Cuando aparentemente han quedado atrás la viudez y el dolor de la pérdida, cuando el luto ha sido superado por una vida en la que hay un nuevo esposo y un hijo, una mujer es confrontada con los cabos sueltos de su pasado al recibir una extraña oferta: alguien quiere comprar el nicho donde descansan las cenizas de Aldo, su primer marido. En las alas de las mariposas que cazaba de niña regresan augurios y presentimientos que dejó pasar, señales de lo poco que ese matrimonio duraría, como el vestido de novia que eligió de color negro. «Quizá desde niña, cuando seguía a esas mariposas, ya era una viuda en estado larvario». ¿Qué dijo el amado antes de morir? ¿Pesan esas palabras tanto como sus cenizas? Poco a poco, Laura irá descubriendo aristas desconocidas de Aldo. Le escribirá al coleccionista de Islandia con quien él intercambiaba botellas en miniatura de distintos licores y encontrará en él a un corresponsal de la desgracia con quien llegará a ver lo que no quiso reconocer nunca: Aldo anhelaba la muerte.
Es escritora y editora mexicana. Entre sus libros están las novelas La noche será negra y blanca (2009, Premio Nacional de Novela Ópera Prima «Carlos Fuentes» y mención especial en el Premio de Literatura «Sor Juana Inés de la Cruz» que otorga la FIL Guadalajara) y Vestido de novia (2014); los libros de cuentos Todas las islas (2002, Premio Nacional de Cuento «Benemérito de América»), La muerte más blanca (2000) y La risa de las azucenas (1997). Sus cuentos se han traducido al inglés y al francés, y han sido recogidos en varias antologías. Fue escritora residente en el Writters Room de Nueva York, becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y del Centro Mexicano de Escritores. Escribe la columna «Modo Avión» en la revista electrónica de literatura Literal Magazine. Ha dirigido proyectos editoriales en el Fondo de Cultura Económica y la Universidad Nacional Autónoma de México.
Sencillamente pienso que cualquier persona que vivió la muerte de una persona cercana alguna vez, está obligado a leer este libro. Me quedé mirando un punto fijo durante 20 minutos después de leer la última página.
Tengo un “temita” recurrente con los libros que giran en torno al duelo, y este no iba a ser la excepción. Me atrae leer cómo las personas lo atraviesan: para bien, para mal, en cualquier tipo de vínculo. La forma de contarlo me pareció excelente: está muy bien redactado, es breve, y siento que no le sobró ni le faltó nada. Me interpeló muchísimo y me gustó cómo la protagonista se desenvuelve a lo largo de la historia.
“Vestido de novia”. De la escritora mexicana Socorro Venegas este es primer libro que leo; y se publicó en 2014. Hace 13 años, murió Aldo (el marido de la protagonista, Laura); ella tenía treinta y rehízo su vida: se volvió a casar y tuvo a su hijo, Emilio. Un día, va a pagar la cuota animal al cementerio y le ofrecen comprar el nicho; a partir de ese momento, se replantea cuánto sabía de Aldo. Gracias a una narración muy buena, Venegas te va envolviendo en la trama. Me encantó y leeré más de la escritora.
En esta ocasión me dejé llevar por el título, y me llevé una sorpresa, no tanto para mal, sino que me esperaba otro género literario.
Lleva el tema del duelo de la forma en que solo una persona que ha pasado por ello lo puede contar, en este caso es desde el punto de vista de la esposa y las emociones que siente la protagonista no son exclusivas de un viudo/a también aplican para los hijos o familiares más allegado aunque no todos, me ha hecho recordar la sensación de esos primeros días, así que está muy bien narrado y hace que conectes con la protagonista.
El giro o la respuesta a la muerte de Aldo no me la esperaba, pero debido a sus circunstancias era algo que el esperaba desde hace mucho y que se sentía con el derecho a decidir cómo y cuando.
Ya luego entendí la relación del vestido de novia, con la mariposa y como Laura se sintió una viuda en estado larvario usandolo, pero no me agrada del todo, hubiera preferido otro nombre.
"Era una despedida. Él sabía que yo no cocinaría todo eso por nada. Era para decirle que al fin había comprendido que ya no estaba. Que ya no estaría más. Habían pasado seis meses, y al fin comprendía que no iba a volver. Por eso le dije que, ahora sí, ya no lo esperaría. Después, dejé de hablar sola."
Una historia de amor construida desde el duelo, el ritmo de cada uno en la vida, el sentir. Uns novela que conecta con los sentimientos, los patrones, la espera, la esencia y las oportunidades en una relación. Una novela que sostiene que el tiempo cura todo.
Un nuevo libro de Socorro sobre el duelo y la pérdida. Sobre la depresión y el suicidio. Sobre compartir y conocer a las personas que amamos mientras nos descubrimos a nosotras. Sobre el olvido, el perdón y la incertidumbre. Sobre salir adelante.
Una joven mujer necesita dar un cierre a una etapa de su vida. Han transcurrieron varios años desde la muerte de su esposo y a partir de una situación circunstancial comienza a cuestionarse quien era él y cuanto lo conocía. Socorro Venegas nos habla, en pocas páginas, sobre los entresijos del duelo , con calidad e ironía, dejando entrever lo necesario que es transitarlo y resolverlo. Reconozco que no es de las lecturas que elijo habitualmente pero me gustó esta lectura
La novela aborda temas como los sentimientos de culpa, el remordimiento, la depresión, la muerte, el duelo, la identidad, los vínculos familiares y las relaciones con los desconocidos que reconfortan más que los conocidos.
Se inscribe dentro de la literatura mexicana contemporánea, ya que, además de que la acción transcurre en México alrededor del año 2013 y de que la autora es nativa de ese país, también incluye temas como: la exploración de la identidad mexicana y el mundo globalizado (referencias a la Revolución, al mestizaje, la migración, la marginalidad, la violencia, los paisajes naturales, el clima y los animales, lo sobrenatural); la relación particular con la muerte y con los muertos; temas sociales actuales y una reflexión sobre el rol de la mujer y la sexualidad femenina.
El inicio es atractivo: presenta el conflicto rápidamente (qué hacer con las cenizas de Aldo, el marido). Pero también hay un conflicto de índole emocional en la protagonista: la imposibilidad de desprenderse del pasado.
La lectura resulta fluida y accesible, en parte porque la novela está dividida en treinta y cinco capítulos cortos, y también gracias al sostenimiento de la tensión narrativa. Introduce elementos de misterio (la causa de la muerte de Aldo y cuál fue la última palabra que dijo) y administra la información de manera dosificada, revelándola progresivamente a través de recursos como la analepsis (flashback) y el monólogo interior.
Está narrada en primera persona protagonista con un tono dramático y un enfoque emotivo que hace hincapié en los sentimientos y los conflictos profundos de la narradora. Se centra en la psicología de los personajes de Aldo y Laura, y su transformación interna.
Resalta el uso del lenguaje que tiene un estilo lírico e introspectivo: además de la subjetividad, le da importancia al ritmo, al sonido y a la imagen poética. Usa figuras retóricas (antítesis, símiles, metáforas, oxímoron, repeticiones, etc.) y un sentido evocador.
Este tipo de prosa le da una ambigüedad a la interpretación de lo narrado que la enriquece, la abre a diferentes lecturas.
Hace uso de la intertextualidad con otras obras literarias, cinematográficas, musicales. También es evidente la influencia del escritor Juan Rulfo en el uso del lenguaje, la construcción y la cadencia de las oraciones.
Los personajes están bien logrados, aunque no se desarrollan en profundidad. De todos modos, esto está en línea con el tono intimista de la obra, que pone el foco en la subjetividad de la narradora protagonista.
El título de la novela resulta coherente con el desarrollo de la historia, aunque no de manera inmediata o evidente. Si bien el vestido con mangas como alas de mariposas representa los augurios de muerte, también tiene un significado simbólico y abierto a diversas interpretaciones. Está vinculado a un aspecto más íntimo e inmaterial de la protagonista: su identidad y el sentimiento de culpa.
En conclusión, la obra está dirigida a lectores con sensibilidad estética o afinidad por un estilo poético y evocador, así como por narrativas de carácter reflexivo o simbólico, más que por aquellas centradas en la acción o en acontecimientos concretos de carácter externo.
Una mujer recibe una oferta. Alguien busca comprarle el nicho donde yacen las cenizas de su primer marido, Aldo, quien falleció diez años antes. El evento desata la narración de "Vestido de novia", una novela fragmentada como la memoria Laura, quien explora desde su misma fragmentación, como si describiese su propio ser roto, la viudez y la vida después de Aldo. Hay observaciones poéticas muy preciosas. Siento que la narradora va tejiendo su propio imaginario poético a través de ciertas palabras y metáforas: el vestido negro, las mariposas también negras, los versos de Quevedo, las flores, la mudez. La novela se cimienta sobre esos detalles, igual que una letanía: "Negro, como eran esas mariposas a las que mi mamá les tenía pavor. Aparecían en las esquinas de la casa, en el techo. Las alas bien abiertas, señoras de los ángulos, soberanas del silencio". Laura construye una isotopía desde el color negro con base en la idea de la muerte a la que debe confrontar durante toda la novela: "Nos vestimos de negro para casarnos".
Pienso que esos pasajes más "líricos" contrastan de forma rara con la forma de contar algunos episodios. En algún momento, hay otra postura frente a la muerte: para remediar el duelo, la protagonista aborda su viudez también desde el detalle irónico. Lo último no me termina por convencer. Me parece que esa posición no es lo suficientemente lograda o memorable como toda la construcción en torno al duelo. Son chistes u observaciones fáciles y sencillas, aunque aporten a la construcción de la memoria de los personajes: la camisa del Cruz Azul para Aldo. Tampoco termina de gustarme la introducción del México violento, donde la narradora habla sobre la desolación de la ciudad. Pienso que se siente forzado y pudo explorarse de forma más profunda u original.
Aún así, me gusta la estructura y la atención al detalle en la novela. Ante todo, aprecio que la última palabra de Aldo (el nombre de Laura) encaje, a manera de cierre del ciclo de duelo, en un episodio de profunda belleza donde observamos al personaje aceptar la ironía dramática de su vida (el destino de las cenizas) y superar la vida pasada, con la última palabra de la novela: "Ahora vamos a recoger el mar en tu caja de lináloe, Aldo".
Vestido de novia es uno de esos libros que te elige cuando lo necesitas, aunque tú aún no lo sepas. Y si estás buscando una lectura que hable del duelo con verdad, con intimidad, con esa delicadeza cruda que no cae jamás en la sensiblería… este es el libro.
Laura perdió a Aldo hace años. Pero es ahora, al recibir una oferta por su nicho, cuando el duelo se reactiva, se remueve, se desgarra de nuevo, como si el tiempo no hubiese pasado. Esa pregunta - ¿qué se hace con la ausencia cuando ya se ha convertido en paisaje? - se vuelve el centro de esta novela corta y profunda.
Socorro Venegas escribe desde dentro, sin adornos innecesarios, dejando que cada emoción tome el espacio que necesita: la asfixia, la rabia, la pena, la nostalgia, el miedo, el vacío. Pero también la posibilidad del abrigo. No el consuelo fácil, sino el de reconocerse en lo perdido y empezar, de a poco, a abrazarse a una misma.
Vestido de novia acaricia mientras duele, y deja frases que uno quiere subrayar, anotar, memorizar: 'Vienen a por su limosna de eternidad. Necesitan ser recordados.' 'No estaba loca. Lo que sí es una locura es que una persona desaparezca, de un día para otro sin llevarse nada. Y, sin embargo, llevándose todo.' 'Me convertí en un péndulo que oscilaba entre sus pertenencias y su ausencia sin encontrar un centro.'
Este libro ha quedado garabateado por todos lados. Porque no se lee: se vive. Y al final, no sabes si has llorado por Laura, por Aldo o por ti. Pero sabes que has llorado.
Una novela sobre el duelo expresado en toda su dimensión de dolor, sin lógica sin tiempo, por la pérdida y porque sí. Porque el dolor puede teñir todo, cada componente de lo cotidiano, el cuerpo y aquello que consideramos el interior, tripas y corazón. Puede permanecer latente o estallarnos en la cara, el mismo día o diez años después. A pesar de los presagios o de la voluntad de la partida. Atrapado en una caja de madera o dejándolo ir. De esto trata y la escritora lo expresa muy bien. Narrado en retrospectiva, con una prosa impecable, frases para subrayar en cada capítulo, y un aire poético que no empalaga. Afirmado esto, debo reconocer que no me conmovió. No logré sentirme cerca de la protagonista. Tal vez algunos detalles contados con cierta disociación o distancia; a lo mejor el conocimiento del presente desde el cual recorre su padecimiento... a lo mejor no era el momento, como suele decirse. No se y no importa. Puedo reconocer lo bueno aunque no me emocione. Si les interesa el tema, no lo duden ¡léanlo!
El libro mantiene en toda la narración un ritmo lento, pero que para mí llegó a ser desesperante. No logré creer en la tristeza y el arrepentimiento que la narradora se esforzó por describir.
Resulta que a veces la angustia del final no sucede como es esperado. Entonces yo deberia aceptar el dolor ajeno y fluir con sus lamentos, pero no pude. Simplemente las oraciones me dejaban con un sabor de que algo faltaba.
Me pareció un texto simple, repetitivo, y que además pretendía llegar a filosofar cuestiones de la muerte de un ser amado. El problema es que sólo pretendía llegar a un lugar y al final ni siquiera se acercó a su objetivo.
¿Qué puedo rescatar? que es corto y sencillo. Nada más.
Hace 13 años, Laura enviudó con menos de 30 cuando Aldo, su primer marido, murió de golpe en una situación hogareña y cotidiana. Hoy, divorciada de su segundo marido y con un hijo, recibe la propuesta de vender el nicho donde descansan las cenizas de Aldo. Así entonces comienza la historia de un amor que duró demasiado poco, presagiado por un vestido de novia negro; el relato de una mujer que se sumerge en los recuerdos de una vida anterior mutilada, que se esfumó en un instante inesperado, cuando la muerte se volvió el comienzo forzado de una nueva vida. En «Vestido de novia» nos sumergimos en la historia de un duelo pausado y retomado a la fuerza. Es una novela sensible, poética y muy subrayable.
"Esperaba que él volviera. No estaba loca. Lo que sí es una locura es que una persona desaparezca de un día para otro sin llevarse nada. Y sin embargo, llevándose todo."
- Sobre el luto, el dolor, el desprendimiento, la muerte. Es triste y precioso al mismo tiempo. - Después de 13 años de haber guardado las cenizas de su esposo, a Laura le ofrecen vender ese nicho. El hecho despierta los recuerdos de su vida con Aldo, su muerte y el doloroso proceso del luto al convertirse en viuda. Laura hace una exploración de su pérdida, ruptura, tristeza, el abandono, la soledad y la superación con tintes poéticos, metáforas y algunas observaciones irónicas casi absurdas.
El duelo duele. Y nunca más nos deja. En una historia sencilla pero escrita con una belleza que conmueve, Socorro Venegas nos pone en la piel de Laura, una mujer que hace 13 años perdió a su marido, y pudo reconstruir su vida, sin dejarlo completamente detrás. Una de las realidades más desconcertantes de la muerte es nuestra capacidad de acostumbrarnos a ella y seguir adelante; y en esta historia contemplamos ese dilema de dejar o no dejar ir.
Hay muchos libros sobre duelo, pero pocos que aborden este tema en particular y mucho menos con una prosa tan poética. Socorro Venegas encuentra la belleza en el dolor, y nos deja párrafos enteros que se quedarán a vivir en mi cabeza.
It took me forever to read because I just kept crying. No spoilers but its the story of Laura who lost her husband like 10 years ago but still cant move on. (My biggest fear is to loose my husband so you understand why I kept crying.) Other than that, the book its very VERY dramatic and also a tint poetic which its not my cup of tea. I guess the story is ok, many people might relate, it was just too much drama and it made me cry way too much. I just didnt enjoy it.
Un libro sobre un duelo. Definitivamente podemos avanzar sin cerrar etapas pero lo que aprende Laura, la protagonista, es que la mejor manera de crecer y poder valorar una relación o a una persona es poner un fin, tomar distancia y dimensionar todo lo vivido y sentido. Por qué además, uno termina dándole un peso a algo que no era tan potente. Por momentos, parece que es más la imagen o la idea que tiene ella sobre cómo tiene que ser el duelo de lo que siente de verdad.
En cada duelo fuerte que he vivido me he acompañado (por casualidad) de un libro sobre el duelo. Vestido de Novia es una mezcla de recuerdos, añoranza y una carta de amor a al difunto esposo de la autora. Sé que el duelo que estoy viviendo no se compara al de quedar viuda, pero supongo que para eso leemos, para encontrar nuestras alegrías y dolores en palabras de alguien que los sabe describir mejor.
Me gustó el tono que tiene, está en un lugar en donde aunque se trata de un libro de duelo, tiene algo bonito y hasta algo de gracia dando vueltas alrededor de los pensamientos de la narradora. Pero, al igual que un duelo, parece no tener acción ni tiempo, y va un poco en loop entre recuerdos, pensamientos dolorosos, y ay, mucha mucha añoranza.
Lectura bonita y ligera, yo creo que puede sacarte de un bloqueo lector, tiene capítulos muy chiquitos que te van enganchando y de repente, ya estás en el final.
La protagonista nos habla del duelo y la pérdida de su esposo, cómo se siente ella al convertirse en una viuda prematura.
La perdida de un marido, este busca morir. La tristeza envuelve a Aldo, se ve en su mirada, su alcolismo, el abandono de su trabajo, etc. Su última palabra es Laura. Ella fue su esposa, su amiga y madre pero esto no fue suficiente para mantenerlo con vida. Emilio es la esperanza de un nuevo destino, de sonreírle a la vida sin temor alguno. Precioso y profundo.
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Los primeros capítulos me costaron trabajo. No estaba yo para duelos no resueltos... pero poco a poco la lectura fue fluyendo. Me gusta el estilo y la narración, espero encontrar algo más de la misma autora, me queda la sensación de que puede tener textos más logrados.
Una oda a la ausencia, muerte y soledad; también un canto desesperado por volver a ser feliz y vivir el ahora. Palabras sencillas para construir poderosas imágenes. La vida = acumulación de recuerdos y abandonos. Gran novela de #SocorroVenegas.
Al principio se me hizo una lectura pesada porque sentí que la autora estaba adornando mucho su historia pero conforme fui empatizando con el personaje principal, sentía que era justo.