Aunque no había leído a este autor previamente, lo conocía por Claudia y porque ha participado de varios eventos del #Clubdelecturauy. Entonces, tuve la suerte de recibir el ejemplar gracias a Santillana (loqueleo), y aproveché mi oportunidad para conocerlo yo. Me alegra, porque la verdad fue una agradable sorpresa. Me está siendo difícil escribir esta reseña, dado que estoy contrarreloj para tenerla pronta a la hora de siempre. No anduve con tiempo ni ganas de leer; días difíciles. Así que no sé qué saldrá.
En general, la trama me atrapó. Si bien, como leí en comentarios como el de Clau, parece que está en todas partes y en ningún lado, creo que es porque a pesar de haber un misterio, se trata más de una novela de personajes. En particular, el narrador, Dante, que es nuestro protagonista. El misterio que hay en el pueblo de Pinares —que bien podría ser un balneario cualquiera de la Costa de Oro, en mi país—, por importante que sea, ocurre en el trasfondo. Lo más importante acá es el crecimiento que experimenta Dante, lo que aprende durante los meses que dura la novela. Quizás entonces este misterio sea un aspecto algo superficial y poco satisfactorio en su resolución, más bien una excusa para poner en marcha todo lo demás. No deja de ser disfrutable, de todas formas. Y sin dudas atrapa.
La construcción del protagonista es de lo que más me gustó. Su voz se siente real, sincera, creíble. Además, no se pone a sí mismo ni como grandioso ni como pobrecito yo. Me cayó bien, empaticé y sentí ganas de que le fuera bien. Además, hay un recurso muy bien utilizado que son las hojas de recuerdos, intercaladas entre capítulos, que cuentan momentos del pasado que tienen que ver con lo que ocurre y aportan a la historia sin que esta se detenga de forma tediosa. Así descubrimos el origen de la pasión de Dante por el fuego, o qué pasó con su madre, o cómo se hizo amigo de Mateo, entre otras cosas.
Aunque los demás personajes están menos desarrollados —nada que no se esperara en una novela tan corta en primera persona—, debo decir que quedé complacida con lo complejo que es el personaje de Mateo. Quizás no con cómo se lo trata, pero sí con cómo se lo ve en la novela. No disfruté tanto de Inés o Natsu. Aunque no tengo problemas con la primera, se me hizo un poco plana. Y la segunda cumplió una función un poco manic pixie dream girl; o sea, ayudó al personaje en una etapa, catapultó su desarrollo emocional y se fue. No siento que haya aportado mucho más a la historia. Y eso que amo Japón y en realidad sus escenas las disfruté porque ella me cayó bien. Quizás me habría gustado ver más del padre de Dante, si fuera por pedir. Los «malos» tampoco me dejaron mucho, y tal vez la gente del monte se podría haber explotado mejor, pero fue un elemento que me gustó, de todas formas.
Me hizo feliz la ambientación, porque aunque no se dice explícitamente dónde está Pinares, en mi mente lo vi como cualquier balneario de la Costa, donde pasé tantos veranos y vacaciones con mis primos. Por lo tanto, se me hizo fácil sentirme ahí durante las descripciones o con detalles chiquititos. También me gustó lo real que se siente Pinares, por fuera de esto. Lo bien armado que está el pueblo, lo congruente que es. Y también me gusta que se ambienten novelas juveniles fuera de Montevideo.
Pero lo mejor que tiene la novela es la prosa. Me pareció maravillosa. Es profunda y conmovedora sin necesitar para eso grandes palabras. De hecho, podría considerarse bastante sencilla. Es que acá no va en palabras grandiosas, sino en las palabras justas. En el orden justo. Con el tono necesario. Esto último sobre todo es vital para crear atmósferas llenas de sensaciones. Además, cierra muy bien las escenas y los capítulos, algo que no es menor. Si tuviera que elegir un punto determinante por el que me gustó esta novela, sería la narración.
Así que, para cerrar la reseña, me parece una novela súper bien escrita y con personajes cercanos y muy humanos. Una ambientación que es fácil de recrear y una historia que engancha. Sí tiene algunos fallos a mi parecer, que expliqué previamente, pero creo que de todas formas es más lo bueno y que vale la pena leerlo. Sin duda voy a querer leer más de este autor.