Una joven mujer llega a una residencia artística para escapar de un bloqueo creativo o, tal vez, para escapar de sí misma, de su vida, de su entorno. Lo que en principio habría de ser una experiencia creativa, estimulante, se convierte, a través de un breve instante de apertura al caos, en un cúmulo de perturbaciones que la van acercando a los abismos de su interior y a los de los otros. Decidida a que su vida no sea banal e intercambiable, cree encontrar en el arte un modo legítimo de transgresión para tensionar las fronteras de la ética, del cuerpo y de las relaciones.
En "Hasta aquí todo va bien", la primera novela de Estela Sanchis, hay una honda reflexión sobre la pulsión de violencia y la crueldad, sobre los vínculos enfermos de dependencia y los límites de la intimidad, sobre la ficción y la manipulación.
como bien dijo mi amiga Alba: el final de este libro > cualquier hombre
este libro ha apelado a varias pulsiones mías y lo que es mejor: me ha despertado unas cuantas más. cuando lo acabé no podía dormirme de lo acelerada que estaba, menudo subidón. cine absoluto. Enhorabuena, Estela, eres perfecta.
Creo que nunca había sentido tanto placer e incomodidad a la vez con un mismo libro. No quiero decir mucho más porque creo que la lectura de Hasta aquí todo va bien tiene que ser también una experiencia que el lector viva en primera persona.
Llegar a la meta, cualquier meta, siempre supone un alivio. Como si cada final no implicase un nuevo comienzo que volverá a llenar de frustración. Como celebrar el fin de año convencido de que al día siguiente te espera otra cosa. Pero nunca es otra cosa y, como mucho, ese último esfuerzo te dejará agotado y falto de aliento
¿Es una novela? ¿Es una performance? ¿Es un juego? ¿Es una venganza? ¿Una provocación? ¿Una reivindicación? No lo sé. Lo que sí sé es que es un librazo y que tenéis que leerlo. La novela retrata a una mujer artista en un momento en el que no sabe quién es ni hacia dónde tirar. En pleno bloqueo creativo, se va a una residencia artística en Hungría. Allí decide que no quiere una vida banal ni intercambiable y encuentra en el arte un espacio legítimo de transgresión desde el que tensar los límites de la ética, las relaciones y el cuerpo. Tiene un impulso violento y necesita explorarlo, ver hasta dónde puede llegar. Y eso hace que el libro sea incómodo. Es una mujer en un momento frágil de su vida que encadena un error tras otro, que es misántropa, que quiere triunfar pero no quiere sacrificios, que vive en medio del caos. Y eso también resulta perturbador. Por un lado, porque empatizamos con ella: todos, en mayor o menor medida, hemos pasado por momentos parecidos y también tenemos una parte que se siente atraída por la transgresión. Por otro, porque es una mujer. No estamos acostumbrados a ver a una mujer con instintos agresivos sin que nos incomode. En un hombre no genera el mismo efecto. Y ella lo sabe. Lo reivindica como algo nuestro, como un impulso agresivo que nos atraviesa a todos, no solo a los hombres. Lo que pasa es que a nosotras nos enseñaron a callarlo, y si lo explicitamos nos tachan de locas o perturbadas. Además, la autora juega constantemente con la ficción y la autoficción para que lo vivamos como real, para que choque más y el debate sea más vivo. Tuve la suerte de ir a la presentación y conocer a la autora, y salí con una admiración total por ella. Lo que cuenta es brutal, y da igual que sea verdad o no: el hecho de escribirlo como autoficción ya la coloca en un lugar muy criticable y, aun así, transmite una seguridad en sí misma y una calma impresionantes. Parece casi una declaración de intenciones, como diciendo: lo que yo muestro es natural y no debería darme vergüenza, así que no la voy a tener. La vergüenza es más bien de quien no se atreve a reconocerlo y lo esconde. Es admirable. En definitiva, este libro perturba y desafía, te hace replantearte ideas sobre el arte, los límites y la violencia, pero también sobre nosotros mismos. Vamos, la definición misma de librazo. Leedlo.
soy una lectora fiel de libros en los que "no pasa nada", así que agradezco especialmente esta desviación hacia libros en los que pasa todo lo que "no debería pasar"
Estela Sanchís nos ofrece una serie de performances (que entiendo como proyecciones deformadas/filtradas de la vida) que nos hablan sobre el deseo, el poder, los límites, el arte y la violencia, lo oculto y lo humano
esta forma de arte que se escribe desde los bordes del espacio habitable o visible me ha recordado mucho a Sara Ahmed y su «delante de lo que aparece, debemos preguntar qué desaparece»
Si se me pidiese una razón clara y convincente de por qué decidí a mis buenos 52 años ponerme a estudiar psicología no sabría darla.
Es cierto que siempre he sido muy observador y me fascina —a veces aterroriza— lo que la mente humana es capaz de desarrollar. Desde ideas maravillosas que hacen la vida mejor a la humanidad hasta inventos con una dosis de maldad y psicopatía que te horripilan y hasta en un fondo interno al que nunca queremos bajar admiras por la complejidad de la maldad.
Por poner un simple ejemplo: la bomba atómica. Es sin duda tan terrible como alucinante el empeño técnico por perfeccionar ese instrumento de muerte que además ahora está más que superado. Se me encoje el alma cuando para que las personas que estamos cenando tranquilamente entendamos la magnitud de un arma o de un incendio lo pasan a parámetros del tipo; es cincuenta veces más potente que la bomba de Hiroshima o la superficie quemada equivale a veinte mil campos de fútbol.
Por eso los psicólogos estamos “obligados” deontológicamente a atender a Oppenheimer, a un pirómano o a Estela en el caso de que esta tengo un sufrimiento tal que necesite ayuda. Nos valemos de una herramienta llamada empatía.
Pero no es una empatía como la que cualquiera podemos sentir ante alguien indefenso o triste. No tenemos que llevarnos a casa el problema de quien nos viene a ver a consulta, pero sí debemos en cierto modo “ponernos en su lugar” por horrible que te pueda parecer la persona que acude a ti voluntariamente o no e intentar ayudar, aunque en alguna ocasión esté lejos de nuestra moral o creencias o ética.
Para mí lo impresionante de la novela es que la escritora, que habla además en primera persona, podría veladamente tratar de “justificar” su esencia vital contando qué es lo que siente y calla, qué es lo que odia y también calla o sencillamente a lo mejor crea una especie de escape a través de la escritura. Un ajuste de cuentas consigo misma, con su hermana, con Greg, Peter, Gabor y todos los monstruos reales o imaginados.
Como dijo en un audio de Whatsapp mi amiga Alena Kharchanka, es una lectura un poco lejana a lo que solemos compartir —aunque ella lea bastante más que yo— pero absolutamente magnética dentro del horror tan explícito de algunas de sus páginas y de lo impactante que pueden llegar a ser las performances de arte conceptual.
que buen primer libro. lectura que te invita a seguir la historia fácilmente, tiene cosas muy chulas, estructura estimulante, frases escritas increíble, datos interesantes y una historia, conociendo su obra como fotógrafa, que merecia la pena ser contada. creo que algunas cosas de la protagonista se quedaron sin atar. lo recomiendo.
Llevo un par de días pensando en qué poner en esta reseña porque nada me parece suficiente. Solo os puedo decir que tengo el libro lleno de post-its y que mi nota más repetida es "Menuda tía lista". Sinceramente no os voy a contar nada mejor ni más interesante que lo que cuenta Estela, así que no me enrollo más y os digo que leáis este pequeño artefacto rabioso y brillante.
Màgic. Tant contenta d’haver descobert aquesta joia. Parlaria durant hores amb l’Estela i li diria que l’entenc tant, a vegades. Que m’expliqués absolutament tot el que se li passa pel cap.
Tant agraïda per aquest final, definitivament a l’alçada de tota la lectura. Fortíssim. Tant de bo que fos llarguíssim. Pf, vull segona, tercera i quarta part.❤️
“Hay algo romántico en el horror (…) que te atrapa, que te hace buscar ese contacto una y otra vez. (…) será lo único que recordarás después (…) porque abrió en ti un abismo.”
Muy muy muy buen libro si tenéis un bloqueo lector Corto, fácil, adictivo Una reflexión súper honesta sobre el deseo, los límites del placer y de la crueldad
Sensaciones encontradas. En esta autoficción tan arriesgada hay un ensayo sobre los límites del arte, una exploración de la maldad y un cuestionamiento del deseo..... Sobre todo hay una vida que se pone en juego.Todo eso suena bien, pero me deja algo fría y me siento un poco moralista por no conectar del todo con la transgresión que propone. Está repleto de referencias a obras que parecen muy chulas, eso sí.
Me gusta cómo construye el ritmo y que recurre a lo sensorial para incomodar, pero le falta pericia narrativa a mi parecer.
Interesantísimo debut de Estela Sanchis, en una narración repleta de escenas perturbadoras que despiertan la morbosidad y curiosidad del lector. A lo largo del relato la autora nos hace cómplices de sus propias transgresiones abriéndonos una ventana hacia su pensamiento, experiencias y reflexiones para finalmente ser nosotros mismos los intrusos en su obra.
Me ha fascinado cómo consigue que, a pesar de lo inexplicable que pueda parece cómo se comporta la protagonista, todo resulte extrañamente verosímil y coherente. Me encanta que el libro sea un ensayo sobre arte y violencia pero también una performance en sí misma. El plot twist del final… tiesa. Diez diez diez.
Me ha explotado la cabeza. No podía dejar de leer. Me ha hecho reflexionar, me ha incomodado, pero sobre todo me ha fascinado la historia, el trasfondo y la narración.
Original en su planteamiento y en como juega con ciertos límites literarios. Interesante como te lleva a una constante incomodidad moral. Quizás un poco errático a veces? O es que quizás a ratos no supe por dónde quería llevarme (mala mía?), pero llega a un final super interesante en mi opinión. Creo que no será un libro del que me olvidé fácilmente.
Pd: el personaje de la artista loca estadounidense? no puedo parar de pensar en ella que divertido que divertido que divertidooooo
Me ha costado bastante avanzar con esta lectura. No revelo nada más para no hacerle spoiler a mis amigas del club de lectura. Pero wow qué desagradable.
Necesito tanto que todo el mundo lea este libro para comentarlo. Lo mejor es leerlo sin saber la premisa. Que te sorprenda (y vaya si lo hace). Un juego aparentemente divertido que se convierte en algo oscuro, tenebroso. Un juego del que no sabe (o no quiere) salir la protagonista. Violencia, consentimiento, fotografía, arte, límites de la moralidad y mucho más.
Lo he disfrutado un montón. Retrata genial la mente de un artista, la mente de alguien para quien los límites de las cosas no están tan claros como para el resto y es capaz de redefinirlas.
La protagonista está atrapada en su inteligencia. No tan poca como para quedarse en la superficie, no la suficiente como para ver que al otro lado de la masa hay otra superficie. Vive en un fluido viscoso por el que le cuesta mucho moverse. Ha llegado tan profundo simplemente a base de cabezonería, pero, o mejora hasta moverse con más soltura y poder llegar a la otra superficie a tiempo, o debería haber empezado a hacer el camino de vuelta a la superficie original hace mucho tiempo. Por otra parte esto hace que a veces sea insufrible, la veo como una persona muy narcisista. Irónico para alguien que su mayor interés son los otros. Pero durante todo el libro lo central son sus pensamientos y sensaciones con respecto a todo. Por ser una persona inteligente es empática y se imagina lo que piensan y sienten los demás, pero nunca por interés profundo en la persona, simplemente por propia curiosidad. Llega a plantearse dejar morir a Nicholas.
Cuando empieza a ser mirada por Greg ella actúa para en frente, pero actúa en no actuar para los de su casa. Al hacer de su vida una performance ya no hay vuelta atrás, la diferencia entre ser y parecer desaparece para siempre. La idea de la frustración de Greg por sentir que ha perdido algo que realmente nunca había tenido. La escena en la que Greg se da la vuelta y mira a la cámara me volvió loco. Y el final en el que Greg la traiciona me parece sublime, porque además le da una doble vuelta final con el hecho de que el propio libro sea una respuesta a esa traición.
La performance de Gabor: Dice a la una que la otra la ve poco implicada. Les dice que les ve faltos de seguridad. Y aunque inconscientemente, esto genera, por mucho que lo odiaría Estela, su inspiración. O sea que en sentido contrario, Gabor consigue justamente lo que pretendía. Me encanta lo de su camisa.
Sarah es un personaje que me cae mejor que Estela, ha aceptado el sinsentido de todo y surca por ahí, en vez de tratar de hacer un mapa de la nada.
Peter es un colgao, pero probablemente la persona más normal de todo el libro.
Plantea muchas preguntas como:
¿El arte está en el objeto o en el proceso? o incluso, ¿existe el arte? ¿Si existe, qué es? ¿Y qué cosas están justificadas por el arte? ¿Existe un bien y un mal?
¿Por qué nos genera una sensación distinta que algo sea autobiográfico, o historia real?
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estela si querias incomodarme lo has conseguido (la violencia y la forma de relacionarse con ella…… menudas ultimas paginas💋)
el flujo de pensamiento como narradora me gusta bastante, rumiativo-sin ser agotador. el tema del cuerpo como escena de diferenciacion tardia y la funcion de la mirada del otro, chef kiss.
hay cosas que me hubiesen gustao de otra forma, pero la verdad que bastante satisfecho