Con 30 años Catalina se sentía en su mejor momento profesional y personal, pero está sentada junto a su esposo frente a una enfermera que le dará el diagnóstico que cambiará su historia para siempre.
Sintiéndose como una extraña en su piel, la pintura se convierte en la posibilidad para reconocerse y unir los fragmentos que el cáncer dejó tras su paso mientras redefine su idea del éxito y del amor, descubriendo su poder interior para decidir sobre su propia vida.
Esta historia basada en hechos reales y contada a través de nueve obras pintadas por la autora, es un testimonio de cómo el dolor puede transformarse en arte y de cómo la enfermedad puede partir una vida en dos, pero al mismo tiempo ser la llama que enciende la posibilidad de renacer como una nueva mujer. _______ Ritos y cicatrices no solo narra el tránsito de la autora por su diagnóstico de cáncer de seno, sino que nos sumerge en las profundidades de una transformación personal que trasciende su historia particular, para convertirse en la historia de otras mujeres en el mundo.
Catalina Arango Palacio (Colombia, 1985) vivió hasta sus 14 años en el pueblo de Santa Rosa de Osos, de donde es oriundo su papá. A esta edad se trasladó junto con sus padres y hermano a Medellín donde terminó sus estudios de bachillerato y se graduó como Comunicadora Gráfica Publicitaria de la Universidad de Medellín, después de haber abandonado sus estudios de Artes Plásticas en la Universidad Nacional.
Cursó estudios de danza en el Ballet Folklórico de Antioquia entre 2001 y 2004 y vivió en Barcelona entre 2010 y 2012, mientras cursaba su maestría en Gestión Cultural en la Universidad Internacional de Catalunya.
Durante 10 años trabajó principalmente en áreas de talento humano, específicamente en procesos de comunicaciones, formación y gestión del conocimiento, pero después de su diagnóstico de cáncer de mama en el 2016, decidió ser fiel a su verdadera pasión: el arte.
Desde el 2019 se dedica a su proyecto como artista visual y escritora, combinando una parte de su tiempo con su trabajo como redactora y correctora de estilo independiente.
Catalina tiene un estilo que transmite profundas emociones y ritmos orgánicos, tanto en sus pinturas como en su escritura, donde se evidencian, además, sus reflexiones acerca de los mandatos sociales y su sensibilidad por la danza.
"En esa casa del centro descubrí el poder de exponer la propia vulnerabilidad y entendí la sanación como un proceso colectivo que me mostró que vale la pena compartir el dolor, porque es un lugar común en el que casi nunca nos acompañamos. En el fondo, todos los dolores se parecen."
Hace unos meses @cataarangop me escribió para ofrecerme leer su libro Ritos y cicatrices. Al leer más o menos de que se trataba y su conexión con el arte me fue imposible decir que no.
Catalina nos narra la historia de su vida y de cómo la misma cambio luego de recibir un diagnóstico de cáncer de mama. De repente toda la estabilidad emocional y el éxito profesional que había logrado alcanzar se desmoronaron. Con tratamientos logró superar la enfermedad, pero en el camino perdió a la persona que solía ser, y de eso se trata este libro.
Agradezco la honestidad y minuciosidad con la que la autora cuenta su historia, porque de esta forma es imposible no conectar con ella. Catalina te agarra de la mano y te cuenta con lujo de detalles lo que pensaba y sentía durante el proceso de la enfermedad, lo terrible y lo esperanzador, y a pesar de saber que esta historia termina bien el miedo por ella siempre esta ahí.
Es en esta época de incertidumbre y de horas eternas en donde Cata se conecta con su lado artístico y comienza a pintar en cuadernos que le regalan sus amigas. Muchas de esas obras están plasmadas dentro de este libro y aportan mucho a la magia del mismo, les dejé mis favoritas en el carrusel.
Considero que hay situaciones en la vida que te marcan o transforman de tal forma que es imposible volver a ser quien eras antes. Catalina se encontró con una versión de si misma completamente distinta y decidió abrazarla y darle paso. Dicen por ahí que el mundo es de los valientes y de valentía, ella sabe mucho. Me gustó mucho el giro que dio su vida, las relaciones que formó, los trabajos en los que decidió centrarse y las aventuras que se animó a vivir.
Este libro tocó fibras sensibles de mí porque conozco lo que se siente acompañar a un ser amado con cáncer y también conozco los procedimientos para tratarlo de manera radical (soy instrumentadora quirúrgica). Gracias por recordarme lo humano detrás de mi tarea profesional, y gracias también por recordarme la importancia que tiene el arte, que muchas veces me encargo de suprimir de mi vida. Y mi último, gracias por permitirme leerte.
Los humanos, en el ciclo vital de desarrollo, a medida que transitamos de un estadio a otro, nos surgen necesidades específicas. Algunos teóricos se dieron a la tarea de categorizarlas, y la autorrealización es una de ellas. Es esa que surge cuando sientes que estás alcanzando el éxito o, quizá, has logrado encontrar la pieza que le hacía falta a tu rompecabezas de la vida para sentirte pleno. Eso lo detalla muy bien Cata Arango, la autora de Ritos y cicatrices.
Sin embargo, existen situaciones que se presentan sin previo aviso y todo puede cambiar. ¡Qué gran hallazgo debe ser recibir un diagnóstico de cáncer! Sentir que la vida es frágil, pero Catalina escuchó la voz alentadora que le recordó que la vida no terminaba ahí. Complicada situación, pero aún más complejo es cuando aquello que no se quiere escuchar, ni siquiera imaginar, está tocando la puerta: la metástasis. Quienes hemos acompañado un proceso por cáncer comprendemos ese miedo; quienes aún no lo han hecho, Cata lo explica tan bien que puedes sentir, por un momento, cómo se te eriza la piel.
En los procesos difíciles, existen fechas que parten la historia en dos. Para la escritora, el 28 de marzo se inmortalizó en su memoria. ¿Cómo olvidar el día en el que se sentó por primera vez a realizarse una quimioterapia? Días donde tuvo que aprender a vivir sin respuestas, soltar el control, porque el cáncer se encargó de poner en jaque a la razón y la lógica. Épocas de cambio, no solo físicos sino conductuales. Ya no era una niña frágil ante los ojos de sus padres, ¿cómo iba a serlo si veían a una mujer fuerte que se mantenía en pie en medio de la oscuridad y el miedo? Hasta los sabores y gustos alimenticios se enfrentaban a los cambios: hacer negociaciones con la comida, aceptar cualquier alimento que tolerara el organismo, aunque no fuera el más saludable.
Vaya que los retos traen consigo aprendizajes, y desaprender es uno de ellos. Descubrir que el control solo se mantiene en pequeñeces, puesto que el destino le pertenece al azar o a alguna divinidad. Así como también, un día reconoces la fuerza que se necesita para aceptar la vulnerabilidad y permitirse llorar los duelos.
Cuántos cambios hemos mencionado, y cuántos faltan por descubrir, hasta que percibe algunas alteraciones neurocognitivas. Por supuesto, su cerebro también estaba reaccionando ante la quimioterapia, lo clínicamente denominado “cerebro en quimio o quimiocerebro”. Pero, como muchas cosas de la vida no son para siempre, esto también pasa. Aunque algunas permanecen tanto tiempo, que llevan a la autora a reflexionar sobre su cuerpo como un universo, y las señales son coordenadas de estrellas para recordarle que forma parte de algo más grande.
Catalina, gracias por recordarnos que la vida se vive un día a la vez y que del perfeccionismo y autoexigencia, se debe abrirle paso a la compasión, disfrutar las ganas de vivir y autoconocerse, aunque todo ello implique soltar estilos de vida y seres que cumplieron un rol en su vida. Permitirse sentir ese dolor y sacarlo a través del arte se convierte en una terapia de reconocimiento para Cata, identificar en cada pincelada su nuevo cuerpo, reconocer sus movimientos e ir al compás de ellos, aceptarlo sin sentirse invadida; pintaba, sin duda, desde su intimidad y para su intimidad.
Descubrir, después del cáncer, que el baile debe ser tan propio como si nadie te viera, y no tan perfecto como una obra de escenario. Pero claro, ¿cómo no reflexionar después de haber conversado reiteradamente con la muerte y encontrar, a través de ella, mayor sentido a la vida? Catalina, diversas son las enseñanzas que has plasmado con tus letras y pinceladas. Una vez más, gracias por enseñarnos que podemos volver a parirnos, hacer las paces con cada ciclo y volver a integrar cada parte de nuestro ser, que muchos miedos se van cuando los atravesamos, que cada día es una oportunidad para estrenar la vida, pues esta no es una batalla ni la muerte una derrota, y que la verdadera valentía radica en la toma de decisiones.
Es fundamental recordar la importancia del autocuidado, especialmente en la detección temprana del cáncer de mama. Ignorar los síntomas por miedo no evitará un diagnóstico, y la detección precoz puede marcar la diferencia. Además, Cata nos muestra el valor incalculable de las redes de apoyo y la amistad. En momentos difíciles, contar con personas que nos sostengan y nos impulsen a seguir adelante es un regalo invaluable. La fortaleza de Catalina se nutrió, sin duda, de ese amor y acompañamiento.
¡Wow! Hace mucho no leía un libro de publicación independiente y de un autor colombiano que me gustara tanto. Este libro es un sólido 4, para mi un 4.5 aproximadamente. La calidad del libro no es solo material, está bien escrito, se nota el proceso de revisión y edición... Su lectura se siente "sedosa", fluida y orgánica. La forma en que las obras de la autora (que a su vez es pintora) encajan en el diseño del libro y en la misma historia, es perfecta. En cuanto a la historia en sí misma está bien entrelazada, en lo textual y en lo simbólico, permite conectar desde diferentes roles y sentimientos humanos, lo que provoca una reacción más empática, más conectada con la lectura. Dos cositas pequeñas que no me gustaron: La primera fue sentir una que otra conversación muy elaborada para ser real, por lo cual me desconcentraba en la conexión. La segunda, el papel tan central del hombre o pareja en la definición de la vida y del ser, es algo que me incomoda. No esperaba que el final tuviera que ver con encontrar otra pareja pero lo acepto porque lo demás fue muy poderoso, si fuera 100% ficcional diría que es innecesario y cliché, pero como es ficción y autobiográfico decido creer que hace parte del devenir inesperado humano. Finalmente, un tema que noté transversal y resumo en una frase que puede ser polémica pero tiene mucho de contexto social: la mastectomia es triste para una mujer, aún más difícil para una colombiana (o latina) y traumática para una mujer paisa. Los estereotipos y estándares del ser, la belleza y la estética marcan cómo nos entendemos, nos describimos, nos enfrentamos al devenir de la vida... Antioquia (en especial Medellín) maneja un nivel absurdo y enfermizo de control y manipulación sobre el cuerpo de la mujer, sobre la estética aceptada y, finalmente, en la relación de las propias mujeres con su cuerpo. Vivir aquí siendo de otra ciudad me ha enfrentado a visiones naturalizadas que nunca viví en otras partes del país. Ser mujer paisa y ser consciente de esas imposiciones sociales es algo poco común, hay mucho que podría mejorar al librarse de esa cárcel del valor del cuerpo sexualizado que ha sido tan internalizada. Logro entrever esa imposición en el relato, en los duelos, en los retos, en lo inconsciente del texto y cómo se presenta. Por último, agradezco a la autora compartir tanto de su realidad y de su imaginación. Fue una lectura muy bella, sentí la cercanía a su corazón y entendí muchas cosas que en su momento no supe comprender cuando el cáncer visitó a mi familia... Siento que el libro me acercó mucho más a mi comunión con la muerte como parte necesaria de la vida, y me siento feliz y cómoda con ello. Agradezco vivir la vida que vivo, la que ha sido y la que vendrá. Muchas gracias, Catalina.
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Lo que distingue Ritos y cicatrices de otros relatos autobiográficos es precisamente su dimensión artística. Catalina no se limita a contar lo que vivió: lo pinta, lo materializa, lo convierte en símbolo. Cada capítulo del libro está atravesado por la honestidad: desde la decisión radical de someterse a una mastectomía, pasar por los efectos devastadores de la quimioterapia, hasta los momentos de redescubrimiento que surgen tras este tipo de duelo.
El cáncer de seno, lejos de ser un punto final, se convirtió en el umbral de una nueva versión de ella misma. Catalina nos habla con valentía del miedo, pero también de la fuerza. De cómo, a través del dolor, pudo recuperar su voz, su autonomía, y aprender a decidir sobre su cuerpo y su camino.
Uno de los aspectos más conmovedores de este libro es cómo la autora revisita y resignifica las distintas relaciones de su vida: su relación de pareja, las amistades que la acompañaron en el proceso, el lazo con su familia, pero sobre todo, el vínculo consigo misma❤️🩹.
Leer Ritos y cicatrices fue una experiencia profundamente íntima. Me sentí conmovida, inspirada, e incluso desafiada a reflexionar sobre mis propias cicatrices (visibles o no) y cómo las he transitado. Le aplaudo a Catalina el coraje de poner su historia al servicio de otras mujeres. No es fácil hablar del dolor, y menos aún compartirlo. Pero ella lo hace con una sensibilidad que no busca dramatizar, sino conectar👏🏼.
✨Este libro no es solo sobre el cáncer. Es sobre lo que significa ser mujer, sobre perderse y encontrarse, sobre reconstruirse desde las cenizas✨.
Hay libros que no se buscan, te encuentran. Llegan cuando el alma los necesita, como señales divinas que el universo te pone enfrente. “Ritos y cicatrices” fue eso para mí: un regalo que me recordó que la vida nos habla en susurros, y que a veces esos mensajes están escondidos entre páginas.
Este libro es un milagro en sí mismo. Sus palabras tienen el poder de detenerte, de invitarte a respirar profundo y de recordarte que la vida es efímera, que la rutina puede convertirse en nuestra mayor enemiga si dejamos que nos consuma, y que el verdadero acto de valentía está en vivir plenamente: tomar decisiones a tiempo, no postergar, abrazar el presente, disfrutar cada instante como si fuera el último y transformarte con los cambios.
Lo que más me conmovió fue su honestidad: es un libro real, sin adornos, crudo cuando lo necesita, profundamente humano. Cada capítulo está acompañado por ilustraciones que son verdaderas obras de arte, donde la autora deja plasmados sus sentimientos más íntimos.
Al terminarlo, solo podía pensar en decirle a Catalina: “Eres valiente. Es admirable tu coraje para elegirte, para transformarte y para ser feliz.”
Es un libro que todos deberíamos leer alguna vez en la vida. Porque te mueve, te sana, te confronta y, al final, te reconcilia con el milagro más grande de todos: estar vivos. 🌿✨
En una narración 100% en primera persona, la autora consigue interpretar múltiples y contrastantes roles sin perder el protagonismo en ninguno de ellos. Hay una mujer, una paciente y una hija (caracteres obvios en un libro sobre el cáncer de seno), pero luego, sin timidez, aparecen una viajera, una exploradora y una artista que lo último que buscan es opacar a sus predecesoras. Ritos y cicatrices es un libro para cualquier mujer, porque expone la riqueza inconmensurable que esconde la vulnerabilidad. Más allá del generoso acto de compartir las inquietudes propias de una noticia que no se quiere recibir, Catalina Arango confiesa -¿o recuerda?- que la incertidumbre encuentra más respuestas que el miedo.
La protagonista narra su recorrido de esperanza, temores, ritos, cicatrices, luchas personales y búsqueda por vivir. Acompañarla en este recorrido, página por página, es también caminar de la mano, con esperanza, miedo, angustia, empatía, reconciliación, y, finalmente, ir construyendo, con la protagonista, un deseo maravilloso, increíble y anhelado por vivir. Querer vivir y disfrutar cada día de la vida como si fuera el último. Ese es el verdadero regalo que nos brinda la autora. Además, en este recorrido con las palabras, también se generó un palco artístico, una vitrina mágica de obras de arte que transforman la mirada y te llevan a reflexionar en lo maravilloso que puede ser vivir. Super recomendado.
Como editora no me puedo sentir más orgullosa de haber sido parte de este precioso relato de vida. Viví momentos intensos y muy gráficos que me llevaron a preguntarme por aquello que siempre se ha preguntado la ciencia e incluso, la filosofía: hasta dónde puede soportar la vida, un cuerpo... Gracias apreciada Catalina por llevarnos con tus palabras por ese camino de sombras y luces que supiste recorrer con valor.
Tengo que agradecer a Cata por compartirnos su camino, su dolor y su transición. Abrir los ojos, tomados de su mano, mientras ella nos descubre su vulnerabilidad, que es a la vez su fortaleza y valentía. Muchas enseñanzas, mucha sabiduría en estas páginas.
Como en la vida, Ritos y cicatrices es una historia inmersa en muchas otras historias. O más bien, una historia que se teje de pequeñas historias que la componen. Si bien puede ser una historia de superación de una enfermedad, después de terminarlo me pregunto si no es más bien una historia de amor, de renuncias por ser fiel a uno mismo, de comienzos continuos. Es una historia muy bien contada que emociona y engancha.
🎨Hace algunos años, a La Casa Centro Cultural, llegó una artista queriendo exponer sus obras. Al revisarlas, me cautivó la sinceridad de los trazos, los colores y las imágenes. Había fuerza y violencia en los dibujos, que conversaban con colores directos y honestos. En cada cuadro sentí amor, dolor, tenacidad y una profunda autenticidad. Sin saberlo, ahí empecé a conocer lo que se convertiría en el libro 𝙍𝙞𝙩𝙤𝙨 𝙮 𝘾𝙞𝙘𝙖𝙩𝙧𝙞𝙘𝙚𝙨.
📖Pasar de comunicar la vida a través de la pintura a hacerlo desde la literatura es un reto enorme. Son lenguajes que pueden complementarse, pero no se expresan de la misma manera. Catalina logra trasladar esa autenticidad pictórica a la prosa.
📚En 𝙍𝙞𝙩𝙤𝙨 𝙮 𝘾𝙞𝙘𝙖𝙩𝙧𝙞𝙘𝙚𝙨, sus personajes se enfrentan al cáncer de una forma brutal y honesta, y nos enfrentan también a ese "Deber Ser" que la sociedad impone con ferocidad. Al inicio del libro conocemos la vida aparentemente exitosa de la protagonista: está justo donde busco estar. Pero el diagnóstico, en un cuarto aséptico, frente a una enfermera y acompañada de su pareja “perfecta”, desbarata todos los preceptos de lo que creía una vida buena.
🧑🏻🎨La narración, cercana y cómplice, nos arrastra en un viaje vertiginoso, como si un huracán golpeara todo lo conocido. Nos obliga a replantearnos dónde queremos estar y qué estaríamos dispuestos a dejar atrás para llegar allí. Y justo cuando todo está en ruinas, aparece una oportunidad de creación. Crear es, precisamente, lo que hace la protagonista: inventa nuevas formas de habitarse, de estar en el mundo, de vivir el amor e intentar vivir sin respuestas.
Para quienes no hemos estado cerca de un diagnóstico así, es difícil imaginar el impacto que tiene en quien lo recibe y en quienes lo rodean. Esta historia nos recuerda que el cáncer no es una batalla que se gana o se pierde; va más allá de cualquier idea superficial de valentía. El libro nos abre las puertas a un mundo de entendimiento y empatía, y nos regala la posibilidad de conectar con esta experiencia desde el amor y la sinceridad.
💜En la lectura, mientras nos acercamos a la muerte reconocemos la vida.
Ritos y cicatrices, es un libro que deja marcas profundas, como aquellas que no se ven pero que habitan en la memoria del cuerpo. Desde las primeras páginas sentí que no estaba solo: que ese dolor callado, esas ausencias, esos rituales que repetimos casi sin entender por qué, también eran míos.
La presencia del cáncer, aunque no siempre explícita, se percibe como una metáfora poderosa de lo que duele por dentro y busca una salida. La enfermedad como umbral, como detonante para el desprendimiento, para la verdad cruda y necesaria. Leer a Catalina fue acompañar un proceso de duelo, de aceptación y de transformación. Fue reconocer que las cicatrices, lejos de debilitarnos, pueden ser el inicio de algo nuevo.
Como hombre, este libro me hizo mirar con más honestidad mis propios silencios. Me recordó que también nosotros cargamos dolores heredados, que necesitamos ritos para soltar, y que sanar no siempre es vencer, sino abrazar lo que duele y aprender a vivir con ello.
Ritos y cicatrices es una catarsis escrita con valentía. Un libro íntimo y necesario.
Cata en su libro Ritos y Cicatrices nos lleva por un viaje, el viaje de su enfermedad. Nos sumerge en su mente y lo que fue su diagnóstico, su tratamiento, sus controles, su recuperación, además de giros y cambios determinantes en su vida laboral y sentimetal. Cata supo hacernos sentir su proceso metidos en su piel, en su cuerpo y su mente, y nos deja un mensaje sobre aquellos puntos de inflexión por los que nuestras vidas atraviezan.
Una historia íntima que nos lleva a cuestionar nuestras propias situaciones cotidianas, en las que cada elección nos puede acercar o alejar a la felicidad. Con gran destreza, Catalina nos permite recorrer su camino de enfermedad y transformación, enseñándonos que el presente es el momento más sagrado.