«La noche del 19 de septiembre de 1986 me dormí sobre el techo que le quitó la vida a mi padre, entre muebles rotos, bloques de cemento, piedras y varillas. Sobre miles de lágrimas, sobre el último suspiro de decenas de personas. Me quedé profundamente dormida, rodeada de fantasmas y de ángeles.»
Tras el fallecimiento de su padre, Rodrigo González, en el terremoto de 1985, AmandaLalena Escalante, de seis años, se embarca junto con su madre en un avión con destino a la Ciudad de México, dando inicio a esta narración autobiográfica en la que Amanda, desde una profunda intimidad y honestidad, comparte su vida en momentos conmovedora y en otros dolorosa. En estas páginas, recorreremos su infancia marcada por la muerte de su padre y la compleja relación con su madre; las carencias económicas y emocionales que padeció; su búsqueda por la espiritualidad y el perdón; su incursión en la escritura y la literatura, y sus primeros pasos en la música que la llevaron a ser la Amandititita que todos conocemos.
En este libro, Amanda hace un viaje al inframundo bajo el mantra «Un día contaré esta historia y ese día estaré bien», en donde enfrenta a sus más terribles demonios para renacer como la heroína que es, pero, sobre todo, lista para voltear al pasado y encontrar en él la fuerza y la humildad para mostrar su lado más auténtico y humano.
Esta no es una obra para cualquiera, o para quien solo busca “literatura anagrama”. Esta, es una obra sincera, muy bien escrita. Es una obra incómoda porque no es de una autora con becas del FONCA o de la bandita condechi-narvarte. Es una obra sobre la vida, el amor y el dolor. Pero no del amor burgués. No del dolor como marca registrada que muchas explotan para su círculo de lectores que más bien son sus compas. Aquí hay mucho llanto y realidad de la mala. Amanda Lalena Escalante ya había dado muestras de gran autora con sus 13 latas de atún. Este libro confirma su vocación.
Le doy un 3.5, la verdad es que empezó muy bien, logró engancharme desde el principio, pero no me gustaron las ultimas páginas, estuvo un poco flojo, y sentí qué pasó todo muy rápido y que no hubo más sustancia a lo largo de su vida (o los años). Sinceramente creo que tiene un estilo muy único, simple y envolvente, la autora lo escribe desde un autoconocimiento muy profundo, y también desde un lugar donde hubo mucho dolor, miedo y sufrimiento. Creo que las personas que tienen un lado más espiritual o religioso lo podrían disfrutar más que yo :))
Quien no conoce el trabajo de Amanda debería empezar por 13 latas de atún, pasarse a sus discos, escuchar de “Ecatepec a Atizapán” y verse el video de “Eres un mamón”. Si les gustó y no han escuchado Señoras Punk, dense tiempo para escucharlo y luego como cereza de un buen pastel, vengan a leer este librazo.
A ver, soy muy fan de Amanda, y siempre recomiendo iniciar por sus cuentos, creo que es una autora que tienes que ir conociendo su universo o vas a entrar a terrenos nublados sin entrenamiento.
“Algún día contaré esta historia” es intensa, triste, agridulce y te siembra muchas preguntas y te hace reflexionar.
La verdad no sé por qué tardé tanto en leerlo, si bien es una autobiografía intensa y dura; es muy fácil engancharte y conversar con ella. Encima yo viví en algunos lugares donde se desarrolla la historia, logrando una vez más conectar con sus historias.
Amanda, gracias por un libro más en el que pude conocerte mejor. Cuando leo biografías me doy cuenta que no somos tan diferentes como personas, todos estamos aterrados de estar vivos.
Sin embargo, es ahí cuando difiero con el tercer acto del libro: La espiritualidad.
A como lo leí… no sé, me sentí como si quisiera convencerme, como si fuese una de esas personas de alguna secta que toca tu puerta y te habla de Dios.
Me sentí en un grupo de apoyo cristiano y creo que es ahí donde me pierde completamente como lector. Toca de manera superficial la espiritualidad, no ahonda en su hermano, por ejemplo; ¿se redimió, pudo ayudarlo? Menciona que hace las paces con una familiar, pero solo lo hace por un mensaje de voz, me parece contradictorio el mensaje final.
Al final me parece una historia que merece ser contada y que fue contada como la autora lo decidió y aunque no entendiera el final, lo hizo a su manera y eso es admirable. Porque siempre hace las cosas como ella quiere y necesita y se requiere verdadero talento y perseverancia para hacerlo.
Es un libro al que se le agradece que se narre desde la total vulnerabilidad, permite identificar cada una de las propias, pero no te deja ahí acompaña al lector, te muestra lo bonito de lo feo. La respuesta está ahí adentro de cada uno, gracias!!
Leí este libro justo después de terminar "13 latas de atún" porque este primero me pareció fenomenal. Los dos los terminé devorando, incluso este segundo más rápido que el primero ya que el primero son anécdotas, cuentos e historias no hiladas por lo que no transcurren en una secuencia lineal como el segundo. 100% recomendaría leerlos en ese orden para poder comprender un poco más la visión de Amanda Lalena. En algún estuve tan inmersa en la historia que podía sentir que comprendía todas las emociones y pensamientos de Amanda aunque no precisamente haya vivido lo mismo que ella. Es muy fácil lograr empatía y conexión con su historia y con la forma en que escribe. La vulnerabilidad une y me sentí muy identificada, quería correr a abrazarla por el mismo instinto de querer que alguien me hubiera abrazado en mis momentos más complicados. Habla de prejuicios, amor en la austeridad, abandono, discriminación, reivindicación con uno mismo, expectativas, aspiraciones, aprender a creer en uno mismo, saber que sólo uno con su espiritualidad va a lograr salir de cualquier situación. Creo que este libro fue escrito en un lapso muy amplio, por lo mismo los capítulos iniciales son muy diferentes a los finales. Al final, incluso podría creer que son capítulos de un libro de anécdotas de un libro de busqueda de la espiritualidad, o tal vez incluso el libro completo lo es pero son necesarios los primeros capítulos de contexto para entender la necesidad tan grande de buscar El Camino.
Frases: -¿Quién elige qué seres humanos tendrán infancia y quienes no? -"No hiciste nada malo, somos pobres y eso no le gusta a la gente" -"Un día contaré esta historia y ese día estaré bien" -Las fantasías son un postre, no un alimento. La realidad es incluso más hermosa que todos mis anhelos. - Un hombre no se siente orgulloso de las alegrías y del placer. En el fondo, lo único que da orgullo y alegría al espíritu son los esfuerzos superados con bravura y los sufrimientos soportados con paciencia. -Una persona como yo tiene más razones que nadie para afirmar que Dios existe y al mismo tiempo, una persona como yo es el testimonio de que Dios existe, porque sigo aquí.
Creí que sería una novela autobiográfica porque el título y algunas publicaciones prometían que la autora iba a contar historias de su vida pero en realidad son notas, reflexiones, relatos muy cortos como de un blog –a veces de un párrafo– y extremadamente resumidos de sus vivencias, intercalados con poemas. No se da permiso de rascarle a las heridas ni de contar a profundidad las situaciones difíciles que lamentablemente tuvo que vivir y lo entiendo, es muy incómodo y no cualquiera tiene el valor de rascarle a lo traumático y exponerlo. Repite muchas frases, no sé si fue intencional o error de edición y en uno que otro relatos no sabemos de quién habla porque menciona el nombre pero no quién es esa persona. Varias veces está platicando sobre un recuerdo y luego dice esto no lo voy a contar y uno se queda a medias. Hay muchos lapsos de tiempo en los que no queda claro si terminó o no la primaria, si estudió la secundaria y la preparatoria y quizá a la escuela no le importó su grado educativo porque podía pagar la mensualidad, quién sabe.
Las notas que forman la generalidad de la historia me recordó la maravillosa y gran diferencia que puede hacer en la vida de una persona contar con ayuda de más de un patrocinador, alguien que te conecte y te recomiende, contar con quien te dé apoyo de cualquier tipo, para mí es un lujo y la mayor bendición que puede existir.
A inicios de este año leí 13 latas de atún, y me fascinó por completo. Me quedé con ganas de seguir leyendo más de la pluma de Amanda, así que, sin dudarlo, compré su segundo libro. Llegó a mi vida como un rayo de sol, justo cuando atravesaba conflictos personales demasiado densos.
Y efectivamente, en este libro no solo leí acerca de la vida de una de mis ídolas de la infancia; también me encontré a mí misma en cada oración de Lalena. Fue como si el libro me leyera a mí.
Tardé bastante en terminarlo. No porque fuera largo o tedioso —al contrario, su lenguaje es embriagador y adictivo; podría haberlo leído en una tarde—, pero su mensaje es tan doloroso, biográfico y crudo que tuve que avanzar por partes. Como cuando das el primer trago de tequila: arde, quema, quizás te marea… pero después se siente suave y ligero.
No solo leí la vida de Amanda. También leí la mía.
Yo jamás lloro con los libros, y puedo confesar que mi primera vez fue con este. Me sentí como Anton Ego probando aquel simple ratatouille que lo llevó de vuelta a los rincones más recónditos de su infancia. Así es este libro: como la comida más sencilla y honesta que puedas probar, pero tan bien hecha que parece el platillo más gourmet de Dubái.
Quiero seguir leyendo a esta mujer hasta que me muera. Amén.
Pero un libro que narra unas memorias tan autocompasivas, atrapan no por su calidad, sino por el morbo que generan,
Cada capítulo intenta ser más triste que el anterior y de hecho algunos terminan con la frase "y esto no es lo peor" lo que genera en el lector una expectativa de que más cosas horribles le sucederán a la protagonista. Pero después de tantas "desgracias" página tras página, el libro se vuelve plano y sin sorpresas.
Intenta hacer de las ciudades personajes, nombrando las calles que habita la narradora, pero se vuelven solo un dato geografico, porque no se siente ni el olor ni, el ambiente de los espacios que describe.
Probablemente el alcoholismo genero ciertas lagunas mentales, que hacen que estas memorias se sientan incompetas.
No compren el libro, es caro y no lo vale. y como el morbo vende, en algun punto buscaran hacer una serie... igual y les queda mejor.
La historia de vida de Amandititita me conmovió profundamente. Si bien, en Trece latas de atún se alcanzaba a ver que su camino no ha sido fácil, en Un día contaré esta historia nos lleva por un viaje mucho más íntimo. Aquí conocemos a una mujer sumamente sensible, amorosa y resiliente, que vivió una infancia marcada por la falta de protección y seguridad, obligándola a asumir responsabilidades de la vida adulta desde muy temprano.
Amandititita logra engancharnos con una narración cercana, salpicada de frases que se quedan con uno mucho después de cerrar el libro. Su voz es auténtica y profundamente humana. Sin embargo, también sentí que algunos saltos en la línea del tiempo eran abruptos y que hay partes que pudieron desarrollarse con más claridad o profundidad.
Cuando se trata de libros autobiográficos no me gusta darles una calificación, siento que se puede caer en criterios un tanto cuestionables. Tipo, hay algunas reseñas aquí que parece que solo buscaban un chisme 🤨 Dicho esto, ame “Trece latas de atún” pero en este nuevo libro la autora abusa de los mismo recursos narrativos y hay varios capítulos flojos. Sin embargo Amandititita es honesta en su escritura, algo que no se puede fingir, y tiene varios poemas preciosos. En general es un buen libro.
“¿De quienes son los hijos sin padres? ¿Quienes nos cuidan en la noche? ¿Quién nos da fuerza? ¿Por qué seguimos aquí” ¿Quién nos ama? (…)”
Me da muchísimo coraje cuando alguien no conoce a Rockdrigo González, jajaja, pero más me saca de onda. Si les interesa leer las memorias de Amaniditita y de Amanda Lalena (que no son la misma, o sea sí pero no), les recomiendo mucho buscar y escuchar la música de su papá para entender extraliterariamente la historia, y cantar entre risas Metro metro metrosexual o Te crees la muy muy te pones mini falda y te crees la muy muy para tener una mejor experiencia de lectura. Tengo más opiniones. Las pienso bien y luego las pongo en mi blog.
Es una especie de sanción para las personas que hemos vivido una infancia difícil a lado de una persona con adicciones, comprendo el dolor y hasta en ciertas partes me he identificado. Lloré al final porque si bien no viví todo el dolor que ella menciona, si me he identificado con muchas de sus emociones más intensas. Agradezco a la autora por dejarnos ver su lado más susceptible, más sensible, más humano. Por dejarnos entrar en su dolor y por dejarnos sanar a su lado, reconociendo que nadie somos perfectos, y que solo en el perdón encontraremos la paz que siempre hemos buscado.
"entre menos me sale ser yo, mejor me sale ser amandititita"
Un libro autobiográfico compuesto por relatos que cumplen con la función exacta; presentarnos a Amanda, que ella se presente y nos cuente que quiere que sepamos de ella. Me fue sencillo leerlo, empatice con su lucha constante por mantenerse sobria, por los miedos desbloqueados después de la fama y sobre todo, con el querer encontrarse pero no lograrlo.
Conocía poco de Amanditita, por su música y, sobre todo, por un podcast llamado Señoras Punk en el que dejaba escapar viñetas sobre su vida, su salud mental y su búsqueda de la espiritualidad. En este libro, que es su autobiografía, profundiza en todo ello. Es una historia que conmueve hasta las lagrimas. Eso sí, nunca se victimiza. Me parece un gran relato de sobrevivencia y me resulta inspirador leer cómo una persona puede estar sobreponiéndose constantemente a circunstancias adversas.
Este libro enseña a no dar por hecho que conocemos a las personas famosas simplemente porque lo son, nos recuerda que siguen siendo seres humanos. Que debemos seguir abogando y apostando por la ternura y el amor, porque ahí está nuestra salvación. Es una enseñanza sobre el amor y el perdón. Sobre abrazar nuestras luces y nuestras sombras. Sobre curar nuestro linaje, sobre ser honestxs con nosotrxs mismxs aunque este mundo, lleno de dolor, nos pida lo contrario.
"Un día contaré está historia y ese día estaré bien"
Este libro me conmovió hasta lo más hondo, la historia de Amanda me cambio la perspectiva de muchas cosas y no puedo más que estar agradecida, no exagero al decir que me cambio la vida, para bien.
"El sol está en las palabras. Gracias por escribir, a quien quiera que escriba"
No es para mi. Me parece que se enfoca en contar una tragedia tras otra sin darse cuenta de todos los privilegios a los que pudo acceder solo por la gente que conoce. Entiendo de donde viene su enojo y como su vida pudo ser diferente pero hay cosas que no se explican en el libro y solo se añaden para darle dramatismo. Ojalá que su vida sea mucho mejor ahora y haya encontrado lo que buscaba.
Me pareció una historia muy increíble e inspiradora de cómo a pesar de vivir situaciones muy difíciles en esta vida uno siempre puede elegir cambiar el rumbo y sacar lo mejor de sí mismo, abrazando su historia y perdonando. Amandita tiene una muy buena pluma ✍🏻 y un corazón muy grande ♥️
Gracias Amanda por abrir tu corazón a través de tus letras. Un libro honesto y fácil de digerir a pesar de la crudeza de los temas que aborda. El libro lo terminé en dos días, pudo ser menos.
Increíble biografía de Amandititita que sin ser panfletaria, termina siendo un análisis interesante acerca de la búsqueda espiritual en pro de una mejora de vida.