaje por los cinco años que yo también pasé en La Ciudad. Lo podría releer infinitamente y volver a experimentar todos esos sentimientos. Sin duda un MUST-READ!
Preciosas ilustraciones para explicarte, dando un paseo, la soledad, las tristezas, las dificultades y también las alegrías de ser emigrante en otro país y las penas de dejar atrás a seres queridos en las idas y las venidas.