Escribir "una reinterpretación feminista, poliamorosa y muy ravera de El extranjero de Albert Camus" es ambicioso. En primer lugar, porque la naracción telegráfica de Camus no se asemeja en ninguna medida a la de La extranjera. Sí, es cierto, en la obra francesa se trata la angustia existencial y la falta de comunicación, pero no existe ninguna clase de similiritud entre ambas.
Además, el libro parece lo que es: la primera novela de Lucía Nache. La autora busca reflejar su experiencia como andaluza viviendo en Ámsterdam y más tarde en Barcelona a través de la protagonista, añadiendo paréntesis para explicar cada detalle y que todas sus ideas queden claras. Su deseo de expresar su mundo interior y ser comprendida es tan grande que acaba tomando al lector por tonto e interrumpiendo el flujo de la lectura con paréntesis tras paréntesis.
Me gustaría que me mostrara cómo son los personajes en lugar de contármelo. Me gustaría que hubiese más acción, y que si el conflicto de la novela realmente fuera la angustia existencial, el poliamor y las raves, que se viese reflejado en las páginas.
Creo que la autora brillaría más si escribiese sobre estar lost in translation; si escribiese sobre los silencios y los huecos en la comunicación. La parte en la que habla sobre su familia y su pueblo es muy bonita, pero me parece que pertenece a una obra completamente distinta a la que promete la contraportada del libro. En definitiva, creo que la autora se luciría en una obra que analizase lo estático y los problemas de comunicación.