Una joven mujer llega a una residencia artística para escapar de un bloqueo creativo o, tal vez, para escapar de sí misma, de su vida, de su entorno. Lo que en principio habría de ser una experiencia creativa, estimulante, se convierte, a través de un breve instante de apertura al caos, en un cúmulo de perturbaciones que la van acercando a los abismos de su interior y a los de los otros. Decidida a que su vida no sea banal e intercambiable, cree encontrar en el arte un modo legítimo de transgresión para tensionar las fronteras de la ética, del cuerpo y de las relaciones.
En "Hasta aquí todo va bien", la primera novela de Estela Sanchis, hay una honda reflexión sobre la pulsión de violencia y la crueldad, sobre los vínculos enfermos de dependencia y los límites de la intimidad, sobre la ficción y la manipulación.
Llegar a la meta, cualquier meta, siempre supone un alivio. Como si cada final no implicase un nuevo comienzo que volverá a llenar de frustración. Como celebrar el fin de año convencido de que al día siguiente te espera otra cosa. Pero nunca es otra cosa y, como mucho, ese último esfuerzo te dejará agotado y falto de aliento
Màgic. Tant contenta d’haver descobert aquesta joia. Parlaria durant hores amb l’Estela i li diria que l’entenc tant, a vegades. Que m’expliqués absolutament tot el que se li passa pel cap.
Tant agraïda per aquest final, definitivament a l’alçada de tota la lectura. Fortíssim. Tant de bo que fos llarguíssim. Pf, vull segona, tercera i quarta part.❤️
“Hay algo romántico en el horror (…) que te atrapa, que te hace buscar ese contacto una y otra vez. (…) será lo único que recordarás después (…) porque abrió en ti un abismo.”
Creo que nunca había sentido tanto placer e incomodidad a la vez con un mismo libro. No quiero decir mucho más porque creo que la lectura de Hasta aquí todo va bien tiene que ser también una experiencia que el lector viva en primera persona.
soy una lectora fiel de libros en los que "no pasa nada", así que agradezco especialmente esta desviación hacia libros en los que pasa todo lo que "no debería pasar"
Estela Sanchís nos ofrece una serie de performances (que entiendo como proyecciones deformadas/filtradas de la vida) que nos hablan sobre el deseo, el poder, los límites, el arte y la violencia, lo oculto y lo humano
esta forma de arte que se escribe desde los bordes del espacio habitable o visible me ha recordado mucho a Sara Ahmed y su «delante de lo que aparece, debemos preguntar qué desaparece»
Interesantísimo debut de Estela Sanchis, en una narración repleta de escenas perturbadoras que despiertan la morbosidad y curiosidad del lector. A lo largo del relato la autora nos hace cómplices de sus propias transgresiones abriéndonos una ventana hacia su pensamiento, experiencias y reflexiones para finalmente ser nosotros mismos los intrusos en su obra.
Me ha fascinado cómo consigue que, a pesar de lo inexplicable que pueda parece cómo se comporta la protagonista, todo resulte extrañamente verosímil y coherente. Me encanta que el libro sea un ensayo sobre arte y violencia pero también una performance en sí misma. El plot twist del final… tiesa. Diez diez diez.
estela si querias incomodarme lo has conseguido (la violencia y la forma de relacionarse con ella…… menudas ultimas paginas💋)
el flujo de pensamiento como narradora me gusta bastante, rumiativo-sin ser agotador. el tema del cuerpo como escena de diferenciacion tardia y la funcion de la mirada del otro, chef kiss.
hay cosas que me hubiesen gustao de otra forma, pero la verdad que bastante satisfecho
Lo he disfrutado un montón. Retrata genial la mente de un artista, la mente de alguien para quien los límites de las cosas no están tan claros como para el resto y es capaz de redefinirlas.
La protagonista está atrapada en su inteligencia. No tan poca como para quedarse en la superficie, no la suficiente como para ver que al otro lado de la masa hay otra superficie. Vive en un fluido viscoso por el que le cuesta mucho moverse. Ha llegado tan profundo simplemente a base de cabezonería, pero, o mejora hasta moverse con más soltura y poder llegar a la otra superficie a tiempo, o debería haber empezado a hacer el camino de vuelta a la superficie original hace mucho tiempo. Por otra parte esto hace que a veces sea insufrible, la veo como una persona muy narcisista. Irónico para alguien que su mayor interés son los otros. Pero durante todo el libro lo central son sus pensamientos y sensaciones con respecto a todo. Por ser una persona inteligente es empática y se imagina lo que piensan y sienten los demás, pero nunca por interés profundo en la persona, simplemente por propia curiosidad. Llega a plantearse dejar morir a Nicholas.
Cuando empieza a ser mirada por Greg ella actúa para en frente, pero actúa en no actuar para los de su casa. Al hacer de su vida una performance ya no hay vuelta atrás, la diferencia entre ser y parecer desaparece para siempre. La idea de la frustración de Greg por sentir que ha perdido algo que realmente nunca había tenido. La escena en la que Greg se da la vuelta y mira a la cámara me volvió loco. Y el final en el que Greg la traiciona me parece sublime, porque además le da una doble vuelta final con el hecho de que el propio libro sea una respuesta a esa traición.
La performance de Gabor: Dice a la una que la otra la ve poco implicada. Les dice que les ve faltos de seguridad. Y aunque inconscientemente, esto genera, por mucho que lo odiaría Estela, su inspiración. O sea que en sentido contrario, Gabor consigue justamente lo que pretendía. Me encanta lo de su camisa.
Sarah es un personaje que me cae mejor que Estela, ha aceptado el sinsentido de todo y surca por ahí, en vez de tratar de hacer un mapa de la nada.
Peter es un colgao, pero probablemente la persona más normal de todo el libro.
Plantea muchas preguntas como:
¿El arte está en el objeto o en el proceso? o incluso, ¿existe el arte? ¿Si existe, qué es? ¿Y qué cosas están justificadas por el arte? ¿Existe un bien y un mal?
¿Por qué nos genera una sensación distinta que algo sea autobiográfico, o historia real?
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las etiquetas autobiografía, autoficción o historia real activan el mecanismo del morbo. Ante ello la respuesta es siempre un mayor interés, o bien un rechazo frontal con tal de librarse de ella. Una misma historia cambia de significado en el momento en el que se relaciona el yo narrativo con su creador, sobre todo en el caso de las mujeres artistas. La ficción juega según unas reglas, pero en el momento en el que se sugiere que eso ha ocurrido de verdad, que quien te lo cuenta es quien lo ha experimentado, aparecen los juicios. ¿Ocurrió realmente así? ¿Es algo demasiado íntimo? ¿Demasiado explícito? ¿Obró mal? ¿Quiénes son las personas bajo el pseudónimo? ¿Qué cara tienen? Están de acuerdo con esta exposición? Queremos saber, pero a la vez no queremos que se note, y por eso defendemos con tanta fuerza que esa egolatría no va con nosotros. Que no captarán nuestro interés. Que estamos aburridos de tanta autorreferencia. Que estamos por encima de eso. Pero se trata solo de una etiqueta. ¿Qué es lo que enfada tanto? Supongo que frente a la realidad nos vemos obligados a posicionarnos, no nos permite la distancia de la pura ficción. Además, el término autobiografía, al igual que autoficción, actúa como una fotografía. Su mera presencia nos hace creer que el relato es fiel a la verdad. Creemos y confiamos en ellas. Pero una fotografía puede ser una manipulación, y un término utilizado en determinado lugar puede ser un engaño.
No sé muy bien que hacer con este libro. Quiero decir, ya lo he leído, pero no sé realmente que pensar.
Durante su lectura había partes que me parecieron buenísimas, y que tenían que ver con el deseo, la dominación, y la culpa como mecanismo de creatividad, y ésta como sucedáneo de vida, con reflexiones muy potentes sobre el cuerpo, la mirada, el arte performativo, pero también había otras partes que me parecían una novela de estudiantes erasmus "follarines" que descubren por primera vez su libertad de acción. A veces un 2 a veces un 4.
Y después de terminarla he leído alguna entrevista de la autora diciendo que es una autoficción y que ha incluido tanto experiencias, como escritos para su tesis, y ha ficcionado mucho. Y soy capaz de ver, a posteriori, qué partes de ese collage han resonado más conmigo, y qué partes menos.
Con esa última página, y esa última foto, además de con las declaraciones de la autora, entiendo esta novela más como un dispositivo artístico, casi una performance, que como una novela, y de nuevo aumenta mi interés...
Pero eso, que no sé que pensar. Es interesante y perturbadora, pero muy poco redonda. No sé, leedla, si eso.
¿Alguna vez has tenido un sueño de esos en los que sientes, en cada parte de tu piel, el contacto físico de otra persona? Uno de esos sueños en los que percibes cada golpe —placentero o no— como si fuera real. Esa es la sensación que me queda después de leer a Estela. Es uno de esos libros que te dejan la piel marcada, en los que empatizas tanto con el personaje que llegas a sentir la historia como si fuera, en parte, tuya. Y no solo porque, al leerlo, te sientas como ese vecino que observa desde el otro lado de la ventana cada paso que das, sino también por el despertar de la violencia que todos llevamos dentro, aunque nos cueste reconocerlo. Es como un sueño del que acabas de despertar y, en el fondo, quisieras que fuera real, pero al mismo tiempo es tan oscuro que te daría miedo si lo fuera.
El libro de Estela Sanchis: por momentos incómodo, por otros brutalmente real, y también sórdido y generoso. Una historia que incomoda, pero que también se agradece.
El arte y sus contradicciones. ¿Qué es el arte? ¿Qué es la literatura? ¿Qué es la vida? Narrar algo así, sin filtro, sin adornos, sin perfume… es un acto valiente.
Me gusta y me incomoda. Me abre un mundo: el del pudor, la vergüenza, lo no dicho. No sé si todo lo que se cuenta es real o ficción… y quizás no quiera saberlo. Solo quiero saber que existe.
Este libro me hace cuestionar mis propios comportamientos. ¿Sería mi historia digna de ser contada con esta crudeza? Estela, me envolviste en una historia que no sé si quise conocer, pero ahora que la sé, quiero compartirla.
Quizás el libro más raro que he leído lately y solo por eso (por sorprender entre un mundo tan predecible y homogéneo) merece 4 estrellas y se entiende la recomendación de Punzadas.
Me ha recordado a momentos a Cicatriz de Sara Mesa y esa sensación incómoda pero de no querer dejar de mirar. Igual que la relación con Greg, como saber que algo se (te) va a romper pero querer hacerlo de todas formas - citando a Barthes “¿por qué sería mejor durar que arder?”
Ni hay que entender todo, ni empatizar con los personajes para disfrutarlo “por amor al arte”. Creo que romantizaba exageradamente los retiros creativos antes (pero igualmente me encantaría hacer uno)!!
Una reflexión novelada, en un limbo entre la veracidad y la ficción, sobre tantas cosas que incomodan y que dan asco; y, aun así, te quedas leyendo. Una protagonista muy autobiográfica, cuyas inverosímiles acciones, aunque no tan alejadas de la realidad, abren un profundo debate sobre las fronteras éticas en el arte, la violencia y la crueldad que se esconde en el proceso, los límites de la intimidad y la consciente y brutal violación de esta, sobre la manipulación del sujeto y la dependencia enfermiza y adictiva del ser observado en la propia cotidianidad. Una performance que duele por su inherente y desagradable verdad sobre el ser humano. Y un final de lo más indescriptible. Excelente.
Desde el principio te atrapa y te mete de lleno en la historia de una forma tan natural que te hace sentir parte de ella. Me encanta lo bien equilibrado que está el humor con la tensión, en una línea me estaba riendo a carcajadas y en la siguiente sentía un nudo en el estómago. Los personajes están tan bien construidos que hasta les coges manía xd. Me ha gustado mucho y coincido con lo que dijeron en la presentación que es casi poético, mis dieces.
Un libro sobre el morbo, el miedo, la vergüenza, la intimidad, lo perturbador, los límites y la transgresión de los mismos…
‘Lo que no dijo es que si yo me muriese sería pérdida y no renuncia, podría llorar de verdad sabiendo que no lo intentó.’
‘Y siguió simulando gemidos, midiendo sus expresiones y sus gestos para que no notasen que es una impostora, que solo estaba ahí por amor a la belleza. Que ella solo se corre cuando le dicen te quiero.’
Arte y artista y el que completa el arte y el proceso de creación están muy unidos y presentes en esta obra. También lo está el borde del consentimiento, el morbo y las filias -que también son preocupación del arte en algún punto. Y un final en que se paga ojo x ojo. La fotografía también es algo recurrente y algunas obras complementarias hacen que el relato cuando bordea el ensayo también esté muy bien.
Brutal!!!! Aguda, morbosa, incómoda, catártica. La volveré a leer por si con la primera lectura me he perdido detalles. Siento que si, que no alcanza, que hace falta volver, que la primera vez era muy virgen para entenderlo, para llegar a los sitios que la autora propone, el límite, donde el impulso la lleva de forma innata, y donde quiero poder seguirla. Igual es esta la intención de Estela, ¿es morbo lo que siento? Es eso. Punzante.
No tengo las palabras correctas para describir este libro. Es un texto que molesta, que incomoda, que te hace reflexionar, algo que últimamente los escritores están dejando de lado para dar al lector únicamente lo que quieren leer. Es un espejo que cada día rehusamos de mirar. Una historia compleja cargada de muchas referencias, sobre todo del mundo artístico de la performance, que te hace sumergirte en el mundo de la intimidad y te hace replantearte sus límites, si es que llega a haberlos.
está de una forma escrito que no puedes parar de leer, hacía mucho que no me pasaba que quería coger el libro todo el rato para ver qué pasaba
no le pongo una nota súper alta porque la historia es un poco turbia y no es muy del estilo del que suelo leer, pero es un libro que sí que recomiendo si quieres leer algo diferente
Que locura de libro, te lleva por un sube y baja, que a veces te incómoda de todo lo que sube y luego te da respiros con lo interesante que es el mundo de los artistas contemporáneos, mundo desconocido para alguien que viene de los números.
Es contemplativo, y te invita a reflexionar. Gracias a Punzadas por la recomendación.
Me ha costado un poco entrar en la historia pero al final se ve mucho el talento creativo de la autora para meterte en la cabeza del creador y plantear unos dilemas morales intensos, asombrosas las descripciones , ha sido ver fotos a través de las líneas